• Análisis EPA Primer Trimestre de 2017
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  • Análisis EPA Segundo Trimestre de 2016
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  • Análisis EPA Segundo Trimestre de 2015
  • Análisis EPA Primer Trimestre de 2015

En este primer trimestre de 2017, la Encuesta de Población Activa arroja un descenso en la ocupación de 69.800 personas, un aumento de 17.200 en el número de personas desempleadas y un descenso de 52.600 activos. Si elimináramos el efecto estacional del primer trimestre de cada año, que tradicionalmente no es favorable al empleo, tendríamos un crecimiento del empleo (0,7%) y un descenso del número de desempleados del 3%.

La evolución interanual, en lugar de los cambios intertrimestrales, refleja más adecuadamente la tendencia de nuestro mercado laboral. Esto justifica que en este observatorio centremos la comparativa principalmente en los cambios interanuales de los indicadores de población activa, empleo y paro. Explotamos primordialmente la comparativa regional sobre los cambios interanuales, así como la comparativa a más largo plazo - 2007, que es el año previo a la entrada en la crisis, en composición laboral entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados.

Se realiza también una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

A destacar:

En los resultados publicados por el INE la semana pasada, se señala que en los últimos 12 meses la población activa ha caído en 127.700 personas. Además, se indica que la población entre 16-64 años ha disminuido en 54.100 (un 42% del descenso total). El descenso de la población puede atribuirse a dos factores: Por una parte el proceso demográfico de envejecimiento provoca que entren menos jóvenes a la edad de 16 años y que salgan más personas por haber cumplido los 65 años. Por otra parte, es posible que una parte de las personas en esa franja de edad hayan decidido marcharse de nuestro país en el último año. No disponemos de información para conocer la importancia relativa de cada uno de estos factores en el descenso de la población entre 16 y 64 años, pero sin duda son cambios sustanciales a los que hay que prestar mucha atención. El 58% restante del descenso en la población activa - unas 73.000 personas, se atribuye a un trasvase de la actividad hacia la inactividad en estos 12 meses. Dentro de las causas que pueden provocar esta transición, se encuentran: (i) jóvenes que han decidido pasar a la inactividad para continuar con su formación, (ii) personas en edad adulta (muchas mujeres) que transitan a la inactividad quizá porque habían entrado en el mercado laboral como "trabajador añadido" en la crisis, (iii) desempleados desanimados que dejan de buscar empleo, y (iv) personas que bien desde el empleo o desde el desempleo, acceden a la jubilación anticipada.

Análisis Regional:

En estos momentos de recuperación de la crisis, el aumento en las tasas de ocupación es el principal indicador que refleja la recuperación del empleo. Este mapa muestra los cambios experimentados en cada región en este año. Los cambios no son en general muy fuertes, pero sí se aprecian regiones en los que la tasa de ocupación ha aumentado en 2 puntos porcentuales o más (Andalucía, Cantabria, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Murcia, Navarra y Asturias), otras en las que el aumento en la ocupación ha sido, si bien positivo, más débil (Cataluña, Valencia, Galicia y La Rioja), un tercer grupo en el que se aprecia una tasa de ocupación muy similar a la de hace un año (Aragón, Madrid y País Vasco) y un último grupo, en el que se integran las Islas Baleares, Canarias y Extremadura, en la que se ha producido un descenso en esta tasa de ocupación.

En consecuencia, en la comparativa regional, destacar que la recuperación interanual del empleo no está siendo homogénea por regiones, aunque tampoco se debe olvidar que los niveles de las tasas de ocupación difieren notablemente entre comunidades. Esto se refleja bien en el mapa, donde se presentan unas regiones en color verde (noroeste, Madrid y Baleares), que son aquellas que presentan tasas de ocupación muy superiores a otras, como las del Sureste y Andalucía.

La contrapartida de las tasas de ocupación se refleja, por un lado, en las tasas de desempleo y por otra en las tasas de inactividad, ya que los adultos se clasifican en ocupados, desempleados o inactivos.

En cuanto a los cambios en las tasas de desempleo, este mapa refleja una situación más favorable en prácticamente todas las regiones, con la excepción de Extremadura. El mapa revela, como ya hemos indicado en otros trimestres, un corte norte-sur en cuanto a la gravedad en las tasas del desempleo. También es interesante apuntar que las regiones en las que la tasa de desempleo es menor - País Vasco, Navarra y La Rioja, siguen mostrando descensos interanuales en las tasas de desempleo. Pero también cabe destacar descensos muy sustanciales en otras regiones, como Asturias, Castilla-León o Castilla-La Mancha, donde la tasa de desempleo ha disminuido entre 3 y 5 puntos porcentuales en los últimos 12 meses.

También encontramos notables diferencias en las tasas de paro por colectivo entre unas regiones y otras. En Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia la diferencia entre la tasa de paro de mujeres y hombres supera los 8 puntos porcentuales.

La tasa de desempleo juvenil se encuentra casi 5 puntos por debajo que hace un año, lo que son buenas noticias, pero ésta varía entre las diferentes regiones como muestra este mapa. Destaca la gran caída en Asturias de casi 21 puntos, pasando de tasas de desempleo juvenil del 52% hace un año al 31% este trimestre.

Cambios Regionales en la Composición de Ocupados

Este mapa revela una ausencia de cambios en cuanto a la composición relativa del empleo por sexo. La mujer sigue acaparando alrededor del 45% del total de empleos, porcentaje que se mantiene estable desde hace 12 meses, aunque bien es cierto que desde el comienzo de la crisis sí que se observa un avance significativo, como se refleja aquí.

Al analizar los cambios en la composición de ocupados por edad, tampoco se aprecian grandes cambios: Los menores de 25 años siguen representando sólo entre un 3% y un 5% del total de ocupados en cada región, mientras que los mayores de 44 años representan a 44 de cada 100 ocupados en el total nacional. En este punto, es interesante observar las disparidades regionales; las regiones del suroeste son aquellas cuya proporción de ocupados mayores de 44 años es menor, en comparación con otras del norte y noreste. Entre estas últimas, destaca principalmente Castilla-León, seguida del País Vasco, donde los mayores de 44 años alcanzan prácticamente a la mitad del total de ocupados, al tiempo que su incidencia sigue subiendo.

Otro aspecto interesante para ver en qué sectores se está produciendo en mayor y menor medida una recuperación del empleo y en qué regiones, es el cambio en la distribución del empleo por sector de actividad. En este gráfico se aprecia el cambio en la composición del empleo desde el inicio de la crisis - gráfico de la derecha: La Construcción se desploma y arrastra con su caída al sector industrial, y el sector servicios pasa a ocupar a 76 de cada 100 ocupados, en lugar del 66% de empleo que tenía antes de la crisis. Sin embargo, si comparamos la situación actual con la del año pasado, se observa una leve recuperación del empleo tanto en el sector de la Construcción, como de la Industria. Si bien la Construcción está muy lejos de los niveles de empleo de antes de la crisis, que posiblemente no volverán, el sector industrial necesitaría un aumento de 2 puntos porcentuales para alcanzar la incidencia relativa que tenía antes de la crisis. En este mapa se aprecia la comparativa, región por región, de la incidencia de la industria en el empleo total antes de la crisis y en el momento actual. Destaca Navarra, que era ya la región con mayor incidencia de la industria en el empleo total antes de la crisis y en la actualidad la incidencia del empleo es incluso mayor, pasando a ocupar a 1 de cada cuatro empleados. Le siguen el País Vasco y La Rioja como regiones más industrializadas en términos de empleo, cuyo sector industrial está a un punto porcentual de recuperar los niveles relativos previos a la crisis.

En cuanto a la evolución del tipo de empleo, destacar que los niveles de temporalidad han aumentado levemente en el total nacional, pero la heterogeneidad regional es notable, como se aprecia en este mapa. En regiones como Andalucía, Murcia y Canarias, además de mostrar unas tasas de temporalidad superiores al 30%, éstas, lejos de disminuir siguen aumentando. Otro dato que destaca en este mapa es que las regiones de Cantabria y La Rioja han visto aumentar su tasa de temporalidad en más de 4 puntos porcentuales en el último año. Por el contrario, en el País Vasco y en Navarra, el efecto ha sido precisamente el contrario: las tasas de temporalidad han descendido ligeramente. En resumen, la recuperación del empleo en algunas regiones se está sustentando en un aumento del empleo temporal principalmente, mientras que en otras parece ser que el empleo indefinido va poco a poco ganando peso.

Finalmente, se comparan la incidencia de la jornada parcial y su evolución regional. Este mapa muestra que las tasas de parcialidad difieren mucho entre las diferentes regiones españolas. Madrid y Castilla-La Mancha tienen tasas de parcialidad menores al 13%, y ésta ha descendido en el último año. En el otro extremo se encuentra la Comunidad Valenciana, que este año ha visto crecer sus tasas de parcialidad del 18% al 20%, siendo hoy la región en la que la incidencia de la jornada parcial es mayor.

Cambios en la Composición de las personas desempleadas

En la actualidad, existe paridad de género entre el colectivo de desempleados en nuestro país. Y este patrón se ha mantenido relativamente estable desde hace 12 meses, atisbándose un ligero incremento de la presencia de la mujer, pero casi imperceptible a nivel nacional. Sin embargo, al comparar unas regiones con otras, como este mapa permite, sí que se aprecian cambios más nítidamente: En general puede decirse que hay varias Comunidades en las que la mujer ha ganado presencia entre los desempleados. La Rioja presenta en este sentido un caso extremo, ya que en sólo 12 meses, la incidencia de mujeres en el desempleo ha pasado del 45% al 58%. El caso contrario, aunque no tan extremo, puede observarse en Aragón, donde la mujer ha perdido presencia significativa entre los parados, aunque ciertamente la incidencia de la mujer entre los parados en Aragón es una de las más altas del país. Este continuo aumento de la presencia de la mujer en el colectivo de desempleados tiene su explicación en que los varones, al estar normalmente ocupados en empleos más reactivos al ciclo económico, están beneficiándose de las oportunidades de empleo en mayor medida que las mujeres. Sería conveniente que hubiera mujeres desempleadas decididas a tratar de recolocarse, quizá con una formación previa, en otros sectores/ocupaciones diferentes a las que han trabajado previamente pero que ofrezcan mejores perspectivas laborales.

La edad media del colectivo de desempleados en España sigue aumentando debido a que la incidencia de los mayores de 45 años sigue aumentando. 37 de cada 100 desempleados es mayor de 45 años. Hay una proporción importante de este grupo de personas desempleadas que comparte no sólo el tener una mayor edad, sino también bajos niveles de educación, alta duración en el desempleo y falta de competencias digitales. Es un colectivo que en general presenta niveles de empleabilidad más bajos, y de ahí que su presencia relativa entre los desempleados vaya aumentando. Sin embargo, y como este mapa no todas las regiones se enfrentan a la misma problemática, ya que en Navarra por ejemplo, sólo 30 de cada 100 desempleados es mayor de 45 años, frente al otro extremo, que es Castilla León, donde la incidencia de este colectivo es del 42%.

Finalmente, como aspecto posiblemente más importante de la distribución de los desempleados, destacamos los cambios en la composición de los desempleados según el tiempo que llevan en esta situación. Este gráfico nos ofrece un dato esperanzador, que es que en los últimos 12 meses la duración del desempleo en nuestro país ha disminuido. El desempleo de larga duración (DLD) ha disminuido en 2 puntos porcentuales, pues hoy lo sufren 58% de los desempleados, frente al 60% de hace exactamente un año. Los desempleados de muy corta duración han pasado a tener una incidencia mayor, lo cual es una buena noticia pues la empleabilidad de este colectivo es muchísimo mayor que la del colectivo de desempleados de larga duración. Al comparar este aspecto entre las diferentes comunidades autónomas, en este mapa se aprecian visualmente descensos sensibles en la incidencia del desempleo de larga duración en Castilla-León, Aragón, Cataluña, Murcia, Baleares, Canarias, y por encima de todas, Navarra, donde la incidencia del DLD disminuye del 68,3% al 47,5% en los últimos 12 meses. Por el lado negativo, Extremadura y el País Vasco muestran un aumento sensible de la incidencia de desempleados de larga duración, del 55% al 61% y del 63% al 65%, respectivamente.

Dado que los desempleados de larga duración son en general de difícil empleabilidad, es muy posible que diferencias regionales en la efectividad de Políticas Activas de Empleo puedan estar detrás de estas diferencias regionales.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Los datos de flujos de la Encuesta de Población Activa permiten valorar la creación y destrucción de empleo del total nacional, así como de las diferentes regiones, en cada trimestre, y en consecuencia valorar la creación neta de empleo.

En este sentido, los diferentes gráficos, en los que se representa la creación y destrucción de empleo de cada región junto al total nacional, permiten concluir que, en media en este trimestre, al igual que en el trimestre anterior debido a la estacionalidad negativa que este trimestre presenta se ha destruido empleo neto. Sin embargo, no todas las regiones destruyen empleo neto. Entre aquellas en las que el saldo es positivo, destaca por la magnitud del mismo, Andalucía. Otras regiones, como Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y Murcia presentan un saldo nulo en la creación de empleo. Finalmente, entre las regiones en las que se produce un saldo negativo, con mayor destrucción que creación neta de empleo, destacan con saldos negativos relativamente fuertes Cantabria, La Rioja, y en particular, Baleares, que siempre reacciona con fuerza a los períodos estacionales y el primer trimestre del año destaca siempre por presentar posiblemente el peor momento estacional del año en cuanto a empleo.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

En cuanto a la creación neta de empleo en este trimestre desde una perspectiva sectorial y no regional, el observatorio revela que Agricultura es el único sector que ha creado empleo neto. Tanto el sector servicios, como el sector de la construcción presentan saldos negativos de creación de empleo, mientras el sector de la industria se mantiene prácticamente con un saldo nulo. No es de extrañar estos datos de creación y destrucción de empleo trimestrales dado que en este primer trimestre prácticamente todos los sectores, con la excepción de la Agricultura, han sufrido descensos en la ocupación.

Destacados regionales

El Principado de Asturias es la comunidad autónoma cuya tasa de paro cayó más en el último año, un 27% o 5.3 puntos porcentuales.

La tasa de desempleo juvenil cae en el Principado de Asturias en casi 21 puntos en el último año, pasando de tasas del 52% al 31%.

Castilla y León es la región con la población activa más envejecida. El 49% de los ocupados y el 42.5% de los parados son mayores de 45 años.

La temporalidad sigue despuntando en Andalucía y la Región de Murcia, con tasas superiores al 33%.

La región con los contratos más estables es la Comunidad de Madrid: el 81.5% son indefinidos.

Navarra, País Vasco y La Rioja siguen siendo las regiones con mayor peso de la industria, aproximadamente 1 de cada 4 ocupados en este sector.

Navarra reduce sus parados de larga duración en 20 puntos porcentuales. Hace un año el 68% de sus desempleados llevaba más de un año en situación de desempleo, actualmente esta cifra se sitúa en el 47.5%.

Andalucía, Navarra y Aragón son las únicas CCAA que han creado empleo neto este trimestre.

El Instituto Nacional de Estadística publicó el pasado jueves los resultados de la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2016, que cierra un año completo y permite de alguna manera hacer balance de la evolución del mercado laboral, tanto a corto plazo como desde el inicio de la crisis económica, hace ya 8 años. Como resumen de este cuarto trimestre, la EPA destaca un descenso en ocupados de 19.400 personas respecto al trimestre anterior y una fuerte caída en el número de desempleados en 83.000 personas. Fuerte descenso, en consecuencia, de los activos en nuestro país en este trimestre, bien sea por parte de ocupados o parados, y que deja la tasa de actividad (activos/adultos) en un preocupante 58,9%.

Más allá de las cifras de un trimestre concreto, merece la pena destacar los cambios ocurridos en nuestro mercado laboral en 2016 con respecto al 2015: el número de adultos (mayores de 15 años) ha aumentado en 95.300 personas, el número de ocupados en 413.900, el número de personas desempleadas ha disminuido en 541.700 mientras que el número de inactivos asciende fuertemente en 223.000. Luces, por tanto que provienen del aumento en ocupados y el descenso en parados, pero también sombras por el aumento de la inactividad, que deja la tasa de actividad en un 58,9%. Este dato refleja una sociedad con pocos efectivos en el mercado laboral, causada por factores como la tardía incorporación de sus (escasos) jóvenes al mercado laboral, por la escasa participación laboral de algunos colectivos entre 20 y 65 años, así como por el preocupante envejecimiento al que nos enfrentamos. Nuestra tasa de actividad es similar a la de Alemania, atenazada también por un envejecimiento preocupante, pero sensiblemente inferior a la de otros países, como Holanda, Canadá o los Países Nórdicos, que presentan tasas de actividad superiores al 65%.

En este observatorio se completa el cuadro ofrecido por el INE sobre el mercado laboral, descrito por la EPA, en este cuarto trimestre de 2016 con un análisis ilustrativo en el que se explotan las diferencias regionales en cuanto a los cambios en la distribución laboral de adultos, así como en la composición de ocupados y parados. Asimismo, se presentan los cambios sectoriales, tanto con respecto al mismo trimestre del año pasado, como desde el inicio de la crisis, en cuanto a la creación y destrucción de empleo.

Análisis Regional

La distribución regional de los adultos en nuestro país con respecto al mercado laboral, así como su evolución, puede verse claramente en tres mapas: En primer lugar, hay una clara división este-oeste en cuanto a la proporción de Inactivos en las diferentes regiones, como bien refleja este mapa. Al comparar la situación de 2016 con la de 2007, se observa que esta división muestra un patrón muy persistente en el tiempo, y sin duda factores como el envejecimiento y la emigración de personas jóvenes hacia otras regiones están detrás de las altas tasas de inactividad en la mitad oeste de nuestro país.

En segundo lugar, en cuanto a la incidencia de Ocupados sobre Adultos, destaca claramente el tercio noreste, junto a Madrid y Baleares. Estas regiones no sólo presentan mayores tasas de ocupación, sino que además son las que muestran una evolución más positiva en el último año. Es Madrid, junto a Baleares, quienes lideran las tasas de ocupación, alcanzando prácticamente un 54%, mientras que otras como Extremadura y Andalucía rondan el 40%.

Por último, las disparidades en el mercado laboral se reflejan también muy claramente al observar la incidencia de parados sobre el total de adultos. Este mapa muestra una notable disparidad norte-sur, disparidad que también se refleja, como no podía ser de otra manera, en la tasa de paro, es decir, cuando se limita el análisis al colectivo de activos. En este mapa se aprecia, además de las notables disparidades norte-sur, que lejos de disminuir, parecen aumentar en el último año. Regiones como Extremadura y Andalucía se enfrentan a tasas de paro del 28%, más del doble que otras regiones, como Navarra, La Rioja, País Vasco, Aragón o Baleares, cuyas tasas de paro se sitúan por debajo del 14%. Y más allá del panorama estático, se aprecia un notable descenso en la tasa de paro en este año en regiones como en Asturias – de casi 6 puntos, Cantabria y Murcia – en torno a 5 puntos, muy superior al observado en otras regiones con tasas más elevadas, como las mencionadas Extremeadura y Andalucía.

Ocupados

Hemos mencionado anteriormente cómo el año 2016 ha finalizado con un aumento de ocupados en 413.900 con respecto al año anterior. Se analiza a continuación si este aumento ha provocado un cambio en la distribución de los 18 millones y medio de ocupados que tiene hoy nuestro país según diversas características demográficas, así como según el tipo de empleo.

En cuanto a las características demográficas del colectivo de ocupados, en este último año no se aprecian grandes cambios ni en la distribución por sexo ni por nivel educativo. Sin embargo, y como ya va siendo habitual, sigue aumentando la incidencia de los mayores de 44 años en el colectivo de ocupados, como revela este gráfico. De cada 100 personas ocupadas, 44 tienen más de 44 años, lo cual es un claro síntoma del envejecimiento notable de la población ocupada de nuestro país. Hay disparidades regionales, como este mapa apunta, pero éstas no son muy grandes. Murcia sería la región donde la incidencia de los mayores de 44 años entre los ocupados es menor (40%) mientras que Castilla-León se situaría en el extremo opuesto, con un 49% de la población ocupada mayor de 44 años.

Disparidades regionales en la distribución Sectorial del empleo.

El panel derecho de este gráfico indica que la industria y la agricultura han ganado peso (ligeramente) en el empleo en detrimento del sector servicios, mientras que el sector de la construcción prácticamente no ha variado. La agricultura aumenta su incidencia relativa debido al aumento del sector en más de un punto en regiones como Aragón, Castilla-La Mancha, Galicia y Murcia. La industria casi alcanza el 14% del empleo total, lo cual indica que poco a poco va recuperando el peso perdido en la crisis, aunque como revela este gráfico, sería necesario que este sector diera empleo al 16% del total de ocupados para llegar a los niveles previos a la crisis. Este mismo gráfico también indica el fuerte descenso del sector de la construcción en el empleo total, y no parece haber visos de que ni a corto ni posiblemente a largo plazo la construcción recupere los niveles de empleo previos a la crisis.

Si atendemos a las disparidades regionales, sin embargo, éstas son notables. El sector Servicios da empleo a más del 80% del total de ocupados en regiones como Madrid, Islas Baleares y Canarias, como este mapa indica, mientras que en otras, como País Vasco, Navarra o La Rioja, ésta no alcanza el 65% del total del empleo, debido al importante peso de la industria, donde 1 de cada 4 ocupados trabajan en este sector, que por cierto, se sigue recuperando y el empleo industrial sigue ganando peso. La evolución en la distribución sectorial por regiones, además está siendo dispar: Mientras algunas regiones del arco mediterráneo, como Cataluña y la Comunidad Valenciana, el peso del sector servicios sigue aumentando, en parte por el buen comportamiento del turismo en este 2016, en otras regiones, como las del norte (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco) la importancia del sector servicios disminuye ligeramente en favor del sector industrial. No cabe duda de que la especialidad sectorial de las diferentes regiones es muy dispar y así lo demuestran los datos a medida que el empleo se va recuperando.

Tipo de Contrato:

La tasa de temporalidad sigue avanzando, y en este año la incidencia de la contratación temporal en el total de asalariados ha aumentado un punto porcentual, alcanzando el 26,5%. Este aumento es el esperado teniendo en cuenta de que todos los meses de 2016 hemos ido observando cómo la contratación temporal alcanza a 9 de cada 10 nuevos asalariados. Al analizar las diferencias inter-regionales, se vuelve a apreciar un eje norte-sur, en el que regiones como Extremadura, Andalucía, Murcia y los dos archipiélagos alcanzan tasas de temporalidad superiores al 30%. Madrid destaca por ser la comunidad con menores tasas de temporalidad - el 19,2%, aunque en el último año dicha tasa ha aumentado en un punto porcentual. Destacan Cantabria, Islas Baleares y La Rioja por el notable aumento de la incidencia de la temporalidad en más de 4 puntos porcentuales. Por el contrario, la temporalidad también ha disminuido en algunas regiones como Navarra y Castilla- La Mancha en 1,5 y 2 puntos.

Tipo de Jornada:

Este mapa muestra cambios interesantes en la incidencia de la jornada parcial. Si bien en el total nacional la incidencia de la jornada parcial alcanza el 15,3%, habiendo disminuido ligeramente en el último año, existen notables diferencias en cuanto a la evolución regional. Por ejemplo, Madrid, Cantabria y Castilla- La Mancha destacan por tener actualmente la menor incidencia de jornada a tiempo parcial de todo el Estado - menor al 14%. Además, curiosamente en las tres regiones se aprecia una disminución en dicha tasa. Por el contrario, la Comunidad Valenciana, con una tasa de parcialidad superior al 18% en 2015, ha sufrido un aumento de más de un punto porcentual en este año, alcanzando prácticamente a 20 de cada 100 ocupados. Es muy posible que sigamos observando estas divergencias regionales en la importancia de la jornada a tiempo parcial, que reflejan una mayor flexibilidad laboral principalmente del lado de la demanda, más que de la oferta.

Parados

Al inicio del documento hemos destacado cómo en este último año el número de parados ha disminuido en algo más de medio millón. Al igual que con el colectivo de ocupados, observamos cómo ha cambiado la distribución de los 4.237.800 personas que siguen desempleadas.

La distribución de este colectivo por género permanece constante desde hace exactamente un año, presentando prácticamente paridad por género. Sin embargo, es llamativa la situación de estas cifras en La Rioja, donde el peso de las mujeres desempleadas ha caído más de 10 puntos en un año, desde el 55,8% hasta el 45,2% actual.

Al observar la distribución de parados por edad, el primer dato a destacar es el aumento en la incidencia de los jóvenes en los ocho años de crisis. Han pasado de ser 8 de cada 100 parados a 14 de cada 100. Además, la evolución regional es dispar, no sólo a largo sino también a corto plazo. Comparando la situación actual con la de hace exactamente un año, este mapa refleja que en algunas regiones, como Castilla-La Mancha, Murcia, Aragón, Comunidad Valenciana y Cataluña, la incidencia de los jóvenes en el colectivo de desempleados es más alta que la media y además ha crecido sensiblemente. Este hecho revela que relativamente a otros colectivos, los menores de 25 años se están enfrentando en estas regiones a mayores dificultades en la recuperación del empleo que los parados de mayor edad. En particular, como este mapa refleja, en estas regiones parecen ser los parados entre 25-44 quienes pierden peso en el colectivo de parados, presumiblemente por ser quienes más se están beneficiando del aumento del empleo. Si nos fijamos en los mayores de 45 años, la evolución de los parados también ha sido muy dispar como muestra este mapa. En La Rioja, Navarra y Cantabria, su incidencia ha caído en torno a 5 puntos. Sin embargo, en Canarias y el País Vasco su peso ha aumentado en más de 4 puntos en el último año.

Por último, destacar que la duración del desempleo disminuye - el peso de los desempleados de larga duración cae en 2 puntos porcentuales en favor de los desempleados de corta duración (menos de tres meses) (aquí). El hecho de que todavía 60 de cada 100 desempleados sea de larga duración es posiblemente el problema más grave al que se enfrenta nuestro mercado laboral, pero el hecho que en este año haya disminuido en dos puntos porcentuales es sin duda un dato positivo, aunque insuficiente. Esta disminución en el desempleo de larga duración no es homogénea por regiones, como este mapa indica, y en este sentido, el descenso más acusado se observa en Navarra – de hasta 10 puntos, seguido de lejos por Murcia y la Comunidad Valenciana -casi 5 puntos. Sin embargo, en Cantabria la incidencia de este colectivo ha aumentado en casi 6 puntos porcentuales. En Baleares, el desempleo de larga duración sólo alcanza el 39,7% del total de desempleados, frente a otras regiones, como Asturias o La Rioja, donde actualmente 2 de cada 3 desempleados lleva más de un año buscando empleo.

Transiciones laborales: Una Perspectiva Regional

En este apartado se compara la evolución de las diferentes regiones en cuanto a la creación y a la destrucción de empleo. Se define por creación (destrucción) de empleo el porcentaje de personas que han accedido (perdido) un empleo relativamente al colectivo de ocupados en el trimestre anterior. Y este gráfico muestra que, al igual que hace un año, en este trimestre se ha producido una leve creación neta de empleo (mayor creación que destrucción). Sin embargo, como ya hemos apuntado en trimestres anteriores, la creación y destrucción trimestral de empleo muestra una enorme volatilidad pues en muchas regiones el empleo es altamente estacional y se producen variaciones muy notables de unos trimestres a otros. Este es el caso de Baleares, que en este cuarto trimestre presenta una fuerte destrucción de empleo por la rescisión de muchos contratos temporales. Lo más interesante de estos datos consiste en comparar los cambios producidos en este trimestre con los del mismo trimestre del año pasado, y en este sentido, Baleares ha asistido a una mayor destrucción de empleo, lo cual no apunta en una dirección positiva. El caso opuesto, con creación neta de empleo en este trimestre, se observa en regiones como Andalucía, Aragón, Asturias quien por cierto revierte su tendencia con respecto al cuarto trimestre de 2015, Canarias, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Navarra y La Rioja, ésta última con fuerte creación neta de empleo.

Transiciones laborales: Una perspectiva sectorial

Servicios

Si bien en media el mercado laboral ha experimentado una leve creación neta de empleo, como ha sido señalado anteriormente, el sector servicios ha experimentado destrucción neta de empleo, como señala este gráfico. Sin embargo, este hecho parece ser relativamente común en el cuarto trimestre del año, puesto que también se ha evidenciado en años anteriores y se debe fundamentalmente a la finalización de muchos contratos de naturaleza estacional.

Industria

Al contrario que el sector servicios, sin embargo, la Industria ha experimentado creación neta de empleo. Además, al comparar la situación de este trimestre con la de hace un año, se observa un cambio en la dinámica de empleo, que pasa de destruir empleo neto a crear empleo neto en este sector.

Construcción

Finalmente, destacar que el sector de la Construcción sigue perdiendo empleo neto, siguiendo la tónica de la mayoría de los trimestres desde el inicio de la crisis y mostrando que la recuperación de empleo en este sector no se atisba.

Destacados regionales

Asturias presenta una caída en la tasa de paso respecto al año anterior de casi 6 puntos porcentuales, dejando esta cifra en 14,6%.

La tasa de paro encuentra su máximo en Extremadura con un 28,3%, además ésta es la única región en la que ha aumentado esta cifra desde el año anterior.

La mayor diferencia en la tasa de paro entre mujeres y hombre la encontramos en Castilla - La Mancha: 8 puntos.

Los jóvenes andaluces es el colectivo que sufre la mayor tasa de paro del país: 57,8%.

Hace un año, Navarra (junto a Asturias) era la región con menor peso de los menores de 25 entre sus ocupados. Actualmente, esta región se encuentra entre las cuatro regiones con mayor peso de este colectivo tras una subida de 1,8 puntos en su incidencia relativa.

Murcia es la única región dónde el peso de los trabajadores ocupados con niveles bajos de formación ha aumentado, situando el peso de este colectivo a la cabeza con un 12,4%. Ha superado así a Canarias, donde la incidencia relativa de los trabajadores con bajos niveles educativos disminuyó en 1,5 puntos.

En La Rioja el peso de las mujeres desempleadas ha caído más de 10 puntos en un año, desde el 55,8% hasta el 45,2% actual.

El peso de los desempleados con estudios primarios ha descendido notablemente (en torno a 4 puntos) en Baleares, Canarias, Valencia y Murcia. Por el contrario, Castilla - La Mancha se sitúa a la cabeza (el 17,5% de sus desempleados sólo tienen estudios primarios) tras un aumento de 3 puntos.

Asturias es la región con los desempleados más formados y a su vez en la que este colectivo pierde peso frente a trabajadores con menores niveles educativos.

En Navarra la incidencia relativa de los desempleados con niveles de formación más altos ha aumentado notablemente (en 8 puntos porcentuales).

El peso de los parados de larga duración sigue disminuyendo. En especial, en Navarra ha caído en 10 puntos.

La mayor caída del empleo neto se ha producido en Baleares (un 11.21%, casi 65.000 personas).

La Encuesta de Población Activa de este tercer trimestre de 2016 arroja, como en los últimos trimestres, cifras positivas en cuanto a cantidad de empleos generados: El número de ocupados ha crecido en 226.500 personas, y si se atiende al crecimiento del empleo generado en los últimos doce meses – es decir, el crecimiento interanual del empleo, éste ha aumentado en 478.800 empleos. Estos datos ratifican que el país sigue caminando por una senda de recuperación del empleo perdido en la crisis, al menos en términos cuantitativos, aunque todavía queda un importante camino por recorrer.

Este Observatorio analiza en detalle la información ofrecida el jueves pasado por el Instituto Nacional de Estadística con respecto a los últimos datos de la Encuesta de Población Activa. Se analiza el cambio trimestral en la composición de la población adulta, así como la de ocupados y personas desempleadas en cada una de las comunidades autónomas para poder valorar la heterogeneidad en la evolución regional del empleo y del desempleo en nuestro país. Asimismo, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

Para ofrecer una perspectiva tanto de corto como de medio plazo, las cifras del trimestre actual se comparan, en primer lugar con las cifras del mismo trimestre del año anterior, y en segundo lugar con la situación existente en el mismo trimestre de 2007, año previo de entrada en la Gran Recesión de la que estamos saliendo.

Análisis Regional

"Este gráfico ofrece una primera valoración del cambio en la composición laboral de los adultos en España en los últimos 12 meses. El gráfico de la derecha revela un aumento en la ocupación de 1,17 puntos porcentuales, lo que se traduce en 478.800 empleos más. Este aumento se corresponde con un descenso de alrededor de 530.000 desempleados en estos últimos doce meses. La población inactiva crece en casi 100.000 personas en estos últimos 12 meses.

Sin embargo, el panorama no es ni mucho menos homogéneo en todas las regiones españolas. Este mapa refleja que si bien en términos generales la incidencia de ocupados entre la población adulta ha crecido en todas las regiones en este último año, las regiones del arco mediterráneo, junto a Cantabria, País Vasco y Castilla-León asisten a crecimientos de la ocupación cercanos o incluso mayores a 2 puntos porcentuales. En el otro extremo se sitúa la Comunidad de Madrid, que es la única región en la que la incidencia de la ocupación no aumenta en estos últimos 12 meses, aunque también es cierto que es la región que goza de la mayor tasa de ocupación entre los adultos – el 53,5%. Existe un grupo de comunidades, entre las que se sitúan Galicia, Asturias, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, cuya situación es ciertamente preocupante en cuanto al empleo, ya que además de tener unas tasas de ocupación sensiblemente inferiores a la media del Estado, que alcanza el 48%, no muestran impulsos fuertes en la ocupación en estos últimos doce meses.

Estos cambios en los niveles de ocupación necesariamente se reflejan también en los cambios en las tasas de paro. En este mapa se refleja la evolución de la tasa de paro de cada región en los últimos 12 meses. Como ya hemos destacado en trimestres anteriores, el primer hecho que destaca este mapa es una diferenciación norte-sur muy notable. Las comunidades de la mitad norte del país mantienen tasas de desempleo muy inferiores a las del sur. Además, cabe destacar el notable descenso de la tasa de paro en algunas de estas regiones del norte del país, como Castilla León (del 16,6% al 13,9%), o Cataluña (del 17,4% al 14,6%) o Cantabria (del 16,2% al 12,5%). También destaca la buena evolución del País Vasco y Navarra en cuanto a descenso en las tasas de paro a pesar de ser las dos regiones cuyas tasas de paro son las menores de todo el territorio nacional. Con respecto a las regiones de la mitad sur del país, la región Valenciana y Murcia, pertenecientes al arco mediterráneo, el fuerte impulso del empleo y el consiguiente descenso en las tasas de desempleo les permiten acercarse a tasas de desempleo cercanas a la media nacional. Por último, un dato también positivo que merece la pena destacar es que aquellas regiones con fuertes tasas de desempleo, como Extremadura, Castilla La Mancha, Andalucía y Canarias, han experimentado un fuerte descenso en sus tasas de paro en estos últimos doce meses. Aún así, Andalucía (28,5%), Canarias (26%) y Extremadura (25,6%) siguen siendo con diferencia las regiones con mayores tasas de desempleo.

Ocupados

En la sección anterior se ha destacado el cambio en la cantidad de ocupados y parados en estos doce meses, así como las diferencias inter-regionales. Sin embargo, un segundo aspecto no menos relevante se refiere al cambio en composición de los diferentes colectivos laborales. La distribución de los nuevos ocupados y de los nuevos parados y su comparativa regional nos permite conocer en primer lugar qué colectivos se están viendo más y menos beneficiados por la recuperación económica. Además, al observar los cambios sectoriales en la ocupación, se puede vislumbrar cuáles son los sectores que están siendo tractores de dicha recuperación. Por último, los cambios en la tipología de contratos nos permiten conocer cómo son los nuevos empleos, en cuanto a estabilidad y duración de jornada.

Este mapa revela la distribución de la población ocupada por sexo, y su comparativa con 2007. En media, la presencia de las mujeres entre la población ocupada ha aumentado desde el 2007 hasta la actualidad en 4 puntos porcentuales, pasando del 41,3% al 45,2%. El mapa revela diferencias regionales notables: Las regiones del norte del país, junto a Cataluña y Madrid, reflejan una incidencia de la mujer en el empleo claramente superior al resto. Asturias destaca por la mayor presencia de la mujer en el empleo, con el 48,9%, mientras que en Extremadura las mujeres no alcanzan el 41% de los ocupados.

Un segundo dato a destacar tiene que ver con la escasa y decreciente incidencia de los jóvenes en el empleo: Este mapa refleja claramente no sólo que la incidencia de los menores de 25 años en el empleo es preocupantemente baja, sino que además en esta etapa de creación de empleo sigue disminuyendo. Parece evidente que las personas menores de 25 años NO están siendo partícipes de la nueva creación de empleo, ya que en casi todas las regiones la participación de este grupo de edad entre los ocupados sigue disminuyendo. Este descenso puede deberse en parte a que muchos jóvenes con poca cualificación han decidido volver a la formación, lo cual es un dato claramente positivo. Sin embargo, este dato también refleja las dificultades de los jóvenes para acceder por primera vez al mercado laboral. La mayoría de empresas solicitan personas con experiencia laboral, y esto dificulta enormemente el primer acceso de los jóvenes al empleo.

Además de los cambios demográficos de la población ocupada, merece la pena destacar los cambios en la tipología de empleos – sectores de actividad y tipo de contratos. Con respecto a los sectores de actividad, este gráfico ofrece clara evidencia de que es el sector servicios quien acapara prácticamente la totalidad del nuevo empleo creado en este último año. De hecho, el gráfico de la derecha, que ofrece la distribución del empleo por sectores a nivel nacional, muestra un ligero aumento de la incidencia del sector servicios en los últimos 12 meses, y el correspondiente descenso en Construcción y en Industria. En términos absolutos, de los cerca de 450.000 empleos creados en estos doce meses, sólo 11.258 corresponden al sector industrial y 25.000 al sector de la Construcción. El resto de nuevos empleos provienen del Sector Servicios. Este fenómeno no es exclusivo de estos doce meses, sino que está siendo una constante desde el inicio de la recuperación económica, lo que está intensificando claramente el proceso de terciarización de la economía, con un peso cada vez mayor del sector servicios. De hecho, este gráfico muestra desde 2007 un aumento de 10 puntos porcentuales de la incidencia del sector Servicios en el empleo ,y un descenso de 2 pp en la Industria.

Este importante cambio sectorial en el empleo se traduce también en un cambio en la tipología de contratos. Muchas actividades del sector servicios, en especial las que están siendo tractoras de los nuevos empleos se asocian directa o indirectamente con el turismo. Y en este sector, la temporalidad en los contratos, así como la demanda de empleos a jornada parcial para cubrir los “picos” de actividad son mucho más habituales que en otros sectores con menor volatilidad estacional.

Este gráfico refleja que la temporalidad sigue aumentando, alcanzando en la actualidad en media el 27% del total de contratos, y habiendo aumentado casi 1 pp en el último año. Debido a la disparidad regional en la incidencia de sectores volátiles como los relacionados con el turismo, se aprecia también disparidad en las tasas de temporalidad regional, así como su evolución en los últimos 12 meses. Este mapa refleja que la temporalidad aumenta en casi todas las regiones. Además, es más alta en regiones en las que el turismo y actividades relacionadas juega un papel importante en su economía. Destacan las regiones del sur del país, en particular, Extremadura, Andalucía y Murcia, junto a las dos islas, Baleares y Canarias, tanto por su altísimas tasas de temporalidad como porque en la mayoría de los casos éstas siguen aumentando, alcanzando en la mayoría de los casos a 1 de cada tres asalariados.

Finalmente, la evolución de la jornada laboral merece también una especial atención: Este gráfico revela que en los últimos 12 meses la jornada parcial ha disminuido en incidencia en el total nacional, pasando del 15,5% al 14,5% del total del empleo. Sin embargo, como en otras características, la disparidad regional es notable. Este mapa muestra cómo algunas regiones como Cantabria y Baleares hacen relativamente poco uso de la parcialidad de la jornada, ya que ésta no alcanza el 12% del total del empleo. En el extremo opuesto encontramos a la Comunidad Valenciana, con tasas de temporalidad que alcanzan prácticamente el 19% del total del empleo y además muestran una tendencia creciente. En este mapa también podemos observar una tendencia decreciente en regiones como Andalucía y Navarra, donde la parcialidad ha caído entrono a 2 pp en el último año. Si esta parcialidad es mayormente involuntaria, como refleja la EPA, debemos entenderla como sub-empleo, pues refleja que la mayoría de la personas que tienen esa jornada quisieran trabajar más horas, pero no lo hacen por falta de demanda de empleo a jornada completa.

Parados

El crecimiento de los varones entre la población desempleada ha sido una constante durante los años más graves de la crisis económica debido a que el despido ha afectado más a éstos que a las mujeres. Este gráfico compara tanto para Andalucía como para el total nacional la composición de la población parada por sexo en 2007 y en la actualidad y revela el incremento notable de los varones en el colectivo de desempleados. Sin embargo, desde que la gravedad de la crisis económica ha remitido y la destrucción de empleo ha dado paso a la creación del mismo, esta dinámica está cambiando, aunque la disparidad regional es notable, como revela este mapa: En regiones como Asturias, Cantabria, Murcia, y especialmente Baleares, en el último año la incidencia de varones ha disminuido sensiblemente en el colectivo de varones. Pero exactamente lo contrario ocurre en otras regiones, como Castilla-León o Aragón, donde la incidencia de varones en el paro ha aumentado sensiblemente. Estas disparidades están muy relacionadas con el tipo de actividad que está siendo generada en las diferentes regiones, que en general, sufre de una notable segregación de género. Además, como se muestra en este mapa el conjunto de los desempleados está envejeciendo a nivel nacional.

El cambio más importante en cuanto a la distribución de parados tiene que ver con la duración del mismo. El desempleo de larga duración es posiblemente la secuela más grave de la reciente crisis económica y la observación de la evolución del mismo permite conocer mejor si el mercado de trabajo está también pudiendo absorber a parte de este colectivo o no. En este sentido, la primera pieza de información nos la ofrece el gráfico de la distribución de parados según la duración de desempleo. El gráfico de la derecha muestra la evolución del desempleo de larga duración en el último año para el total nacional. Una buena noticia a destacar es que la incidencia del desempleo de larga duración sigue descendiendo – del 64% al 61% en los últimos doce meses. Sigue siendo una cifra ciertamente alarmante, pero al menos en los últimos trimestres se observa un descenso continuado. En este aspecto la disparidad regional también es notable. El mapa revela varias cosas interesantes: En primer lugar, la diferencia regional en la incidencia del desempleo de larga duración (DLD), cuyo mínimo lo tiene las Islas Baleares, con una incidencia del 46,7% - es decir, 47 de cada 100 parados llevan más de un año buscando empleo, y cuyo máximo lo ostenta Asturias, con un 67%, y seguida muy de cerca por Castilla La Mancha y por Canarias. Un segundo aspecto a considerar es cómo está evolucionando la incidencia del DLD en las diferentes regiones. En este aspecto, el cambio más positivo se ha producido en La Rioja y en Murcia. En la primera, el desempleo de larga duración a pasado del 65% al 53% (descenso en 12 pp), mientras que en Murcia se ha pasado del 68% al 58% (descenso de 10 pp). Y sin embargo, en otras regiones, como Aragón, Navarra o Castilla-León, la incidencia del desempleo de larga duración, lejos de disminuir, sigue aumentando. Dado que el desempleo de larga duración tiene raíces estructurales, es importante acometer políticas activas de empleo que orienten y diseñen itinerarios de formación eficaces para los desempleados para poder ser recolocados en aquellas actividades que están siendo generadoras de empleo.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

En este apartado se compara la evolución de las diferentes regiones en cuanto a la creación y a la destrucción de empleo. Este mapa muestra la intensidad de creación de empleo en cada región en este trimestre frente al mismo trimestre del año pasado. Se entiende por creación el porcentaje de personas que han accedido a un empleo en este trimestre relativamente al número de ocupados en el trimestre anterior. El mapa revela en general unos niveles de creación de empleo muy inferiores en este trimestre, lo cual indica que el ritmo de generación de empleo claramente se ha ralentizado. Es particularmente interesante el caso de las Islas baleares, que ha reducido su tasa de creación de empleo prácticamente a la mitad – pasando del 9,4% al 4,2%. Por otra parte, si bien la creación de empleo se ha ralentizado, la destrucción del mismo ha seguido una evolución dispar, como demuestra este mapa. Hay regiones como Asturias, La Rioja, Murcia y Aragón, en la que la destrucción de empleo ha aumentado, aunque en el resto ha disminuido o se ha mantenido estable.

Otro aspecto que merece la pena resaltar es la alta volatilidad del empleo en muchas de las regiones españolas, que asisten a tasas de creación y destrucción de empleo cercanas al 10%. La salida de la crisis no está corrigiendo este problema, sino que si cabe, se está agudizando. Estas altísimas tasas tanto de destrucción como de creación de empleo en la mayoría de las regiones no hacen sino confirmar la altísima rotación laboral de los ocupados en nuestro país, que viene fundamentalmente determinada por el uso abusivo de la contratación temporal de muy corta duración. A medida que la situación económica se va estabilizando, sería fundamental que los nuevos empleos tuvieran un carácter más estable, con un horizonte temporal indefinido y que evite los altos costes de las altísimas rotaciones laborales no sólo para los trabajadores que las sufren sino también para las empresas que utilizan estas formas de contratación tan inestables.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Servicios

La dimensión de la creación y destrucción de empleo en este trimestre puede verse en este gráfico. Se observa una clara creación neta de empleo, similar en magnitud a la del tercer trimestre de 2015, que confirma los buenos datos de empleo neto que la EPA ha arrojado este trimestre.

Industria

Las transiciones laborales en Industria siguen el mismo patrón que las del sector servicios, como bien apunta este gráfico. Se produce una creación neta de empleo clara y similar a la de hace exactamente un año. La volatilidad del empleo en Industria es claramente inferior a la del sector servicios lo cual depende del tipo de empleo que se contrata en este sector frente al sector servicios.

Construcción

El sector de la Construcción arroja también transiciones laborales positivas en cuanto a creación neta de empleo. La volatilidad de este sector es incluso superior a la del sector servicios, pues presenta mayores tasas de creación y destrucción de empleo. Otro dato a destacar es que al comparar las transiciones de este trimestre con las de hace exactamente un año, se observa fundamentalmente una menor destrucción de empleo, que conlleva finalmente a una mayor creación neta de empleo.

Datos destacados: "perlas" regionales

En este segundo trimestre de 2016, la Encuesta de Población Activa arroja un aumento en la ocupación de 271.400 personas, situando el número de ocupados en nuestro país en 18.301.000. Desciende en 216.700 el número de personas desempleadas mientras que el número de personas activas aumenta en 54.600. El balance es sin duda positivo, propio de un trimestre en el que la estacionalidad juega un importante papel en la creación de empleo relacionada con la rama del sector servicios muy ligada a la actividad del turismo.

En el último año el número de ocupados ha crecido en 434.400, lo que supone un aumento en términos interanuales del 2,43%. Si bien el aumento es significativo, se detecta una ralentización en la recuperación del empleo con respecto al crecimiento del 3% anual que experimentó la tasa de ocupación en el segundo trimestre del 2015. El número de personas desempleadas ha caído en los últimos 12 meses en 574.300 personas.

Dos notas positivas: Es el empleo a tiempo completo y no a tiempo parcial el que aumenta, lo cual implica por una parte que los nuevos contratos traen consigo un número considerable de horas trabajadas, y en consecuencia, mayores retribuciones para los nuevos empleados; por otra parte, refleja que la demanda de empleo exhibe fortaleza al demandar jornadas completas y no parciales. Además, parece que la contratación indefinida gana peso en el total de las nuevas contrataciones, lo cual sin duda aporta mayor estabilidad en los empleos.

Dos notas preocupantes: La distribución del aumento en la ocupación por edades sigue mostrando la crudeza del efecto demográfico: En este último año, el descenso brusco de la natalidad iniciado en 1980 afecta severamente al segmento de edad de 30-34 años, que muestra un descenso en el número de ocupados de 105.000 personas. En contrapartida, prácticamente la mitad del empleo creado en el último año ha sido ocupado por el segmento de edad mayores de 45 años, que es muy numeroso en una sociedad envejecida como la española. La segunda nota preocupante es que el aumento de ocupados observados en este último año proviene exclusivamente del sector servicios - la industria y la construcción no acaban de remontar y siguen destruyendo empleo neto.

En este observatorio se explotan las dimensiones regional y sectorial de los cambios producidos en el empleo en cada trimestre. Se aborda, en primer lugar, una comparativa regional sobre los cambios en composición laboral entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. En segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica en detalle la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo para que puedan computarse sobre la misma base y ser en consecuencia comparables.

Análisis Regional

Si bien la tasa de ocupación en el último año ha aumentado en media en 1,1 puntos porcentuales (pasando del 46,4% al 47,5%), la heterogeneidad regional es notable. Como este mapa refleja, hay comunidades, como Islas Baleares, Cantabria o Murcia donde dicho aumento prácticamente alcanza los 2 puntos porcentuales, otras donde la tasa de ocupación permanece constante, como Madrid. El dato más preocupante lo presenta Navarra que incluso sufre un descenso en la ocupación de 0,5 puntos porcentuales.

La tasa de inactividad también crece ligeramente a nivel nacional en el último año (pasando del 40,2% al 40,6%) reflejando, incluso en un momento alcista del ciclo, un dominio del efecto demográfico de una sociedad envejecida donde los que entran en el mercado laboral no son suficientes para cubrir a los que salen. Pero también en esto hay heterogeneidades regionales notables, porque ni la actividad económica ni el efecto demográfico afecta por igual a las diferentes comunidades de nuestro país. Así, como se refleja en este mapa, la inactividad crece fundamentalmente en Andalucía, Madrid, Murcia y Navarra, pero desciende principalmente en Asturias, Cantabria y Castilla-León.

Las tasas de desempleo regionales muestran también no sólo niveles claramente diferenciados, sino también una evolución dispar. En cuanto a los niveles en las tasas de desempleo, el País Vasco sigue destacando por tener la menor tasa de desempleo (12,5%), mientras que Andalucía muestra la tasa de desempleo más alta, alcanzando el 29%, seguida por Extremadura y Canarias, que superan ligeramente el 27%. Al observar este mapa, se vislumbra también la evolución en este último año: La tasa de desempleo nacional ha experimentado un descenso de 2,4 puntos porcentuales (desde el 22,4% al 20%), y dichos descensos han sido particularmente agudos en las comunidades de las Islas Baleares, Murcia, Canarias, Castilla-La Mancha o el País Vasco, donde se han producido descensos superiores a los 3 puntos porcentuales en las tasas de desempleo. Por el contrario, se observa una evolución claramente desfavorable en Navarra, donde la tasa de desempleo incluso aumenta, hecho que por cierto sólo sucede en esta región. Por género, se observa que mientras que la tasa de paro de los hombres se reduce en todas las comunidades autónoma de España con respecto al mismo trimestre de 2015, la tasa de paro de las mujeres aumenta en regiones como Castilla la Mancha (en 6,7 pp), Extremadura (en 5,2 pp) o Aragón (en 4,9 pp). También destaca la disminución sustancial de alrededor de 10 puntos porcentuales en la tasa de paro de las personas con educación primaria en tres regiones: Murcia, País Vasco y Asturias.

Cambios Regionales en la Composición de Ocupados

La distribución de ocupados por sexo no muestra apenas variaciones en el último año. Como este mapa revela, las mujeres prácticamente alcanzan el 45% del total de ocupados, porcentaje que se mantiene constante en los últimos trimestres, aunque si se compara con la situación previa a la crisis, sí se observa un avance sustancial de la participación de la mujer en el empleo, ya que en 2007 ésta sólo alcanzaba el 41% del total de ocupados. Por regiones, Asturias, Madrid, el País Vasco o Galicia destacan por una mayor cercanía a la paridad por sexo en el empleo, ya que las mujeres superan el 47% del total de ocupados, mientras que en el extremo opuesto se encuentra Castilla-La Mancha, con apenas 40 mujeres de cada 100 personas ocupadas.

En cuanto a la distribución por edad de los ocupados, un dato preocupante es que sigue disminuyendo la incidencia de los menores de 25 años en el empleo, como refleja este mapa. En el último año, dicha incidencia ha disminuido del 4,4% al 4,3%, aunque es destacable que en regiones como Andalucía los menores de 25 años sólo representan el 2,4% del total de ocupados, mientras en la Comunidad Valenciana y Murcia superan el 5%. En el otro espectro del segmento de edad, mayores de 44 años, destacar el alto peso que en general presentan regiones como Castilla y León o Asturias, donde casi la mitad de sus ocupados supera los 45 años.

El nivel de formación de los ocupados varía enormemente entre unas regiones y otras. Murcia, Canarias y Andalucía siguen siendo las regiones con inferiores niveles de formación entre sus ocupados, más del 10% de sus ocupados no tienen estudios secundarios. Por el contrario, en País Vasco, Navarra y Madrid encontramos los ocupados con niveles de formación más altos, donde más de la mitad son titulados universitario. Además, Canarias es la región donde la proporción de ocupados con estudios universitarios más ha aumentado (5 pp), seguida de Navarra (2,7 pp) y Comunidad Valenciana (en 1,4 pp)

Especial mención merece la evolución regional de la ocupación por sectores, ya que si bien es cierto que el sector servicios sigue ganando peso a nivel nacional mientras que la industria y la construcción no remontan, nos encontramos diferencias notables entre regiones: Por ejemplo, Madrid, Canarias y Baleares, que son las regiones con mayor incidencia del sector servicios en el empleo total, siguen fortaleciendo el empleo en ese sector, como se observa en el mapa. La otra cara de la moneda la muestran regiones muy industrializadas, como La Rioja, Navarra o el País Vasco. De estas tres regiones, en La Rioja el sector industrial parece perder peso en el empleo total, no así en Navarra y en el País Vasco, donde el sector industrial está ya cerca de alcanzar la incidencia que tenía antes de la crisis en cuanto a empleo relativo.

Finalmente, presentamos la evolución del tipo de empleo en este último año. En primer lugar, se muestra cómo ha evolucionado la contratación indefinida, así como las variaciones regionales. Este mapa revela que con la excepción de Cantabria, Navarra, Extremadura y País Vasco, donde la contratación indefinida aumenta, en la gran mayoría de las regiones, se produce un descenso relativo de la contratación indefinida en favor de la temporal. Es un hecho ya constatado que el peso de los contratos temporales en el nuevo empleo creado es mayor que el de los contratos indefinidos, y de ahí que su incidencia suba en términos relativos.

En cuanto a la evolución del tipo de jornada, salvo Aragón y Cataluña, el resto de las regiones muestran por lo general un aumento en la contratación a jornada completa y su correspondiente descenso en la contratación a jornada parcial (mapa). Esto refleja que la actividad económica es suficiente como para generar una demanda de empleo que requiera un mayor número de horas, lo cual es un dato positivo en esta salida de la crisis.

Parados

Frente al colectivo de ocupados, el de personas desempleadas representa en muchos casos su cara inversa, y en consecuencia, su evolución es precisamente la contraria a la que se observa en el empleo. Por esto, para no repetirnos, destacar que en la media nacional las mujeres alcanzan ya la mitad de las personas desempleadas, porcentaje que había disminuido en los últimos años debido a que la destrucción de empleo en esta crisis ha recaído más en los varones por estar más expuestos a los sectores más cíclicos, como la construcción. En estos momentos de recuperación económica, los varones también se ven más favorecidos por el ciclo y en consecuencia, salen hacia un empleo desde el desempleo con mayor facilidad.

Al observar la composición de parados según la edad, este mapa revela la escasa incidencia de los menores de 25 años en el colectivo de desempleados, que no es precisamente reflejo de su alta tasa de ocupación, sino de su escasa presencia en el mercado laboral.

Por último, y posiblemente el dato más interesante es cómo evoluciona el desempleo de larga duración, así como su heterogeneidad por regiones. Este mapa refleja en general una evolución favorable en la incidencia del desempleo de larga duración en todas las regiones a excepción de Navarra y Aragón, donde curiosamente su incidencia sube con relativa fuerza. El descenso más acusado, por el contrario, se observa en Islas Baleares, seguido de Cantabria.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Los datos de flujos de la Encuesta de Población Activa permiten valorar la creación y destrucción de empleo del total nacional, así como de las diferentes regiones, en cada trimestre, y en consecuencia la creación neta de empleo. En este sentido, y antes de valorar la evolución de cada región, destacar, como este gráfico indica, que en el total nacional se ha producido una notable creación de empleo neta, aunque de menor magnitud a la observada hace exactamente un año. En cuanto a las disparidades regionales, destacaríamos por la gran magnitud de empleo neto creada las comunidades de Islas Baleares, cosa por otra parte lógica en un trimestre tan afectado por la actividad turística, seguida de Murcia y de Cantabria. Canarias y Navarra son de hecho las únicas comunidades en las que se produce destrucción neta de empleo.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Si bien en el apartado anterior ya se ha mencionado que en este segundo trimestre el mercado laboral ha experimentado una creación neta de empleo, merece la pena detenerse en la evolución de cada uno de los tres principales sectores de actividad, en particular, en su comparativa con lo sucedido hace exactamente un año.

En este sentido, el sector servicios, que es sin duda el sector más importante en cuanto a su incidencia total en el empleo, presenta una situación bastante similar a la experimentada hace exactamente doce meses, con una creación neta de empleo de magnitud parecida a la del mismo trimestre de 2015. Si analizamos por separado la creación y la destrucción, se observa una leve disminución tanto en el componente de destrucción como en el componente de creación en este trimestre con respecto al mismo trimestre de 2015.

En cuanto al sector industrial se atisba una leve creación neta de empleo, pero su magnitud es bastante menor a la observada en el mismo trimestre del año pasado. Esto podría indicar que en estos últimos doce meses, en los que supuestamente hemos entrado en una fase de clara recuperación económica, el sector industrial no acaba de mostrar una recuperación sólida del empleo.

Finalmente, es en el sector de la construcción donde se observa una creación neta de empleo superior a la observada hace doce meses, que se podría explicar por la disminución sustancial en el componente de destrucción. Hace un año, destacábamos que era posible que parte de la recuperación de este sector tenga que ver con la época electoral en la que nos encontrábamos en ese momento. Sin embargo, parece que la recuperación de este sector se ha mantenido durante estos últimos 12 meses.

Datos destacados: “perlas” regionales

En este primer trimestre de 2016, la Encuesta de Población Activa arroja un descenso en la ocupación de 64.600 personas, un aumento de 11.900 en el número de personas desempleadas y un descenso de 52.700 activos. Tradicionalmente, los primeros trimestres de cada año suelen presentar cifras negativas en nuestro mercado laboral, tan marcado por la estacionalidad en el empleo. En este sentido, el descenso de la ocupación en este trimestre ha sido prácticamente la mitad de la de hace exactamente un año, lo que, si bien es positivo, nos indica que todavía queda mucho camino por recorrer para poder afirmar que la crisis económica y el descalabro producido en el empleo ha quedado atrás. 

En este observatorio se realiza un análisis gráfico exhaustivo de los datos ofrecidos por el INE para este primer trimestre de 2016. Se aborda, en primer lugar, una comparativa regional sobre los cambios en composición laboral entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. En segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

Análisis Regional

El gran reto al que se enfrenta nuestro país en este momento en el que la actividad económica se va recuperando es sin duda la creación de empleo. Las tasas de ocupación de todas las regiones españolas han sufrido un descalabro en estos años de crisis. Se observa un "corte" regional claro en cuanto a tasas de ocupación incluso antes de la crisis, en 2007. Las regiones más occidentales (Galicia, Asturias, Castilla-León, Extremadura y Andalucía) presentaban ya tasas de ocupación por debajo del 50%, mientras que en el otro extremo se sitúaba Madrid con tasas de ocupación superiores al 60%. El mapa presenta el panorama al que nos enfrentamos en este primer trimestre de 2016 frente a 2007. En primer lugar, todas las regiones han experimentado un descenso notable en las tasas de ocupación, pero la distancia a la que las diferentes regiones se sitúan frente a la situación pre-crisis, y en consecuencia, el camino que queda por recorrer para alcanzar los niveles de empleo anteriores es muy dispar. Algunas regiones, como Aragón, Castilla-León, País Vasco, Baleares, Asturias o La Rioja deben recuperar entre 4 y 6 puntos porcentuales de empleo para alcanzar los niveles pre-crisis, mientras que otras regiones, como Murcia, Canarias o Valencia tienen que recuperar hasta 10 puntos porcentuales en las tasas de empleo para alcanzar los valores anteriores a la crisis. Estas diferencias revelan una idea de la magnitud de la tarea pendiente a la que se enfrentan las diferentes comunidades en cuanto a creación de empleo.

Si en lugar de realizar esta labor retrospectiva a largo plazo, ponemos el punto de mira en el corto plazo, al comparar la situación de este trimestre con la de hace exactamente un año, se observa que las tres comunidades mencionadas anteriormente por tener tasas de empleo hasta 10 puntos porcentuales menores a 2007 (Valencia, Murcia y Canarias), han recuperado 2 puntos porcentuales de empleo, una magnitud mayor que la media nacional, que en este año ha recuperado 1,5 puntos porcentuales de tasa de ocupación, como refleja este gráfico. El mapa también permite visualizar que la región que mejor se ha comportado en este año en cuanto a recuperación de tasas de empleo ha sido Baleares (pasando del 48,8% al 52,1%), seguida de Cataluña, cuyas tasas de ocupación han crecido del 49,7% al 51,4%.

La contrapartida de las tasas de ocupación la reflejan, por una parte las tasas de desempleo y por otra las tasas de inactividad, ya que los adultos se clasifican en ocupados, desempleados o inactivos. En cuanto a las tasas de desempleo, este mapa permite realizar una comparación retrospectiva a corto plazo, comparando la situación actual con la de hace exactamente un año. El descenso en las tasas de desempleo en todas las regiones constata que la recesión económica va poco a poco cediendo, y en algunas de las regiones con las más altas tasas de desempleo, como Andalucía o Canarias, se observan descensos en las tasas de desempleo de casi 4 puntos porcentuales en este año, lo cual es sin duda un dato muy positivo. En esta comparativa regional, el País Vasco destaca por ser una de las regiones en las que la tasa de desempleo ha descendido más en este último año, a pesar de estar entre las tres regiones con menores tasas de desempleo en el 2015. Finalmente, la tasa de inactividad aumenta ligeramente en este año y la comparativa regional refleja que las regiones occidentales, el País Vasco y Cantabria se enfrentan a unas tasas de inactividad muy altas, lo cual refleja entre otros un grave problema de envejecimiento que será preciso abordar lo antes posible si se quiere afrontar a tiempo.

Cambios Regionales en la Composición de Ocupados

Este mapa refleja que si bien las mujeres siguen siendo minoría entre la población ocupada en todas las regiones, representando el 46% del empleo en el total nacional, el impulso de la presencia de la mujer tras esta crisis es notable. En algunas regiones, como Madrid, el porcentaje de mujeres entre la población ocupada supera el 48%, aunque también es cierto que en otras, como Extremadura, ni siquiera alcanzan el 40%. Es posible que este avance se frene en esta primera etapa de recuperación económica, ya que la evidencia empírica, no sólo en España sino también en la mayoría de los países desarrollados, revela que el empleo de los varones es más sensible al ciclo económico que el de las mujeres, y en consecuencia, en etapas de recuperación económica como en la que nos encontramos, se benefician en mayor medida de la creación de empleo que las mujeres.

Al observar los cambios en la composición de ocupados por edad, este gráfico muestra que los mayores de 45 años siguen ganando presencia en el colectivo de ocupados, quedando los menores de 25 años en una situación prácticamente marginal, con una incidencia del 4,3%, y que representa prácticamente la mitad de su representación en 2007, que superaba el 9%. Además, curiosamente, en este aspecto, se observa bastante homogeneidad entre las diferentes regiones españolas. La práctica inexistencia de jóvenes menores de 25 años en el empleo contrasta notablemente con la situación de muchos de los países europeos de nuestro entorno, donde los jóvenes comienzan su contacto con el mercado laboral incluso en las últimas etapas de su formación. Debemos pensar en iniciativas que, bien con jornadas a tiempo parcial o empleos en formación dual, permitan a los jóvenes comenzar sus primeras experiencias laborales a edades más tempranas que las actuales, lo que a su vez contribuirá a adelantar la emancipación del hogar paterno, que en la actualidad en media no se produce antes de los 30 años.

Otro aspecto a destacar en la composición del empleo es el cambio en su distribución sectorial. En el último año, la industria y la construcción siguen perdiendo peso en favor del sector Servicios, que emplea ya a 76 de cada 100 ocupados en nuestro país. El desplome de la Construcción no parece haberse recuperado en este último año en prácticamente ninguna de las regiones y es el Sector Servicios el que sigue aumentando su protagonismo en el empleo en todas las regiones, tanto en el último año, como mirando con una restropectiva de más largo plazo, donde se ve este aumento en el peso relativo del sector servicios con mucha mayor intensidad.

Finalmente, destacar dos datos sobre el tipo de empleos que se han creado en este año de recuperación económica: Por una parte, continua el avance en la incidencia de la contratación temporal, que aumenta desde el 23% al 25% del total del empleo, aunque todavía queda relativamente lejos del 31% que representaba el empleo temporal en el 2007. Esto se debe a la enorme magnitud de empleo temporal que ha sido destruido en esta crisis, aunque se observa muy claramente que a medida que la situación económica mejora, el empleo temporal sigue ganando peso a gran velocidad. Por otra parte, la jornada a tiempo parcial parece mantenerse más o menos estable en este último año, aunque al realizar la comparación retrospectiva a más largo plazo, es evidente que todas las regiones han experimentado un incremento notable de la jornada parcial en estos últimos siete años.

Cambios en la Composición de las personas desempleadas

Dado que el colectivo de desempleados representa de algún modo la cara inversa del de ocupados, algunas de las características que reflejan los mapas y gráficos de la composición de parados no son más que el reflejo inverso de lo ya dicho en cuanto a la composición de ocupados. Por ejemplo, las mujeres en esta crisis han experimentado un impulso notable en cuanto a presencia en el empleo, como ya se ha mencionado, y en consecuencia, su incidencia en el colectivo de desempleados ha disminuido en todas las regiones. Esto se muestra claramente en este mapa. Sin embargo, en este último año, en el que la creación de empleo ha beneficiado más a varones que a mujeres, se aprecia un aumento relativo en el desempleo del colectivo de mujeres en la mayoría de las regiones, aunque existen disparidades interesantes. Por ejemplo, en Navarra y en Aragón, el aumento relativo de mujeres en el colectivo de desempleados es muy notable. En el otro extremo encontramos a la Rioja, que presenta un descenso muy apreciable (casi de 10 pp) de la incidencia de la mujer en el colectivo de desempleados, descenso que podría deberse a un aumento en la tasa de ocupación de las mujeres, o a un aumento en el número de mujeres que han transitado a la jubilación (o a ambas cosas).

Un dato que merece la pena destacar es el notable aumento de la incidencia de los parados mayores de 44 años en este último año. Este mapa refleja en primer lugar, que prácticamente en todas las regiones, a excepción de Baleares,  se ha producido un aumento del peso de los mayores de 44 años en el colectivo de desempleados. Algunas regiones, como Castilla-La Mancha, Aragón y en especial Navarra, muestran aumentos de más de 7 puntos porcentuales en la incidencia de los mayores de 44 años entre los desempleados. De hecho, este gráfico refleja que en Navarra, la incidencia de mayores de 44 años pasa del 27% al 40% sólo en doce meses, mientras que el colectivo que parece haberse beneficiado de la creación de empleo es el de edades comprendidas entre 25 y 44 años.

Finalmente, la evolución de la incidencia del desempleo de larga duración es posiblemente el factor más relevante (por preocupante) que es preciso analizar al observar los cambios en la distribución del desempleo. En este sentido, una buena noticia es que en el total nacional, en los últimos doce meses, la incidencia del desempleo de larga duración ha descendido de forma notable. Este gráfico muestra un descenso de 4 puntos porcentuales en la incidencia del Desempleo de larga duración, del 64% al 60%. Sin embargo, ese mismo gráfico, en el que los cambios en el total nacional se presentan junto a los cambios experimentados en Navarra, muestran que este cambio no ha sido homogéneo en todas las regiones, ya que por ejemplo en Navarra, la incidencia del Desempleo de Larga Duración ha aumentado en 10 pp. De hecho, las disparidades regionales se aprecian muy bien en este mapa, en el que en regiones, como Navarra, Aragón o Asturias la incidencia del DLD aumenta sensiblemente, mientras que en otras, como en Cantabria, la incidencia de desempleados de larga duración desciende en 10 puntos porcentuales. A este respecto, creo que merece la pena destacar iniciativas en las que Cantabria está siendo pionera, como son las Lanzaderas de Empleo, y que están siendo exportadas a otras regiones. Estas lanzaderas están logrando tasas de inserción laboral de los desempleados de larga duración muy notables. Sería interesante que aquellas regiones en las que la incidencia del desempleo de larga duración sigue aumentando se interesaran por este tipo de medidas para, si fuera posible, ponerlas en marcha en sus regiones para tratar reinsertar al mercado laboral al máximo número posible de desempleados de larga duración.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Los datos de flujos de la Encuesta de Población Activa permiten valorar la creación y destrucción de empleo del total nacional, así como de las diferentes regiones, en cada trimestre, y en consecuencia valorar la creación neta de empleo. En este sentido, los diferentes gráficos, en los que se representa la creación y destrucción de empleo de cada región junto al total nacional, permiten concluir que, si bien en media en este trimestre se ha destruido empleo neto, algunas regiones, como Aragón, Canarias, Madrid, Murcia y La Rioja han experimentado creación neta de empleo. En el otro extremo se situarían Cantabria, Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde la destrucción de empleo neta ha sido muy notable.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Si bien en el apartado anterior, ya se ha mencionado que en este primer trimestre el mercado laboral ha experimentado una leve destrucción neta de empleo, merece la pena detenerse en la evolución de cada uno de los tres principales sectores de actividad, en particular, en su comparativa con lo sucedido hace exactamente un año.

En este sentido, el sector servicios, que es sin duda el sector más importante en cuanto a su incidencia total en el empleo, presenta una situación muy similar a la experimentada hace exactamente doce meses, con una leve destrucción de empleo. Si bien ya se ha indicado anteriormente que los primeros trimestres de cada año suelen mostrar cifras de empleo negativas, no es menos cierto que si estuviéramos en una fase de recuperación intensa del empleo, debiéramos observar creación neta de empleo en todos los trimestres. El que sigamos observando todavía signos negativos en el empleo en este trimestre no hace sino indicar que una gran parte del empleo que se crea en nuestro país tiene un carácter marcadamente estacional, y como tal es un empleo temporal de corta duración. Esto provoca que aquellos trimestres donde la estacionalidad es positiva se cree mucho empleo en este sector, que está muy relacionado con actividades relacionadas con el turismo, pero este empleo se destruye en los trimestres menos positivos para el empleo estacional, como es el primer trimestre de cada año.

Algo similar puede decirse del sector industrial. Tanto en el primer trimestre del año pasado como en éste se atisba una leve creación neta de empleo, prácticamente de la misma magnitud. Esto indica que en estos últimos doce meses, en los que supuestamente hemos entrado en una fase de clara recuperación económica, el sector industrial no acaba de mostrar una recuperación sólida del empleo.

Finalmente, el sector de la construcción ofrece una perspectiva claramente negativa con la observada hace doce meses: La leve creación neta de empleo observada entonces ha dado paso a una destrucción neta de empleo.

Los resultados de la Encuesta de Población Activa de este cuarto trimestre arrojan un incremento en el número de ocupados de 45.500 personas y un descenso en el número de parados de 71.300. Sin duda, este año 2015 muestra un balance claramente favorable en cuanto al número de empleos recuperados tras la crisis (más de 500.000) , y en consecuencia en un descenso en el número de parados de casi 700.000 personas.

En este observatorio, realizamos un análisis pormenorizado de los datos ofrecidos por el INE el pasado jueves. Tras ocho años de crisis, es necesario analizar conjuntamente dos aspectos: Por una parte, el cambio producido en el último año en un mercado laboral que ha pasado de una situación cíclica recesiva a otra en la que la actividad y el empleo muestran signos claramente positivos. Se comparará en consecuencia la situación de finales de 2014 con la de fin de 2015, haciendo balance de los cambios producidos en el último año. Por otra parte, es necesario no perder la perspectiva de los cambios operados en nuestro mercado laboral en los ocho años de profunda crisis económica. Se comparará, por tanto, la situación actual con la equivalente a finales de 2007.

El análisis parte de varios enfoques: En primer lugar, se realiza una comparativa regional sobre los cambios en composición laboral entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. En  segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables

Análisis Regional

El primer aspecto a destacar en esta doble mirada del corto y el largo plazo son los cambios en la ocupación, ya que el descenso en los ocupados y sus dificultades de empleabilidad son sin duda los aspectos laborales más preocupantes de nuestro mercado laboral. Si observamos el mapa en el cual se compara la proporción de ocupados entre la población adulta en las diferentes regiones españolas a finales de 2015 frente a finales de 2014, el primer hecho positivo es que prácticamente todas las regiones han aumentado sus tasas de ocupación. Sin embargo, se observan claramente dos bloques regionales muy diferenciados: Las regiones del Noreste (Baleares, Cataluña, Aragón, Rioja, Navarra) junto a Madrid, tienen en la actualidad a más del 50% de sus ciudadanos mayores de 16 años ocupados. Madrid, con el 54%, seguido de Baleares, con el 53%, lideran esta tasa de ocupación. En el otro extremo se sitúan las regiones de la franja  Oeste (Galicia, Castilla y León y Extremadura), que junto a Andalucía, Castilla-La Mancha y Canarias, no superan el 45% de ocupación entre su población adulta. Algunas, como Extremadura, no alcanzan de hecho ni siquiera el 40%, con el agravante de que en esta región no se observa prácticamente ningún progreso en este último año que ha sido en general positivo para todas las regiones. Finalmente, Murcia y Valencia se sitúan en una franja intermedia, con tasas de ocupación entre el 45% y el 50% de su población adulta.

Al echar la vista atrás al momento previo a la crisis, el mapa revela una configuración regional similar, con las regiones del Oeste y Sur enfrentándose a tasas de ocupación mucho más bajas que las de Madrid y del Noreste, pero también permite ver el esfuerzo que es necesario realizar en cada región para recuperar las tasas de ocupación previas a la crisis. En este proceso, en regiones como Galicia, Asturias, País Vasco, La Rioja, Aragón, Baleares, Extremadura y Castilla-León, las tasas de ocupación son 5 o 6 puntos porcentuales menores de las de finales de 2007. Sin embargo, otras regiones, entre las que se encuentran Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía y Castilla-La Mancha deben recuperar entre 8 y 9 puntos porcentuales en tasas de ocupación si quieren alcanzar los valores previos a la crisis. Lo que este análisis deja claro es que todavía queda mucho empleo por recuperar en todas las regiones españolas, aunque en algunas más que en otras.

La otra cara de la moneda del empleo se refleja en las tasas de desempleo. Este mapa muestra la evolución de esta tasa en el último año. Y destaca por encima de todo la diferencia notable entre las regiones del norte y del sur. Si bien en todas las regiones disminuyen las tasas de paro, las diferencias territoriales son muy notables. El País Vasco destaca como la región con menor tasa de paro - ha conseguido bajar del 13%, mientras que Andalucía es la región con la mayor tasa de paro, alcanzando el 30%. Como aspecto positivo destaquemos sin embargo que Andalucía ha conseguido disminuir su tasa de paro en 4 puntos porcentuales en el último año. Echando la vista atrás para comparar la situación a finales de 2015 con la situación previa a la crisis, se observa, mediante este mapa, que si bien Andalucía y Extremadura ya presentaban tasas de desempleo superiores al 10% incluso en una época de bonanza, las diferencias territoriales no eran ni mucho menos tan intensas de lo que se observan en la actualidad. Queda por tanto mucho camino por recorrer en general en todas las regiones para disminuir las intolerables tasas de paro que soportan, pero ciertamente, en algunas regiones el esfuerzo a realizar debe ser superior.

Ocupados

La presencia relativa de mujeres entre los ocupados ha experimentado un fuerte impulso en estos años de crisis. Para ello, basta mirar este mapa (http://laboral.fedea.net/regional_update.html?selCom=0&selSit=2&selGru=0&selSub=0&selTri=1&selPer=0). La razón por la que este aumento relativo se produce son conocidas: La crisis ha provocado una pérdida mayor de puestos de trabajo en sectores fuertemente masculinos, y en consecuencia, los hombres han sufrido mayores pérdidas de empleo. Este fenómeno es bastante homogéneo entre las diferentes regiones, y en media, las mujeres han ganado cinco puntos porcentuales en presencia relativa entre los ocupados (pasando en media del 41% al 46%). Sin embargo, es interesante destacar el cambio que se está experimentando en este último año, en el que la recesión está dando paso a una fase expansiva de la que los varones parecen estar beneficiándose más. De hecho, este mapa revela que en muchas regiones, la presencia relativa de mujeres ha disminuido en este último año.

Otro aspecto interesante a destacar sobre el cambio regional en la composición de ocupados, es la enorme incidencia de mayores de 45 años. Castilla y León destaca por ser la región con mayor proporción de mayores ocupados - casi la mitad de sus ocupados de hecho están en esta franja de edad. La incidencia relativa de mayores de 45 entre los ocupados sigue creciendo incluso en el último año, lo cual es un reflejo por una parte de la dificultad de los más jóvenes para incorporarse activamente al mercado laboral, y por otra de la escasez demográfica de jóvenes que el rápido proceso de envejecimiento de la población está provocando. De hecho, es sorprendente ver que del cerca de medio millón de nuevos empleos creados en este año, más de 400.000 corresponden a personas mayores de 44 años, 70.000 a personas en edades comprendidas entre 25 y 44 años y sólo 42.000 nuevos empleos han sido para jóvenes menores de 25 años.

La recuperación de empleo en el sector industrial refleja, como este mapa, todavía una asignatura pendiente en la mayoría de las regiones españolas. Aunque la disparidad en la importancia del sector industrial es muy notable entre las regiones, se observa, a pesar de la recuperación del empleo en este último año, un impulso prácticamente nulo del empleo en el sector industrial. Este impulso se refleja, sin embargo, en el sector servicios, y es particularmente perceptible, no tanto a corto plazo, como a largo plazo, es decir, tras la crisis. Este mapa revela el proceso de terciarización de nuestra economía en prácticamente todas las regiones.

Finalmente, quisiéramos mencionar los cambios regionales producidos en la ocupación según el tipo de contrato y tipo de jornada. Para esto, merece la pena centrarse más en la evolución de estos parámetros en el último año, en el que se ha producido creación neta de empleo y en consecuencia, los cambios observados dan cuenta del tipo de empleo creado.

Los datos reflejan lo que ya se viene documentando de modo constante, que es que el nuevo empleo creado es sobre todo de naturaleza temporal. Este mapa refleja el enorme impulso que la temporalidad ha sufrido en los últimos 12 meses. El mapa vuelve a revelar una dicotomía norte-sur claramente diferenciada y en la que las regiones del sur superan ya con claridad tasas de temporalidad del 30% entre los asalariados. En cifras absolutas, en el último año, el número de asalariados con contrato temporal ha aumentado en unos 335.000, mientras que el de asalariados con contrato indefinido en alrededor de la mitad. Dado el peso relativo tan dispar que tiene cada una de las modalidades de contratación, es evidente que el peso de la creación de empleo está sobre todo cayendo sobre los contratos temporales.

Este enorme impulso está íntimamente relacionado con el mecanismo por el cual en nuestra economía el empleo se ajusta a los cambios de actividad. Se utiliza mayormente el margen extensivo de ajuste, es decir, la contratación y el despido de trabajadores temporales. En este año en el que la actividad ha crecido, el empleo también pero fundamentalmente en la contratación temporal. En el tipo de jornada, sin embargo, la tendencia se ha revertido en este año, disminuyendo la incidencia del tiempo parcial frente al empleo a tiempo completo en la mayoría de las regiones, como muestra este mapa.

Parados

Dado que la evolución regional de la tasa de paro ya se ha mencionado anteriormente, y que de alguna manera los parados son "la otra cara de la moneda" de los ocupados, en este análisis nos detendremos, como en informes anteriores, en posiblemente el problema más grave que tiene el mercado laboral español, que es la enorme incidencia del paro de larga duración. Es importante ver los cambios de distribución de los parados según su duración en un año como el 2015 en el que se ha creado empleo de forma sensible. Estos mapas, en los que predomina tan claramente el color rojo, alertan de la enorme incidencia de paro de larga duración en prácticamente todas las regiones españolas. Sin embargo, una mirada más detallada revela diferencias notables: En primer lugar, la incidencia del desempleo de larga duración sube en Galicia, Extremadura, Navarra y Aragón, aunque es preciso destacar que en Aragón, su incidencia es mucho más baja que la media, ya que pasa del 55% al 57%, cuando la media se sitúa en el 62%. En el resto de las regiones, la incidencia del desempleo de larga duración disminuye, y en este capítulo, destacan Cantabria y Baleares. En la primera se produce un intenso descenso de 8 puntos porcentuales, del 64% al 56%. Si bien no tengo evidencia sólida para relacionar este descenso con políticas activas de empleo, si quisiera destacar que iniciativas como las lanzaderas de empleo, en las que la comunidad de Cantabria está siendo pionera, pueden tener una relación directa con este descenso de la tasa de desempleo de larga duración. Con respecto a Baleares, merece la pena destacarla porque la incidencia del DLD, si bien ya era mucho más baja que la media española hace un año (el 49%), ha sufrido un descenso espectacular en este año, reduciéndose hasta el 41%.

En cualquier caso, es importante destacar el importante descenso en el número de parados de larga duración al que hemos asistido en España durante este último año. A nivel nacional, el número de parados de larga duración ha descendido en prácticamente medio millón de personas, lo cual es una excelente noticia, no sólo por el descenso en sí, sino sobre todo porque muchos de ellos han sido reabsorbidos por el mercado laboral. Este dato está muy relacionado con el repunte de empleo entre los mayores de 44 años, ya que una gran proporción de estos parados son de larga duración. Este cambio se ha dado, en mayor o menor medida, en la mayoría de las regiones españolas.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Las transiciones laborales que aquí nos ocupan son las que se producen desde el empleo hacia el desempleo y que denotamos como destrucción de empleo, así como las que se producen hacia el empleo desde el no-empleo (desempleo o inactividad) y que denominamos creación de empleo. Como España y en especial algunas regiones, son enormemente volátiles en términos de creación y destrucción de empleo, es necesario observar conjuntamente ambos fenómenos para entender mejor las transiciones netas. En este sentido, este gráfico muestra dos aspectos a destacar: En primer lugar, si se observa el gráfico de la derecha, que refleja las transiciones a nivel nacional en este último trimestre de 2015, así como hace exactamente un año, se deduce que se ha producido una leve creación neta de empleo, bastante similar a la observada en el mismo trimestre de hace exactamente un año. El gráfico de la izquierda nos muestra el caso de Baleares, que es una región paradigmática de la volatilidad en el empleo. En este cuarto trimestre, en Baleares se ha destruido una enorme cantidad de empleo neto (más de 45.000 puestos de trabajo). Sin embargo, en los dos trimestres anteriores, Baleares destacó precisamente por lo contrario, por una enorme creación neta de empleo. Lo interesante a destacar aquí es la comparativa de este trimestre con el mismo del año 2014, y en ese sentido, el cambio ha sido positivo, pues se ha producido menor destrucción de empleo y mayor creación del mismo. En el lado opuesto de Baleares se sitúan Cataluña y el País Vasco.  En ambas regiones, la volatilidad en el empleo, tanto en el componente de creación como en el de destrucción son sensiblemente menores al resto. Este no tiene por qué ser necesariamente un factor negativo, si lo que refleja es una mayor estabilidad en el empleo. Lo importante es que la diferencia neta sea lo más positiva posible a favor del componente de creación.

Finalmente, se muestran una serie de gráficos en los que se obtiene una visión de más largo plazo de los componentes de creación y destrucción de empleo en cada una de las regiones, así como en el total nacional. Estos gráficos revelan claramente cómo en las fases recesivas de los ciclos económicos, el componente de destrucción de empleo supera al de creación. En este sentido, el año 2015 se revela ya como un año en el que la destrucción de empleo ha sido superado por la creación de empleo a nivel nacional. Este dato se observa en todas las regiones, aunque algunas como Baleares destacan por la intensa creación neta de empleo ya en los últimos dos años, mientras que otras, como la Comunidad Valenciana o el País Vasco, se muestran todavía en una fase más incipiente de la recuperación en cuanto a creación neta de empleo.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Si bien hemos visto que en el conjunto nacional la economía ha experimentado una leve creación neta de empleo, conviene ver en detalle la evolución de cada sector de actividad.

Comenzando por el sector servicios, que emplea a más de tres de cada cuatro ocupados españoles, este gráfico muestra que este sector ha destruido empleo neto en este trimestre del año, al igual que, aunque con menor intensidad en parte por la escasez demográfica, en el mismo trimestre del año pasado. Si ponemos el prisma del largo plazo y comparamos esta situación con la de hace exactamente ocho años, (aquí), se concluye que antes de la crisis incluso en el cuarto trimestre, que no es precisamente propicio para el sector servicios, se producía creación neta de empleo.

El sector industrial ofrece a finales del 2015 una situación prácticamente plana en cuanto a creación neta de empleo (aquí), y menos desfavorable a la observada hace exactamente un año. Y al centrarse en la comparativa con el período previo a la crisis (aquí), la situación es bastante similar, con una variación neta del empleo prácticamente nula.

El sector de la Construcción sigue destruyendo empleo, como muestra este gráfico. Destruye menos empleo neto que en el mismo trimestre del año pasado, pero este dato refleja que el sector de la construcción está todavía lejos de alcanzar un balance positivo de creación de empleo, al menos en el cuarto trimestre del año.

Finalmente, el sector de la agricultura experimenta en este trimestre un incremento neto del empleo formidable, como refleja este gráfico. Al comparar la situación actual con la del mismo trimestre del año pasado se concluye que este trimestre parece ser claramente favorable a la creación neta de empleo en este sector, aunque en este trimestre la magnitud de la creación neta de empleo ha aumentado. Al comparar la situación actual con la de hace exactamente ocho años, (aquí), se confirma el dato de que el cuarto trimestre es favorable a la creación neta en este sector, pero ciertamente, la magnitud se ha duplicado con respecto al cuarto trimestre de 2007. 

Por último, observamos la evolución de la creación y destrucción de empleo de cada sector desde un punto de vista histórico, donde se refleja la media anual de creación neta de empleo en cada sector desde 1991. El sector servicios muestra que en el cómputo anual tanto el 2014 como el 2015 han registrado ya creación neta de empleo, al igual que el sector industrial. Parece que el sector de la construcción se ha sumado aunque levemente y sólo en el 2015 a esta fase de creación neta de empleo. Finalmente, el sector agrícola muestra mucha mayor volatilidad que el resto de sectores, y también parece que en el cómputo anual de 2015, posiblemente llevado por los buenos resultados en este cuarto trimestre, se ha sumado a un balance ligeramente positivo en la creación de empleo.

La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2015 ha vuelto a arrojar cifras muy positivas en cuanto al número de ocupados, produciéndose un incremento neto en la ocupación de 182.200 personas con respecto al número de ocupados en el trimestre anterior. Este dato, unido al fuerte impulso del empleo observado en el segundo trimestre de este mismo año – más de 400.000 personas, arroja un semestre claramente positivo en cuanto al número de ocupados. Asimismo, la población activa sufre un fuerte retroceso de 116.000 personas en este trimestre, quedando por debajo de los 23 millones de activos. Este fuerte impulso del empleoo junto al descenso de la poblacion activa explican que el numero de parados haya disminuido en casi 300.000 personas, dejando la tasa de desempleo en el 21,18%.

En la actualidad, el PIB está creciendo al 3,1% interanual y el empleo ha crecido un 3% en los últimos doce meses. Esta respuesta tan intensa del empleo a los cambios en la actividad económica no es un fenómeno nuevo, y se produce en nuestro país tanto en momentos de expansión, en los que se crea mucho empleo, como en momentos de recesión, en los que se destruye mucho empleo. Esto se debe a que la economía española ajusta el empleo a la actividad casi exclusivamente mediante el margen extensivo, es decir, contratando o despidiendo mano de obra - mayoritariamente temporal. Esta es una característica que no comparten la mayoría de las economías de nuestro entorno, que utilizan preferentemente otras medidas como el aumento o reducción de horas trabajadas, de modo que presentan una evolución del número de empleados mucho más estable y deseable.

En este Observatorio analizaremos en detalle los datos que nos ofrece el INE en este tercer trimestre de 2015 para tratar de entender fundamentalmente las tendencias de nuestro mercado laboral. Para ello, explotamos las dimensiones regional y sectorial de los cambios producidos en el empleo en cada trimestre con respecto al mismo trimestre de hace exactamente un año (corto plazo), así como comparando la situación actual del trimestre actual con el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis actual.

En primer lugar, se realiza una comparativa regional sobre los cambios en composición laboral entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. Se comparan los cambios producidos en este trimestre con los observados en el mismo trimestre de 2007, momento previo a la entrada de la recesión, así como en el mismo trimestre del año pasado.  En  segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo en cada trimestre. En la Nota Metodológica se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

Análisis Regional

La distribución de los mayores de 16 años con respecto a su situación laboral ofrece aspectos positivos y negativos. Los primeros son visibles al comparar el número de ocupados hace exactamente un año con el trimestre actual. Este gráfico refleja que en los últimos doce meses el número de ocupados ha crecido en 544.700, el número de parados ha disminuido en 576.900 personas y el número de inactivos se ha mantenido prácticamente inalterado. Esto revela un importante trasvase de parados hacia el empleo en estos últimos doce meses. Sin embargo, cuando se compara la situación actual con la correspondiente al mismo trimestre de 2007, se constata inmediatamente el enorme camino que queda por recorrer hasta volver a los niveles de empleo de la situación pre-crisis, ya que se necesitan recuperar 2.704.700 empleos.

La distribución regional de los cambios en el empleo, reflejados en este mapa muestran que el ritmo de recuperación del empleo difiere notablemente entre regiones: al comparar las tasas de ocupación del empleo del tercer trimestre de 2014 con las de este trimestre, algunas regiones, como Canarias ofrecen un aumento de cercano a 4 puntos porcentuales en las tasas de ocupación. Esta recuperación se debe en gran medida al formidable comportamiento del sector turístico en este último año. A Canarias le siguen Aragón, Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares y Castilla - La Mancha, donde en los doce últimos meses se han recuperado alrededor de 2 puntos porcentuales en las tasas de ocupación. El menor impulso en este apartado lo ofrece Extremadura, donde la tasa de ocupados baja del 40,17% al 39,72%.

El proceso pendiente de cada región en cuanto a la recuperación de las tasas de ocupación previas a la crisis se observa muy claramente en este mapa donde se vislumbran variaciones regionales muy notables. En un extremo se encuentra Baleares, donde la tasa de ocupación actual está ya sólo a  4 puntos porcentuales de sus niveles pre-crisis, mientras que en el extremo opuesto se sitúan Murcia y Canarias, que presentan unas tasas de ocupación inferiores en 10 puntos porcentuales a las que ofrecían antes de la crisis (44,28% y 44,13% frente a 55,83% y 54,10%).

Los cambios tanto a corto como a largo plazo en el empleo tienen de alguna manera su reflejo en los cambios en las tasas de desempleo. Este mapa nos presenta los cambios en las tasas de empleo de las diferentes regiones españolas, tanto en el momento actual como hace exactamente un año. Se observan varios elementos interesantes. Por una parte, al igual que con los niveles de ocupación, la heterogeneidad en las tasas de paro por regiones es muy significativa: en un extremo se sitúan regiones como el País Vasco, Navarra, La Rioja y las Islas Baleares, donde se han conseguido unas tasas de paro inferiores al 14%, mientras que en extremo opuesto se sitúan Andalucía, Extremadura y Canarias, con tasas superiores al 25%. Exceptuando Extremadura, donde se observa un aumento en la tasa de desempleo, todas las regiones mejoran sus tasas de paro en los últimos doce meses, aunque no debemos olvidar, como este mapa refleja, que no hemos hecho más que comenzar a reducir unas tasas de desempleo totalmente insostenibles para una sociedad desarrollada.

Ocupados

Este mapa muestra en general un aumento notable en el porcentaje de mujeres ocupadas en este trimestre con respecto a la situación previa a la crisis. Aunque los hombres siguen siendo mayoritarios en el empleo, como se refleja claramente en este gráfico, el avance de la mujer es notable en todas las regiones. Esto se debe a que esta crisis ha destruido mucho más empleo masculino que femenino, al haberse cebado con sectores, como la construcción y la industria, que están fuertemente masculinizados. En los últimos trimestres, en los que el ciclo expansivo comienza a vislumbrarse, sin embargo, estamos observando un mayor acceso al empleo de varones que de mujeres, al ser éstos más sensibles al ciclo económico.

También es interesante observar, que si bien la incidencia entre los ocupados menores de 25 años ha disminuido en esta crisis sensiblemente en el último año se observa una leve mejoría en cuanto a presencia de este colectivo entre los ocupados en muchas regiones, aunque no en todas (ver aquí). Por otra parte este gráfico ilustra cómo a nivel nacional, la asimetría en la destrucción de empleo por edades ha dejado un mercado laboral muy envejecido, donde sólo 5 de cada 100 ocupados es menor de 25 años, mientras que 41 de cada 100 son mayores de 45 años. Este envejecimiento de la mano de los ocupados es también muy heterogéneo según las diferentes regiones, como revela este mapa, donde se observa que en Castilla y León los mayores de 45 años han pasado de ser 36 de cada 100 antes de la crisis a 47 de cada 100 en la actualidad. Es la región con la mayor proporción de mayores de 45 años entre sus ocupados lo que es un reflejo por una parte de que la crisis ha destruido mucho empleo temporal, que recae fundamentalmente en trabajadores de menor edad. Sin embargo, otro factor sin duda a tener en cuenta es el envejecimiento demográfico que algunas regiones españolas están sufriendo con especial crudeza, y que se debe no sólo al descenso de la natalidad, sino también a la emigración de muchos de sus jóvenes hacia las grandes ciudades españolas o hacia el extranjero.

Otro elemento a destacar en la composición de los ocupados, es que si bien la proporción de los más educados entre los universitarios ha estado creciendo durante toda esta crisis y en todas las regiones aunque de manera muy heterogénea, como refleja este mapa, sin embargo, parece que ésta se ha estabilizado en el total nacional y en muchas regiones. En la actualidad, 41 de cada 100 ocupados en España tienen formación universitaria, aunque las regiones del sur peninsular, así como ambos archipiélagos, presentan niveles claramente inferiores. Este “estancamiento” se debe a que en los últimos meses es el sector servicios asociado al turismo quien está presentando un crecimiento espectacular, y la mano de obra que dicha actividad requiere es claramente poco cualificada.

También es interesante destacar, como este gráfico revela,  que en los últimos doce meses la distribución del empleo según los sectores de actividad se ha mantenido relativamente estable: 76 de cada 100 empleados trabajan en el Sector Servicios, 14 en la Industria, 6 en la Construcción y 4 en la Agricultura. Esta composición ha variado notablemente desde el inicio de la crisis, como este gráfico revela, ya que tanto el peso de la Industria, pero sobre todo el de la Construcción, eran sensiblemente mayores. La fuerte destrucción de empleo en estos sectores ha potenciado notablemente el peso del sector servicios con respecto al resto. Y en este crecimiento relativo del Sector Servicios, destacan, como este mapa revela, regiones como Andalucía, Madrid y las islas Baleares y Canarias.

Al observar la evolución del empleo de los asalariados según el tipo de contrato, se observa un notable aumento en la tasa de temporalidad, lo que corrobora lo dicho en la introducción de este análisis: el ajuste del empleo al aumento en la actividad económica se realiza mayormente mediante la contratación temporal. De hecho, como el INE señalaba la semana pasada, en este trimestre, los contratos indefinidos han disminuido. La tasa de temporalidad nacional se sitúa ya en el 26,15%, un punto y medio más que la de hace doce meses. Y en algunas comunidades, como Extremadura, Andalucía, Murcia, Baleares o Canarias sobrepasan claramente el 30% del total del empleo asalariado. Si a estos porcentajes añadimos que el 84% de todos los contratos temporales firmados en 2014 tuvieron una duración menor a tres  meses, tal y como el Ministerio de Empleo indica, no cabe duda que el nuevo empleo que nuestra sociedad está actualmente generando es un empleo con escasas o nulas perspectivas de estabilidad a medio plazo.

Por último, señalar que en los últimos 12 meses, la jornada parcial ha aumentado ligeramente – del 15% al 15,24%, como señala este gráfico, aunque los aumentos son menores a los observados en los trimestres anteriores, lo cual indica que a medida que la actividad económica se recupera, la jornada completa vuelve a ser la modalidad más utilizada en la contratación laboral. La utilización de la jornada parcial varía sensiblemente según las regiones, de modo que como este mapa refleja, en algunas comunidades, como Andalucía o la Comunidad Valenciana la modalidad de jornada parcial alcanza el 18% de la contratación total, mientras que en otras regiones, como Madrid, Asturias, Cantabria o Baleares, es menor al 14%. 

Parados

Si bien en los últimos trimestres se venía observando una presencia mayoritaria de varones en el colectivo de parados, sin embargo ante el impulso reciente del empleo al que los varones parecen ser más sensibles, la composición de parados por sexo en el total nacional se ha vuelto prácticamente paritaria, como refleja este gráfico. Al comparar las diversas regiones, sin embargo, tal y como este mapa refleja, se observa cómo en las comunidades del norte de España, junto con Extremadura y Baleares, los hombres son todavía mayoría en el colectivo de parados. Frente a estas regiones, destacan otras, como Aragón, donde los varones sólo suponen el 45% del total de parados. Esta composición del paro por sexo depende en gran medida del tipo de empleo que la actividad económica demande, ya que la segregación ocupacional por sexo del empleo es notable en nuestro país.

Otro dato interesante de la composición de parados es que ésta se ha envejecido en los últimos 12 meses ya que la incidencia de mayores de 45 años ha crecido en tres puntos porcentuales. La dificultad de los mayores de 45 años para encontrar un empleo provoca este cambio en la composición de parados hacia un progresivo envejecimiento de este colectivo.

Finalmente, al analizar la composición de los parados según la duración del desempleo, que es posiblemente el problema más importante al que se enfrenta nuestro mercado laboral, se observa un ligero descenso en la proporción de parados de larga duración, a favor de parados de corta duración. Este dato es sin duda positivo aunque todavía de muy pequeña magnitud. Al comparar la incidencia del paro de larga duración en las diferentes regiones, se atisban diferencias notables en la incidencia del paro de larga duración. Este mapa muestra algunos elementos interesantes: En primer lugar, la incidencia en el paro de larga duración es muy heterogénea. Nos encontramos con regiones como Baleares o Navarra, donde el paro de larga duración es menor al 55%, mientras que en otras, como Asturias, Castilla La Mancha, Murcia y Canarias, roza el 70% del total de parados. En segundo lugar, en algunas regiones se ha producido un descenso notable en el paro de larga duración. En Navarra y Baleares, en los últimos doce meses, la incidencia del desempleo de larga duración ha disminuido en unos 10 puntos porcentuales. El País Vasco, Cataluña y Aragón,  también han  experimentado un descenso bastante notable en este aspecto. Sin embargo, en las regiones que hemos destacado anteriormente por tener un enorme porcentaje de parados de larga duración, la incidencia del colectivo ha aumentado. Ante la urgencia de reducir el alarmante desempleo de larga duración de nuestro país, sería importante conocer si la recolocación de estos parados en algunas regiones ha sido una consecuencia de políticas activas dirigidas al colectivo, y si es así, quizá merecería la pena plantearse extender dichas medidas a otras regiones.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Nos centramos ahora exclusivamente en los flujos laborales de entrada y salida a un empleo producidos en este trimestre, que informan sobre la dinámica de nuestro mercado laboral. Este gráfico muestra, como no podía ser de otra manera, una creación neta de empleo. Es decir, la cantidad de personas que han accedido a un empleo en este trimestre supera a la cantidad de personas que han perdido su empleo. Sin embargo, ni el signo ni la intensidad en la creación neta de empleo es homogénea entre las regiones españolas. Destacan por el lado positivo, es decir, por una fuerte creación de empleo neta, Asturias, Islas Baleares y Cantabria. Sin embargo, en el extremo opuesto, se sitúan aquellas regiones que incluso en este trimestre de signo positivo para el empleo se ha destruido empleo neto. Entre éstas, destaca Andalucía, y en menor medida, Madrid y Murcia.

La evolución “histórica” de la creación y destrucción de empleo en cada región, presentada en esta serie de gráficos, muestra disparidades muy notables en la tendencia observada en las diferentes regiones desde el año 2000. Mientras que en las Islas Baleares se observa un mercado muy dinámico con creación neta de empleo intensa desde hace ya dos años, la Comunidad Valenciana muestra todavía una situación en la que la creación neta de empleo no acaba de imponerse. En la mayoría de las regiones, sin embargo, hemos pasado ya a una situación de creación neta de empleo, aunque la magnitud de la misma difiere notablemente entre las diferentes comunidades autónomas.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Si bien la perspectiva regional de las transiciones laborales es interesante por lo que refleja en cuanto a disparidad en la creación y destrucción de empleo,  la perspectiva sectorial aporta también un valor añadido, ya que nos permite conocer la distribución sectorial de las contrataciones y despidos en cada trimestre. En este sentido, nuestro mercado laboral presenta en este trimestre creación neta de empleo y además con mayor creación y menor destrucción que lo observado hace exactamente doce meses. Este dato se produce en todos los sectores a excepción de Agricultura, que sigue en una dinámica negativa en cuanto a la creación de empleo.

Con respecto al Sector Servicios, la dinámica del mercado laboral es ligeramente mejor que la observada hace un año, ya que parece que la creación de empleo se está produciendo con mayor intensidad. El Sector Industrial presenta también una situación positiva y mejora a la que ofrecía hace doce meses debido fundamentalmente a que la destrucción de empleo ha descendido de modo significativo. Finalmente, el sector de la Construcción ofrece también un saldo positivo pero la magnitud de creación neta de empleo es menor a la observada en el Sector Servicios y en la Industria.

Por último, si atendemos a la evolución histórica de la creación neta de empleo por sectores, se atisba claramente el cambio de ciclo económico, dado que con excepción del sector de la Agricultura, los sectores de Servicios, Industria y Construcción han superado ya la destrucción neta de empleo a la que han asistido durante todos los años de la crisis y se encuentran ya en una fase de creación neta de empleo de mayor o menor intensidad.

El segundo trimestre de 2015 merece una valoración claramente positiva en cuanto al aumento en el número de ocupados. Este aumento ha superado las 400.000 personas (un 2,4%), lo que supone el mayor aumento relativo en ocupación en un segundo trimestre desde el comienzo de la crisis. En términos interanuales, el incremento en la ocupación alcanza el 2,96%, lo que consolida la tendencia positiva ya iniciada el año pasado. Este aumento en la ocupación se ha trasladado a todos los sectores de la economía. Esta respuesta tan positiva del empleo al aumento en la actividad no hace sino constatar el patrón de ajuste del empleo en nuestra economía ante los cambios de ciclo: Expulsa enorme cantidad de empleo en momentos recesivos y absorbe mucho empleo en momentos expansivos. Y prácticamente todo ese ajuste se realiza mediante contratación y despido de trabajadores temporales.

En este Observatorio Laboral, explotamos las dimensiones regional y sectorial de los cambios producidos en el empleo en cada trimestre. Realizamos en primer lugar una comparativa regional sobre los cambios en composición entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. Comparamos los cambios producidos en este trimestre con los observados en el mismo trimestre de 2007, momento previo a la entrada de la recesión, así como en el mismo trimestre del año pasado. En segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo. En la Nota Metodológica (enlace a Nota metodológica) se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

Análisis Regional

El aumento de 411.800 ocupados en nuestro mercado laboral ha provocado un trasvase significativo de parados hacia ocupados. La incidencia de la población inactiva sobre el total de mayores de 16 años se sitúa en el 40%, similar a la observada en el mismo trimestre del año pasado e incluso a la que prevalecía en ese mismo trimestre de 2007, previamente al comienzo de la actual recesión. Ese mismo gráfico revela claramente que para llegar a las tasas de ocupación previas a la crisis, si las tasas de inactividad siguen estables, queda todavía un trasvase de alrededor de 8 puntos porcentuales (unos 2.700.000) de parados que debieran ser absorbidos por el mercado laboral.

Al comparar las tasas de ocupación por regiones, el mapa nos muestra un claro contraste entre las regiones del noreste peninsular (País Vasco, Navarra, La Rioja, Cataluña), junto a Madrid y Baleares frente al resto. En estas regiones, la tasa de ocupación entre los adultos se sitúa claramente por encima de la media (el 46,4%), destacando Madrid y Baleares, donde estas tasas superan ampliamente el 50% de los adultos. En el otro extremo se sitúan Andalucía, Extremadura y Asturias, con tasas de ocupación sensiblemente inferiores que no superan el 41%. Sin embargo, incluso en estas regiones se experimenta un ligero aumento en la ocupación en los últimos 12 meses. . El camino que queda por recorrer en cuanto a recuperación de tasas de empleo por regiones para alcanzar las tasas de ocupación previas a la crisis se ilustra claramente en este mapa.

Este avance en la recuperación del empleo se ve también reflejado en la evolución de las tasas de desempleo por regiones. La tasa de desempleo disminuye ligeramente en todas las franjas de edad en estos últimos 12 meses, pero se mantiene todavía muy elevada. Además, la elevadísima tasa de desempleo entre nuestros jóvenes, y en especial en algunas regiones, como Andalucía, Castilla- La Mancha o Canarias, donde las tasas de desempleo juvenil superan el 56%, revela el enorme reto que tiene todavía por delante nuestra sociedad para lograr que el mercado laboral pueda absorber una gran parte de estos parados y llegar a tasas de desempleo previas a la crisis.

Ocupados

Dedicamos esta sección a analizar las diferencias regionales entre los ocupados en nuestro país en este trimestre según sus características personales y el tipo de empleo. Nos fijaremos en particular en su evolución tanto a corto plazo (12 meses) como a largo plazo (8 años).

En este sentido, el primer elemento a destacar es constatar que la presencia de jóvenes menores de 25 años aumenta ligeramente en el total nacional en los últimos 12 meses (del 4,2% al 4,4%), tras descensos continuados en su incidencia relativa. Este hecho tiene que ver con la naturaleza del fuerte impulso observado en el empleo en este segundo trimestre, que se concentra primordialmente en contratos temporales, muchos de ellos asociados al fuerte tirón del turismo y que alcanza sobre todo a la población trabajadora más joven.

Otro dato interesante en la evolución de la distribución de ocupados es que a pesar del importante repunte del empleo, se mantiene la incidencia de trabajadores con estudios superiores en el total del empleo en el 42%. Al comparar la incidencia de este colectivo entre regiones, el mapa, constata una heterogeneidad notable entre las mismas. En las regiones con mayor proporción de trabajadores muy educados destaca el País Vasco (el 56%) seguido de Madrid (52%). Las regiones del sur de España, junto a las Islas, presentan una incidencia de los trabajadores con estudios superiores no superiores al 35%.

Otro dato destacable en el cambio de la distribución de ocupados es la leve recuperación de la industria y la construcción en el empleo total. Al analizar estos cambios por regiones, hay algunos aspectos destacables, como el notable aumento de la construcción en regiones como Extremadura en estos últimos 12 meses.

El aumento en la ocupación ha traído también como consecuencia un repunte de la temporalidad, que alcanza ya el 25%. Este repunte provoca que en las regiones del Sur del País, la tasa de temporalidad alcance ya cifras cercanas al 35% del empleo.

Finalmente, mencionar que la tasa de parcialidad sigue descendiendo, lo cual parece confirmar una tendencia ya apuntada el año pasado. A medida que la expansión económica va afianzándose, si la jornada deseada por los trabajadores es fundamentalmente la jornada completa, como así se deduce de las encuestas, es lógico asistir a un decrecimiento de estas tasas, que como se ha apuntado parecen venir principalmente determinadas por el lado de la demanda de las empresas.

Parados

Si bien la distribución de ocupados ha experimentado cambios significativos en edad, nivel educativo y tipo de empleo no sólo a largo, sino también a corto plazo, sin embargo, los cambios en la distribución de parados en cuanto a características como son el sexo, la edad, el nivel educativo o incluso la duración del desempleo son solo visibles si extendemos la comparación al largo plazo (con 2007). Teniendo en cuenta que el número de parados en esta crisis prácticamente se ha triplicado, podemos apuntar un aumento significativo en la incidencia de parados varones frente a mujeres y un envejecimiento relativo en la edad de los parados. Los cambios en composición del colectivo de parados según nivel educativo son relativamente pequeños, incluso a largo plazo. Sin embargo, donde se produce un cambio espectacular, aunque ya apuntado pero no por ello menos relevante, es en la composición de parados por duración del desempleo. Entre 6 y 7 de cada 10 parados en nuestro país lleva más de un año parado, y a pesar de que en los últimos 12 meses hemos asistido a cierta recuperación en el empleo, lo cierto es que la incidencia del paro de larga duración se mantiene tozudamente estable, como bien refleja el siguiente gráfico. Al comparar la incidencia de parados de larga duración entre las distintas regiones, se puede observar en este mapa que en regiones como Aragón, Cataluña, Murcia, Asturias y tanto las Islas Baleares como las Canarias, en los últimos 12 meses la incidencia del paro de larga duración ha disminuido sensiblemente. Por el contrario, en otras regiones, entre las que cabe mencionar el País Vasco, Navarra, Madrid o Castilla-La Mancha, se observa un aumento notable en el peso relativo de este colectivo en el total de parados. Este dato ciertamente apunta hacia la existencia de dificultades específicas de los parados de larga duración de estas regiones para ser absorbidos por el mercado laboral en estos momentos de incipiente recuperación de la actividad económica.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

El primer dato interesante a constatar es que los buenos datos de empleo observados en este trimestre se plasman, como no puede ser de otra manera, en una creación neta de empleo significativa. Los segundos trimestres de cada año son tradicionalmente positivos para el empleo por el componente estacional, pero al comparar el mismo trimestre del año pasado con éste, se constata una creación neta de empleo en este trimestre que supera a la de hace exactamente 12 meses en unos 80.000 empleos. Este cambio neto positivo es el resultado tanto de una menor destrucción de empleo como de una mayor creación del mismo.

Al entrar en la comparativa regional, encontramos sin embargo discrepancias significativas en los flujos hacia y desde el empleo. En primer lugar, hay regiones en las que los flujos, tanto de entrada como de salida, son muy superiores a la media, como en Andalucía, mientras que en otros, como en el País Vasco o Asturias los flujos son mucho menores debido a que la volatilidad del empleo es menor. Dadas estas diferencias, que vienen en gran parte marcadas por la importancia del componente estacional del empleo, lo más importante es comparar la diferencia en el flujo neto de empleo en cada región, y no tanto en la magnitud de los flujos brutos. En este sentido, es interesante comparar la magnitud espectacular de la creación de empleo neto observada en Baleares aunque es preciso destacar que este hecho ya se observó incluso con mayor fuerza hace exactamente un año. Prácticamente la totalidad de este empleo neto lo absorbe el sector del turismo, que tiene especial relevancia en verano. En el otro extremo en cuanto a magnitud de creación neta de empleo se refiere, encontramos al País Vasco, que es de hecho, la única región en la que se ha producido una destrucción neta de empleo que de hecho contrasta con lo sucedido hace exactamente un año.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

Si bien la perspectiva regional de las transiciones laborales es interesante por lo que refleja en cuanto a disparidad en la creación y destrucción de empleo, la perspectiva sectorial aporta también información interesante, ya que permite entender mejor de dónde procede, tanto en términos absolutos como relativos, la creación neta de empleo total que ha sido ya apuntada anteriormente.

En este sentido, y comenzando con el sector servicios, por su importancia en el empleo total de nuestro país, hay varios aspectos interesantes que comentar, sobre todo al comparar estos flujos con los observados en el mismo trimestre de 2014, cuando la incipiente recuperación económica ya se atisbaba. En primer lugar, los flujos brutos, tanto de creación como de destrucción son en términos relativos (al empleo en el trimestre anterior) claramente inferiores a los observados hace exactamente un año. En segundo lugar, la creación de empleo neto, si bien es positiva, es mucho menor en magnitud a la observada hace exactamente un año. Por tanto, se constata que el sector servicios crea empleo neto en este trimestre, pero en una cuantía mucho menor a la del mismo trimestre del año pasado.

Pasando al sector industrial, el patrón que se observa es ciertamente diferente al del sector servicios. Hace 12 meses, este sector todavía destruía empleo neto mientras que en este trimestre la creación de empleo ha superado claramente a la destrucción del mismo. Esta es sin duda una buena noticia para la economía española, que necesita sin duda del fortalecimiento del sector industrial para avanzar en la recuperación económica y social del país.

En tercer lugar, el sector de la construcción ofrece un patrón prácticamente idéntico al del sector industrial: Hace 12 meses este sector arrojaba destrucción neta de empleo mientras que en este trimestre asistimos a una creación neta del mismo de una magnitud considerable. Es posible que parte de la recuperación de este sector tenga que ver con la época electoral en la que nos encontramos. Habrá que esperar a ver si esta aparente recuperación está muy, poco o nada ligada a este hecho, y para esto será necesario esperar a ver si esta creación neta de empleo en la construcción se mantiene exactamente de aquí a 12 meses.

Por último, el sector de la agricultura también ofrece creación neta positiva en este trimestre, contrariamente a lo sucedido hace exactamente un año. La magnitud de la misma, en cualquier caso es claramente inferior a las observadas en Industria o en Construcción. Destaca también el importante aumento en los flujos brutos de empleo con respecto a lo observado hace exactamente un año.

En este primer trimestre de 2015, la EPA arroja una pérdida neta de empleo de 114.300 personas, lo cual sin duda es un mal dato aunque deba matizarse por el hecho de que desde el inicio de la crisis los primeros trimestres de cada año han supuesto siempre una pérdida importante de empleo neto. De hecho, la magnitud de pérdida de empleo neta es menor que la observada en el primer trimestre del año pasado, que es a su vez menor a la observada en un primer trimestre desde el inicio de la crisis. Dicho esto, la recuperación de la actividad económica y con ella la recuperación del empleo debiera no estar tan vinculada al empleo estacional, tan dependiente del sector del turismo y la actividad que éste genera. Los datos de este primer trimestre no permiten vislumbrar una recuperación de la actividad en ese sentido.

En este Observatorio Laboral, explotamos las dimensiones regional y sectorial de los cambios producidos en el empleo en cada trimestre. Realizamos en primer lugar una comparativa regional sobre los cambios en composición entre los mayores de 16 años, en las tasas de paro y en la distribución de ocupados y parados. Comparamos los cambios producidos en este trimestre con los observados en el mismo trimestre de 2007, momento previo a la entrada de la recesión, así como en el mismo trimestre del año pasado. En este trimestre, la comparativa con el mismo trimestre del año pasado cobra especial importancia ya que se supone que al comparar ambos trimestres estamos comparando una situación todavía claramente recesiva (primer trimestre de 2014) con el trimestre actual, de incipiente recuperación económica. En segundo lugar, se realiza una explotación regional y sectorial de las transiciones laborales hacia el empleo y desde el empleo para aproximar la dimensión de la creación y destrucción de empleo. En la Nota Metodológica (enlace a Nota metodológica) se explica detalladamente la construcción de los componentes de creación y destrucción de empleo de modo que se computen sobre la misma base y sean en consecuencia comparables.

Análisis Regional

Por primera vez desde el inicio de la crisis, se observa un ligero aumento en la proporción de ocupados en el primer trimestre del año – del 44% en 2014:I al 45% en 2015:I. Este ligero aumento en la ocupación relativa es el agregado de comportamientos regionales muy dispares: Mientras que Madrid y Baleares se muestran particularmente dinámicas y recuperan casi 3 puntos porcentuales de empleo en este trimestre con respecto al año pasado, otras como Murcia y Navarra presentan en este trimestre destrucción de empleo tanto en términos absolutos como relativos.

Las tasas de paro bajan en todas las regiones en este trimestre relativamente al primer trimestre de 2014. Sin embargo, el mapa muestra que la disparidad norte-sur en los niveles de paro es muy notable. Además, si bien en la mayoría de las regiones el descenso en las tasas de paro viene provocado fundamentalmente por un trasvase de parados hacia ocupados, lo cual es especialmente intenso en Madrid y Baleares, en otras, como las ya mencionadas Murcia y Navarra así como en Asturias y en Castilla-La Mancha, los descensos en las tasas de paro se deben principalmente a un trasvase de parados hacia inactivos.

Ocupados

Sigue descendiendo el peso relativo de ocupados menores de 25 años a favor de los mayores de 45. La crisis ha provocado un descenso muy notable en la presencia de ocupados más jóvenes, e incluso de aquellos en edades entre 25 y 44 años. El descenso de los primeros se debe principalmente a que han sido el colectivo que ha sufrido el despido de forma más virulenta por sus contratos temporales. Entre los segundos, el descenso en las tasas de ocupación se debe en parte a una mayor incidencia de despidos, pero también al descenso de la población en esta franja de edad en los últimos años.

Las regiones españolas siguen aumentando la presencia de universitarios entre los ocupados. La crisis ha cambiado notablemente la composición de la ocupación para la población más educada, que en media ha aumentado su presencia en casi 10 puntos porcentuales. En los años más duros de la crisis, este aumento relativo se ha debido más a que han resistido mejor la pérdida de empleo que los colectivos menos educados. Sin embargo, en este primer año en el que se observan indicios de recuperación, este colectivo sigue ganando presencia entre los ocupados debido no tanto a que resisten mejor el despido, sino también a que encuentran empleo con mayor facilidad. Las disparidades regionales son muy notables: En las regiones del sur, así como en las Islas, este colectivo dista bastante de ser mayoritario, aunque también es cierto que también se aprecia un continuo aumento de su presencia. En el otro extremo, País Vasco, Madrid y Navarra destacan por una mayoritaria presencia de universitarios entre sus ocupados.

Pierden peso relativo los Servicios y la Agricultura mientras que ganan peso la Construcción y la Industria. Son cambios pequeños pero claramente de signo contrario a todo el período recesivo. Este cambio se observaba ya en el trimestre anterior, pero en este trimestre se han agudizado los cambios en composición.

En Servicios, el peso del empleo en el empleo total ha descendido ligeramente en este trimestre, al compararlo con los cambios ocurridos en el mismo trimestre del año pasado. Sin embargo, su implantación en el empleo de las regiones, aunque dispar, es claramente mayoritaria, destacando por su altísima incidencia regiones como Madrid y las Islas tanto Baleares como Canarias, donde más de 8 de cada 10 ocupados trabajan en este sector, frente a otras regiones, como La Rioja, Navarra, Aragón o Murcia, donde su implantación no alcanza el 70% del total del empleo.

En Industria, hay tres regiones que marcan la diferencia por la implantación del sector Industrial en su territorio: Son Navarra, La Rioja y el País Vasco. En las tres regiones, este sector ocupa a más del 20% del empleo total de sus comunidades. Sin embargo, en las dos primeras, la industria pierde en este trimestre peso relativo mientras que el País Vasco se recupera ligeramente. Gana también peso la Industria en otras regiones del Este de España no tan industrializadas, como Aragón, Cataluña y Valencia. En el resto no se observa ninguna evidencia de reactivación de este sector.

La Construcción gana incidencia en el empleo en este trimestre relativamente al año pasado en todas las regiones menos en el País Vasco, donde sigue perdiendo peso en el empleo total. En el otro extremo, crece más su incidencia en Extremadura y en Baleares. Esta última región es de hecho la región en la que el sector de la Construcción tiene una mayor implantación, al absorber el 10% de la población ocupada.

La Agricultura sigue perdiendo importancia en el total de la ocupación. Como excepciones se encuentran Murcia, que a lo largo de la crisis la importancia del empleo relativo en este sector ha crecido, así como Extremadura donde la importancia del sector agrícola es notable y se ha mantenido estable a lo largo de la crisis.

La incidencia de la contratación temporal vuelve a aumentar en el inicio de la recuperación de la crisis: Si bien la contratación temporal ha perdido presencia a lo largo de esta crisis porque los despidos han recaído muy particularmente entre los trabajadores con contrato temporal, por primera vez se observa un leve repunte intertrimestral de su incidencia entre los asalariados. Ahora que la destrucción neta parece que va dejando paso a la creación neta de empleo, y en consecuencia que la contratación va poco a poco imponiéndose a los despidos, vuelve a repuntar la tasa de temporalidad, dado que los nuevos contratos son mayormente de carácter temporal. Este hecho se observa, con mayor o menor intensidad, en todas las regiones, a excepción de las Islas Baleares y Canarias.

La incidencia de la jornada parcial también aumenta muy ligeramente en este trimestre con respecto al mismo del año pasado. Este aumento se observa en la gran mayoría de las regiones, con excepción de Aragón y Cataluña, donde desciende la incidencia de la jornada parcial a favor con la jornada completa. El País Vasco destaca por ser la región donde la incidencia de la jornada parcial ha experimentado un mayor aumento en el último año - 3 puntos porcentuales.

Parados

La crisis provoca una tendencia hacia la convergencia en sexo en el colectivo de parados: Si bien antes de la crisis las mujeres eran claramente mayoritarias en el colectivo de parados en todas las regiones, la enorme pérdida de puestos de trabajo en la Construcción provocó un cambio en la composición de parados hacia la convergencia por sexo. En el último año, que ya comienza a vislumbrarse el inicio de la reactivación económica, se ha producido un incremento en la presencia relativa de mujeres en el colectivo de parados en la mayoría de las regiones. Esto parece deberse a que los varones responden en mayor medida al ciclo económico, tanto en momentos recesivos como expansivos. Ahora que la creación de empleo parece imponerse a la destrucción, los varones parecen encontrar empleo más fácilmente que las mujeres.

Por primera vez desde el comienzo de la crisis, se estabiliza la proporción de parados de larga duración en el colectivo de parados. Suponen un 64% del total de desempleados, pero por primera vez desde el comienzo de la crisis, al comparar este trimestre con la situación de hace exactamente un año, se observa un aumento relativo muy tenue de los parados de más corta duración y un descenso relativo del resto. Este hecho puede estar relacionado con el incremento de la ocupación que se ha observado en este trimestre entre los mayores de 50 años, muchos de los cuales eran parados de larga duración. Es posible que la existencia de algunos planes específicamente diseñados para la empleabilidad de parados de larga duración sea la responsable de este tibio cambio de tendencia.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

Este primer trimestre de 2015 provoca destrucción neta de empleo, aunque de menor magnitud a la observada hace exactamente un año. Se destruye el 0,56% del total del empleo del trimestre anterior, frente al 0,91% de hace exactamente un año. Estas diferencias se deben fundamentalmente a un descenso en la destrucción empleo más que a un incremento en la creación del mismo.

Una vez más, las disparidades regionales son notables, dado que mientras en algunas regiones, como las Islas Baleares, fuertemente dependientes del empleo relacionado con el turismo, se produce una fuerte destrucción de empleo neto, en otras en las que las transiciones laborales no tienen un componente estacional tan fuerte, como Asturias, se observa creación neta de empleo. La mayoría de las comunidades, sin embargo, muestran un signo negativo en cuanto a las transiciones laborales. Son destacables un par de regiones en las que se observa un cambio notable en cuanto a lo observado hace exactamente un año: Son Andalucía, con creación neta de empleo clara en el primer trimestre del año pasado que desaparece este trimestre, y Cantabria, que afrontaba una fuerte destrucción neta de empleo en este mismo trimestre del año pasado que ha desaparecido en éste primer trimestre.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Sectorial

La destrucción neta de empleo apuntada anteriormente para el total de la economía se traslada a todos los sectores, con excepción del Sector de la Construcción, donde se produce creación neta de empleo. De hecho, en este sector, se produce en este trimestre relativamente al mismo trimestre del año pasado un cambio espectacular en la tendencia, pasando de fuerte destrucción neta de empleo, a incipiente creación neta. Esta creación de empleo en el sector de la Construcción está muy relacionado con empleo público y en consecuencia, es posible que al menos en parte tenga su origen en un mayor gasto en infraestructuras públicas coincidiendo con la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas.

Para finalizar, destacar que mientras en el trimestre anterior se había observado creación neta de empleo en el sector industrial, que de hecho había supuesto un cambio de tendencia con respecto al mismo trimestre del año anterior, en este trimestre el sector industrial vuelve a mostrar destrucción neta de empleo, aunque de una magnitud menor a la de exactamente un año debido a la menor destrucción de empleo.

Este último trimestre de 2014 el mercado laboral se ha caracterizado por el incremento de 65.100 ocupados, lo que, junto a los buenos datos del trimestre anterior, constata una notable recuperación del empleo con respecto a la situación en la que nuestro mercado laboral se encontraba hace exactamente un año. Se han recuperado 434.000 empleos en 2014, aunque para llegar a los niveles previos a la crisis, se necesitarían recuperar 3.149.000 empleos más.

En este observatorio se analizan detalladamente los cambios experimentados en el mercado laboral tanto en la dimensión regional como sectorial. Se analiza la composición laboral de cada región o sector y para visualizar los cambios se compara la situación del trimestre actual (cuarto trimestre de 2014) con el mismo trimestre de 2007 – año previo a la entrada en la recesión, así como con el mismo trimestre de hace exactamente un año, para observar la evolución laboral de las diferentes regiones o sectores en el corto plazo. Además de la caracterización estática del mercado laboral, se presentan los flujos de creación y destrucción de empleo observados en este trimestre y se comparan con los dos momentos de tiempo mencionados, lo cual ayuda a entender mejor la dinámica laboral de las diferentes regiones y sectores en esta crisis. Esta Nota Metodológica explica en detalle cómo se han computado los flujos de creación y destrucción de empleo, así como sus fuentes.

A continuación, se presentan los elementos más destacables de la evolución regional y sectorial del mercado laboral en este trimestre:

Análisis Regional

Se vislumbran diferencias espectaculares en los niveles de ocupación entre las diferentes regiones: Este mapa que representa los niveles de ocupación de la población adulta en España así lo constata: Solo tres regiones – Madrid, Navarra y Cataluña, superan el 50% de ocupados sobre la población adulta, mientras que en el otro extremo se encuentran Extremadura y Andalucía, cuyas tasas no superan el 40%. Al comparar estos niveles con los de 2007, se observan unas caídas espectaculares en los niveles de ocupación durante esta crisis, que alcanzan en media el 8%. Sin embargo, al comparar la situación de este trimestre con la de hace exactamente un año, el mapa revela que en todas las Comunidades, excepto en Castilla-La Mancha, la ocupación gana terreno frente al resto de situaciones laborales, lo cual supone un dato esperanzador.

La crisis ha provocado un descenso en la ocupación relativa de varones frente a mujeres en TODAS las Comunidades: En este mapa se observa que si bien se ha producido un descenso notable en la proporción de ocupados varones, en todas ellas todavía más de la mitad de ocupados son hombres, aunque en las regiones del Norte del país, Cataluña y sobre todo en Madrid esta proporción se acerca mucho a la paridad por sexo.

Los jóvenes menores de 25 años prácticamente desaparecen de la población Ocupada en esta recesión: Este mapa destaca que algunas regiones, como Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-León, Galicia o el País Vasco, sólo 3 ó 4 de cada 100 ocupados son menores de 25 años. La presencia de jóvenes se ha reducido a más de la mitad en todas las regiones españolas, lo cual es una consecuencia del enorme impacto que esta crisis ha tenido sobre la población más joven, especialmente afectada por contratos temporales y que trabajaba en sectores, como la construcción, que ha sido el sector de actividad que más efectivos laborales ha perdido. Si atendemos a la evolución de la presencia de este colectivo entre los ocupados en el último año (mapa) se aprecia una disparidad notable entre regiones, dado que en algunas regiones, como Andalucía, Canarias, Extremadura, Galicia, Madrid o Murcia aumenta la presencia relativa de este colectivo, mientras que en otras, entre las que destacan las dos Castillas, Asturias, Aragón y el País Vasco, los menores de 25 años siguen perdiendo presencia entre el colectivo de ocupados.

La industria pierde presencia en la composición del empleo total excepto en Navarra [mapa], que mantiene una incidencia del empleo superior al 24% del empleo total tras estos siete años de recesión. La incidencia de la industria en el total del empleo es muy dispar en las distintas regiones españolas: Si bien en Madrid, Andalucía, las Islas Baleares y Canarias, la proporción de trabajadores en la Industria no alcanza el 10% del empleo total, en otras regiones, como Navarra, La Rioja y el País Vasco, esta proporción alcanza e incluso supera en algunos casos el 20%. En media, la Industria en este último trimestre de 2014 emplea a 14 de cada 100 ocupados, mientras que en este mismo trimestre de 2007 la proporción se elevaba a 16 de cada 100. Si comparamos la evolución a un año vista, se aprecia una leve recuperación de la industria en el empleo global y La Rioja, seguida muy de cerca de Navarra, destacan por ser las regiones en las que la industria tiene una mayor incidencia en el empleo total de esas regiones.

La modalidad de jornada parcial avanza notablemente en estos años de recesión: Si bien en 2007 sólo 10 de cada 100 empleados trabajaba a jornada parcial, a finales de 2014 esta proporción aumenta hasta 16 de cada 100. Destacan por su mayor incidencia regiones como País Vasco, Navarra, Comunidad Valenciana y Andalucía, donde la proporción supera el 18%, mientras que en otras, como Madrid, no se alcanza el 15%. En el último año, este mapa muestra una cierta estabilización en la incidencia de la jornada parcial, aunque las disparidades inter-regionales siguen siendo apreciables.

La mitad Sur destaca por la enorme proporción de parados sobre la población Adulta: El mapa que presenta las diferencias regionales en los parados visualiza claramente unas diferencias norte-sur muy notables: En Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia, de cada 100 personas adultas, más de 14 se encuentran paradas (con experiencia laboral previa). Esta situación contrasta con la del País Vasco o Navarra, donde sólo 8 de cada 100 adultos se encuentra en esta situación. El incremento en la proporción de parados es muy notable en todas las comunidades si comparamos la situación actual con la del mismo trimestre de 2007, reflejada en este mapa, lo cual no hace sino confirmar el enorme impacto de la crisis en nuestro mercado laboral. Por otra parte, la situación se presenta más favorable cuando se compara la proporción actual de parados con la que tenía cada región hace exactamente un año (aquí), lo cual constata la mejoría en nuestro mercado laboral.

La incidencia del paro de larga duración se dispara tras estos años de recesión, aunque las diferencias regionales son notables: Como señala este gráfico, en este trimestre, en el total nacional, 6 de cada 10 parados lleva más de un año parado. Las regiones en las que el problema alcanza una dimensión más preocupante son Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Castilla-León y País Vasco. Baleares presenta una incidencia menor del paro de larga duración, y aún así, éste afecta a la mitad de su población parada [ver mapa]. Si bien la incidencia del paro parece ser algo menor en la mayoría de las regiones en este año, sin embargo, la incidencia del paro de larga duración sigue siendo un enorme problema en prácticamente todas las regiones, como muestra este mapa . En este punto, destacan regiones, como Aragón y Baleares, donde la incidencia del paro de larga duración ha disminuido de modo apreciable, mientras que otras, como Cantabria y el País Vasco, destacan por un aumento notable de su incidencia.

Transiciones Laborales: Una perspectiva Regional

El observatorio ofrece las transiciones laborales que se producen en el trimestre actual, en el mismo trimestre de 2007 (pre-crisis), y hace exactamente un año, tanto hacia el empleo (creación de empleo) como desde el empleo (destrucción de empleo). Hemos definido estos dos conceptos de tal modo que su suma equivale a la variación neta de empleo [nota metodológica]. En consecuencia, si el componente de creación de empleo supera al de destrucción, podremos afirmar que se ha producido creación neta de empleo, mientras que si el componente de creación es menor al de destrucción, se habrá producido destrucción neta de empleo. Focalizamos la atención en los cambios producidos en el último año, es decir, a corto plazo, en cuanto a creación y destrucción de empleo en las distintas regiones, lo que nos ayuda a valorar mejor la dinámica del mercado laboral en esta incipiente recuperación. Destacamos los siguientes aspectos:

En el cuarto trimestre de 2014 la creación de empleo ha superado a la destrucción, lo que ha supuesto creación neta de empleo. Esto supone un cambio de tendencia, puesto que en el mismo trimestre del año pasado se produjo destrucción neta de empleo.

Sin embargo, la disparidad regional es notable: hay regiones en las que la creación ha superado a la destrucción de empleo de un modo muy considerable, como Valencia, Andalucía o Canarias, mientras que en otras, se ha producido un efecto contrario, con una destrucción de empleo superior a la creación. El caso de las Islas Baleares es un claro ejemplo de este grupo de regiones. Estas disparidades se deben en gran medida a las diferencias existentes en el tipo de empleo estacional de cada comunidad, y en consecuencia, pueden variar considerablemente de un trimestre a otro. Desde el punto de vista tendencial, no tienen gran importancia.

La volatilidad en las transiciones laborales entre las diferentes regiones es un elemento inherente a la intensidad de la estacionalidad: Este mapa nos muestra las disparidades regionales en cuanto a creación de empleo. En regiones como Andalucía o la Comunidad Valenciana el componente de creación de empleo supera el 10%, mientras que otras, como Asturias, Castilla-León, Madrid o Cataluña no alcanzan el 6%. Lo mismo puede decirse de la destrucción de empleo, representada en este mapa: Islas Baleares, Extremadura o Andalucía muestran una destrucción de empleo mayor que el doble que otras como el País Vasco, cuyo componente de destrucción de empleo es el menor entre todas las comunidades e inferior al 5%.

Transiciones Laborales – Una perspectiva Sectorial

La dinámica laboral desde una perspectiva sectorial nos va señalando cuáles son los sectores que están contribuyendo en mayor y menor medida a la creación de empleo. Si bien cada trimestre tiene su propia estacionalidad, la comparación de la situación actual con la existente hace exactamente un año nos ayuda a valorar la tendencia a corto plazo de cada uno. Al analizar cada uno de ellos, destacamos los siguientes elementos:

Servicios: El cuarto trimestre del año no es positivo en nuestro país en términos de empleo para el sector servicios. Sin embargo, la destrucción neta de empleo ocurrida en este año es sensiblemente menor a la experimentada a finales del 2013, lo que confirma una mejoría dentro de la situación negativa. Por otra parte, la destrucción neta de empleo observada en estos dos momentos de tiempo son un reflejo de la situación de crisis que vivimos, dado que si comparamos las transiciones laborales de este trimestre con las observadas en el mismo trimestre pero antes de la crisis (aquí), se observa que en el cuarto trimestre de 2007, nuestro país asistía a creación neta de empleo en este sector.

Industria: Este sector ha experimentado creación neta de empleo en este trimestre de unas 8.000 personas, invirtiendo la tendencia negativa observada hace exactamente un año. Este es un dato muy positivo que esperemos que indique el principio de la reactivación económica de este sector.

Construcción: El sector de la Construcción presenta en este cuarto trimestre de 2014 un balance negativo en cuanto a las transiciones laborales de unas 2.400 personas, pero también es cierto que es mucho menos negativo que el experimentado exactamente hace un año, y en consecuencia, la tendencia presenta una evolución favorable dentro de la gravedad. Además, incluso en el cuarto trimestre de 2007, que España todavía no había entrado en la recesión, ya se observaba destrucción neta de empleo como muestra este gráfico.

Agricultura: El cuarto trimestre es favorable en términos de creación de empleo para este sector a tenor de lo que el gráfico presenta. La creación neta de empleo es intensa, aunque al compararla con el mismo trimestre del año pasado, es menor. Sin embargo, es más intensa que en los momentos pre-crisis, como demuestra este gráfico.

En este informe se presentan los cambios más destacados del mercado laboral del País Vasco a partir de la explotación regional de los datos de la EPA que realiza trimestralmente el Observatorio Laboral de FEDEA. Se presentan en primer lugar los cambios en la distribución laboral de las personas adultas en cuanto a niveles de ocupación, desempleo e inactividad. En segundo lugar, se muestran los cambios más interesantes que se observan en cuanto a la composición de la población ocupada y de la población desempleada. Los cambios se presentan tanto con una mirada retrospectiva de largo plazo, comparando el trimestre actual con la situación existente en Euskadi antes de la reciente crisis económica, como a más corto plazo, comparando los cambios actuales con los acaecidos hace exactamente un año. Finalmente, en todo momento se compara la evolución de Euskadi con la del resto del Estado, aunque en este informe el foco de interés es la evolución de nuestra comunidad autónoma.

Elementos a destacar

Euskadi ha experimentado el siguiente cambio en cuanto a la composición laboral de su población adulta durante los últimos 12 meses: El número de adultos (mayores de 16 años) ha descendido en 4.700, el número de ocupados ha aumentado en 34.000, el número de desempleados ha descendido en 36.000 y el número de inactivos ha aumentado en 6.700 personas. Como balance, en primer lugar es una excelente noticia que el número de desempleados disminuya prácticamente en la misma medida que aumenta la ocupación, lo cual implica que es el mercado laboral principalmente, y no la inactividad quien está absorbiendo este descenso en el desempleo. En segundo lugar, el aumento de la inactividad es primordialmente el resultado del envejecimiento de nuestra sociedad, que no es capaz de compensar las personas que van saliendo del mercado laboral con las entrantes en el mismo.

Al comparar estos datos con el total nacional (aquí), Euskadi presenta sin duda una mejor evolución en los niveles de ocupación y de desempleo que el resto del Estado, pero una peor evolución en los niveles de inactividad, lo cual es un reflejo del mayor envejecimiento que sufre nuestra comunidad comparada con el resto de España, y que sin duda es uno de los retos más acuciantes ante los cuales Euskadi se enfrenta.

Si hacemos la comparación retrospectiva no con los doce meses anteriores, sino con la situación pre-crisis, este gráfico indica que para llegar a los niveles de ocupación anteriores a la crisis (el 54% del total de adultos), Euskadi debiera recuperar unos 4 puntos porcentuales de ocupación, que debieran provenir de la absorción de parados por el mercado laboral debido a que el aumento en la inactividad en estos ocho años tiene que ver más con el cambio demográfico que con el cambio laboral. Con la población actual de adultos de Euskadi, el alcanzar el 54% de ocupación implicaría la reabsorción por parte del mercado laboral de unas 70.000 personas, que supone básicamente el doble de la inserción laboral que han tenido las personas desempleadas en Euskadi en este año. De este dato no debiéramos inferir, sin embargo, que en dos años Euskadi recuperaría sus niveles de empleo de antes de la crisis si la recuperación económica siguiera este ritmo. Es preciso tener en cuenta que a medida que la actividad económica se recupera las personas desempleadas que llevan poco tiempo en el desempleo son las primeras en ser absorbidas por el mercado laboral, y de hecho eso es precisamente lo que está sucediendo. Por el contrario, el colectivo con mayores dificultades de inserción son las personas desempleadas de larga duración, la mayoría de las cuales presenta importantes problemas de empleabilidad. Precisamente por esta razón es tan importante la adecuada activación de este colectivo para que a medida que la actividad se recupera y la demanda de empleo crece, estén en disposición de ser absorbidos por el mercado laboral.

Ocupados

Euskadi tiene en este primer trimestre de 2016 904.700 ocupados según la Encuesta de Población Activa. Se presenta a continuación cómo ha cambiado la composición de este colectivo tanto en los parámetros demográficos como en cuanto a los tipos de empleo que ostentan.

Los varones son más sensibles a la mejora de la actividad que las mujeres, y así como sufrieron la pérdida de empleo en mayor medida que las mujeres en el momento recesivo del ciclo, ahora están experimentando una mayor facilidad para la salida hacia un empleo al reactivarse la actividad económica.

Los mayores de 45 años siguen aumentando su presencia entre los ocupados, ante la escasez y las dificultades de empleabilidad que los jóvenes menores de 25 presentan. Solo 3 de cada 100 personas ocupadas en Euskadi tiene menos de 25 años. Es preciso que se diseñen medidas que permitan a los jóvenes mediante jornadas parciales y/o contratos de aprendizaje, que adelanten el contacto con el mercado laboral. Su entrada efectiva en el empleo se adelantaría, lo cual aportaría importantes beneficios: Por una parte, a la sociedad le permitiría contar con un mayor número de jóvenes cotizantes, habilitaría un mecanismo de transición para este colectivo entre la etapa formativa y la laboral, a la vez que adelantaría la emancipación de los jóvenes, que hoy en día se sitúa más allá de los 30 años lo cual es sin duda una anomalía de nuestro país y un indudable retraso y consiguiente descenso de la tenencia de hijos.

Se frena el aumento continuado de la presencia de trabajadores con estudios superiores en el empleo, mientras que crece la ocupación entre las personas con estudios medios. A medida que el consumo interno aumenta, como está sucediendo en Euskadi, va aumentando la demanda de bienes de consumo, lo cual demanda un tipo de empleo de menor cualificación. En cualquier caso, si se mira retrospectivamente a la situación pre-crisis, como ofrece este gráfico, se aprecia claramente que el colectivo de personas con estudios superiores ha pasado de representar el 48% al 54% del empleo total en el País Vasco, lo cual le sitúa como la comunidad con la mayor proporción de personas ocupadas con estudios superiores.

La industria sigue ganando peso en el empleo en Euskadi. En los últimos doce meses, este sector ha ganado casi 2 puntos porcentuales en el empleo, pasando de ocupar a 20,6 personas de cada 100 empleados a 22 de cada 100. De hecho, si se compara el peso de la industria en el empleo total actual (22%) con el que tenía antes de la crisis (24%), podemos afirmar que no estamos lejos de la situación de la que la industria partía antes de que la crisis arrastrara a la industria en Euskadi y obligara a numerosos despidos. Si bien esta recuperación es una buena noticia, no debiéramos pasar por alto que todavía queda un importante camino por recorrer, fundamentalmente porque la salida del túnel de esta crisis nos ha enfrentado a un mundo más globalizado y con un vertiginoso avance tecnológico, que afecta de un modo particular a la industria. Será preciso hacer apuestas decididas por la innovación para ser competitivos, pero esto exige muchas veces tamaños mayores que los que actualmente tienen la mayoría de empresas en Euskadi. Esta apuesta por la innovación y la internacionalización es sin duda uno de los retos más importantes que tiene el sector industrial vasco sobre la mesa en el futuro inmediato y de él depende que sigamos siendo una comunidad que genera actividad y empleo de gran valor añadido.

La contratación temporal sigue ganando peso en el empleo de Euskadi, y nos acercamos ya a la proporción de contratación temporal del total del Estado, que alcanza el 25% del total de empleo asalariado. Si bien en 2007 el peso de la contratación temporal en Euskadi era sensiblemente menor a la del total nacional, como se refleja aquí (28% frente a 32%), en estos momentos prácticamente hemos igualado las tasas de temporalidad del Estado. Este tipo de contratación temporal, que además tiene una duración inferior en media a los dos meses de contrato, es incompatible con los grandes retos a los que Euskadi se enfrenta y que de una u otra manera ya hemos mencionado: la apuesta por una economía que genere alto valor añadido, y la necesidad de dar buenas oportunidades a nuestros jóvenes para que no vean la necesidad de marcharse de Euskadi por la falta de buenas condiciones laborales. Sería conveniente dirigirnos hacia una situación en que la norma fuera una contratación estable y por tanto indefinida, pero me temo que para llegar a esta situación es necesario que los costes de despido y sobre todo la inseguridad jurídica no fueran un obstáculo para ello.

Parados

Euskadi tiene en el primer trimestre de 2016, 126.600 personas desempleadas. El primer elemento a destacar es el notable descenso de la tasa de paro que ha experimentado nuestra comunidad en estos últimos 12 meses, pasando del 16,4% al 12,8%. Como este mapa indica, Euskadi es hoy la comunidad con la menor tasa de desempleo de todas las regiones españolas, y además se sitúa entre las regiones donde el descenso en esta tasa de desempleo ha sido mayor. Al observar la composición y los cambios del colectivo de personas desempleadas, destacamos los siguientes elementos:

De cada 100 personas desempleadas 48 son mujeres, y son en consecuencia, todavía minoría en este colectivo. Como el gráfico refleja, esta situación contrasta con la del total nacional, donde se produce paridad de género entre el colectivo de desempleados. Dado que como hemos visto anteriormente los hombres están encontrando mayores facilidades para salir hacia un empleo ante la reactivación de la actividad, es posible que la incidencia relativa de mujeres en el colectivo de desempleados aumente en los próximos trimestres.

La incidencia del desempleo de larga duración disminuye notablemente en los últimos doce meses, pasando del 67% al 63%. Si bien el que 63 de cada 100 desempleados lleve más de un año en esa situación es alarmante y un drama para todas las personas y hogares que lo sufren, lo cierto es que al menos desde el trimestre anterior esta proporción ha dejado de crecer. De hecho, al observar este mapa, donde se refleja la incidencia del desempleo de larga duración de todas las regiones españolas y su comparativa con el primer trimestre de 2015, se aprecia cómo Euskadi ha dejado de ser la región con mayor Desempleo de Larga Duración de todo el Estado.

Es importante saber si este descenso se debe fundamentalmente a que este colectivo ha sido absorbido por el mercado laboral o simplemente han abandonado el mercado de trabajo. La fuerte relación entre ser desempleado de larga duración y ser mayor de 45 años, junto a que se haya producido un notable aumento del empleo de mayores de 45 años en estos doce meses (tanto en términos relativos como absolutos), como ya se ha destacado y se presenta aquí , hace pensar que al menos una parte de ese aumento proviene del desempleo de larga duración, y en consecuencia, que el descenso del desempleo de larga duración proviene al menos parcialmente de su absorción por el mercado laboral. Es imprescindible que las instituciones sigan tratando de activar a los desempleados de larga duración para que sus problemas de empleabilidad disminuyan y a medida que la actividad económica aumenta, puedan estar preparados para ser absorbidos por el mercado laboral.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios acaecidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Dado que este cuarto trimestre supone de algún modo el "cierre" del año 2015, haremos balance de este año 2015 en dos dimensiones: En primer lugar, observando los cambios producidos en este último año en el que ya se atisba el cambio de ciclo económico, y por tanto, analizando cómo se refleja este cambio de ciclo en el mercado laboral vasco. En segundo lugar, haciendo balance de los cambios producidos en los ocho años de crisis. Es importante no perder de vista la comparativa actual con respecto a la situación que prevalecía antes de entrar en esta profunda crisis de la que parece que comenzamos a salir.

Elementos destacados

Se ha producido en 2015 un descenso de 42.000 parados en este último año. De este aumento neto, 20.400 han sido absorbidos por el empleo, mientras que alrededor de 16.000 han transicionado hacia la inactividad (bien por volver a la formación, por tránsito a la jubilación o porque algunos parados desanimados han dejado de buscar empleo). El número total de adultos en Euskadi es algo menor que el del año pasado - alrededor de 5.000 adultos menos, por el descenso demográfico que ya está experimentando nuestra Comunidad, dado que los que se incorporan a la edad adulta son una cantidad menor a los que dejan de serlo a lo que es preciso sumar el saldo migratorio neto en Euskadi, cuyas cifras definitivas para el 2015 no se conocen todavía.

El aumento neto en el número de ocupados en este año es casi el doble que el que se produjo en todo el año 2014, lo cual indica que el cambio de ciclo económico que está dando paso a un crecimiento en la actividad económica que ya demanda nuevos empleos. Todavía quedan, sin embargo, alrededor de 130.000 parados que no encuentran un empleo y si hacemos un balance del empleo perdido en estos ocho año de crisis, necesitaríamos unos 115.000 empleos más para recuperar los niveles de ocupación que Euskadi disfrutaba antes de la crisis (véase aquí).

Este trasvase de parados hacia ocupados, por una parte y hacia inactivos por otra, ha dado como resultado un descenso en las tasas de paro de casi cuatro puntos porcentuales en este año 2015, como refleja este gráfico, situándose por debajo del 13%.  Al comparar las tasas de desempleo de Euskadi con las del resto de comunidades (mapa) hemos de decir que por primera vez Euskadi muestra la menor tasa de paro de todas las regiones. Sin embargo, si echamos la vista atrás a la situación pre-crisis, y comparamos las tasas de paro actuales con las existentes entonces en nuestra comunidad (ver este gráfico), nos percatamos de que todavía el camino por recorrer es largo, pero al menos, es cierto que Euskadi parece dirigirse en esa dirección de creación de empleo y disminución de parados.

Ocupados

Euskadi tiene en la actualidad 894.900 ocupados. Analicemos cómo ha cambiado este colectivo, y quiénes son los que más parecen beneficiarse del crecimiento del empleo experimentado en este año:

Los varones se benefician de este aumento en la ocupación sensiblemente más que las mujeres. Tanto en términos absolutos como relativos, la nueva creación de empleo ha ido a parar mayoritariamente a los varones. Este dato es consistente con la mayoría de la evidencia encontrada en otras regiones y países, de que los varones parecen responder con mayor intensidad al ciclo económico, tanto en su fase expansiva como recesiva, que las mujeres. De todas formas, si se echa la vista atrás y se compara con la composición de la ocupación por género antes de la crisis, como puede hacerse mediante este gráfico, se constata el avance relativo de las mujeres en el empleo total en los últimos ocho años.

El envejecimiento de la población ocupada en Euskadi sigue avanzando, como constata este gráfico, y a finales del 2015, ya 47 de cada 100 empleados son mayores de 45 años. La dificultad de acceso de los jóvenes al mercado laboral así como su relativa escasez están provocando este desequilibrio de trabajadores por edad. Un dato a constatar es que en Euskadi hay 18.000 empleados más mayores de 45 años que hace exactamente un año. Es sin duda la franja de edad que más se ha beneficiado del impulso del empleo en este año 2015.  

Los trabajadores más educados son los grandes beneficiados de la mejoría del empleo, como se aprecia en este gráfico. La composición de ocupados según ocupación sigue favoreciendo a los trabajadores con educación superior y perjudica claramente a aquellos con bajos niveles educativos. Euskadi sigue siendo la región con mayor porcentaje de trabajadores con educación superior. Su presencia supera en 12 puntos porcentuales a la de la media de España. La gran dotación de capital humano de los trabajadores vascos debiera impulsar a nuestra economía hacia una sociedad en la que el continuo aprendizaje y el conocimiento son los mejores valores de nuestro mercado laboral.

El sector industrial ha recuperado 13.000 empleos en Euskadi en este último año. Este gráfico revela que es éste el sector que más impulso relativo ha tomado en este año 2015, lo cual es sin duda un buen dato en el camino hacia la recuperación del sector industrial. Si comparamos esta situación con la existente antes de la crisis (aquí), sin embargo, constatamos que el sector industrial emplea en la actualidad prácticamente a 50.000 trabajadores menos, lo cual evidencia  el enorme impacto negativo de la crisis en este sector.

Euskadi ha perdido casi 5000 empleos indefinidos, mientras que ha ganado alrededor de 25.000 empleos temporales en este último año. Este gráfico constata cómo la temporalidad está ganando presencia muy rápidamente entre los ocupados vascos, y no sólo está siendo la modalidad contractual de los nuevos empleos, sino que en alguna medida se están sustituyendo contratos indefinidos por contratos temporales. La sociedad vasca, para avanzar hacia una sociedad del aprendizaje y del conocimiento, debiera decantarse en general por contrataciones indefinidas, sin fecha de caducidad, aunque la situación de incertidumbre económica, junto a las enormes diferencias en el coste de despido de ambas modalidades contractuales, provocan que las necesidades de empleo se cubran mediante contrataciones temporales, a pesar de los grandes inconvenientes que provocan tanto a los trabajadores como a las empresas, sobre todo a estas últimas a medio y largo plazo.

Disminuye levemente la contratación a tiempo parcial en favor de la jornada a tiempo completo, como se aprecia en este gráfico. De cualquier forma, Euskadi sigue figurando entre las regiones en las que la incidencia de la contratación a jornada parcial es más alta (ver aquí). Es de esperar, sin embargo, que a medida que la actividad económica siga creciendo, la contratación a tiempo completo seguirá ganando peso en favor de la jornada a tiempo parcial.

Parados

Analizamos ahora los cambios de composición de los 132.000 parados con los que cuenta Euskadi a finales de este 2015, año en el que, como ya se ha observado anteriormente, se ha producido un descenso de 42.000 personas.

La incidencia relativa del paro entre las mujeres aumenta en este año (aquí), lo cual es lógico dado lo dicho anteriormente sobre el mayor impacto del impulso del empleo para los varones. El desempleo es, en cierta manera, la "otra cara de la moneda" del empleo, y en consecuencia, si el empleo favorece más a un colectivo, su impacto sobre el descenso del paro será mayor.

La composición de los parados de Euskadi por edad en este año ha sufrido modificaciones significativas, como se aprecia en este gráfico.  Los mayores beneficiarios del impulso en el empleo han sido  los de edades intermedias, y en consecuencia, su presencia relativa en el desempleo ha disminuido en favor de los de más edad y de los más jóvenes. Esta mayor incidencia relativa no debiera hacernos pensar sin embargo en un aumento en el número absoluto de parados en estos segmentos de edad, ya que como ya ha sido mencionado, el número total de parados ha disminuido sensiblemente. De hecho, en este año 2015, el número de parados mayores de 44 años ha descendido en 12.000 personas. Con respecto a la franja de menos edad, el número de parados ha descendido en alrededor de 500 personas. El resto de la disminución observada (42.000) se ha producido en la franja de edad de 25-44 años.

El paro de larga duración muestra  por fin un descenso, tanto en términos relativos, como absolutos en Euskadi. Este gráfico revela que la incidencia del paro de larga duración ha disminuido en este año en 3 puntos porcentuales - del 67% al 64%. En términos absolutos, este descenso se plasma en 32.190 parados de larga duración menos que hace exactamente un año. Este dato es todavía más positivo si se tiene en cuenta que gran parte de estos desempleados han sido reabsorbidos por el mercado laboral, ya que como se ha mostrado anteriormente, este año 2015 se ha saldado con un balance de 18.000 empleados más entre los mayores de 45 años. Este mapa muestra que este buen dato es común a la mayoría de las regiones españolas, y que sin duda alguna, hay regiones como Baleares o Aragón, donde la problemática del Desempleo de larga Duración es mucho menos grave que la que sufre Euskadi. Y también es interesante el caso de Cantabria, donde el paro de larga duración ha sufrido un enorme retroceso de 12 puntos porcentuales.

Transiciones Laborales en el País Vasco

Euskadi crea empleo neto en este trimestre ya que la creación de empleo supera a la destrucción del mismo (aquí). Este dato es consistente con las cifras de aumento en el empleo observadas previamente. Parece que la creación de empleo neta es inferior, en magnitud, a la observada hace exactamente un año, pero lo importante es que, como se va observando en los últimos trimestres, que la creación de empleo se consolide y la cantidad de personas que buscan empleo lo encuentren con la mayor celeridad posible.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios ocurridos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en el País Vasco así como en el resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el tercer trimestre del año pasado.

Elementos a destacar

El primer elemento a destacar de este informe es la evolución de la composición laboral de los mayores de 16 años en Euskadi. En los últimos doce meses, la población de mayores de 16 años ha descendido en 22.900 personas. En segundo lugar, se produce un descenso en el número total de parados de 38.000 personas, un aumento del número de ocupados en 11.400 mientras que la población inactiva se mantiene prácticamente inalterada. En consecuencia, se observa un trasvase parcial del número de parados hacia el empleo, pero también un descenso en el número de parados debido al descenso de la población adulta de Euskadi. Este último fenómeno puede deberse a la emigración de algunas personas paradas hacia otras regiones, y/o al proceso de envejecimiento demográfico que impide un equilibrio demográfico por un insuficiente flujo de entrada de jóvenes adultos. De hecho, el EUSTAT muestra claramente un descenso en la población total de la CAPV en los dos últimos años que se debe a un descenso en la población de mayores de 16 años, dado que la población de 0 a 19 años crece.

Las tasas de desempleo disminuyen ligeramente en Euskadi en los últimos 12 meses, pasando del 15,21% al 13,76%. El País Vasco es, junto a La Rioja, Navarra y Baleares, las únicas comunidades en las que la tasa de paro ha bajado del 14%. Si bien estos datos son esperanzadores, no debemos olvidar el largo camino que queda todavía por delante si se quiere recuperar la tasa de desempleo del 6% que la CAPV tenía antes de la crisis.

Ocupados

Euskadi tiene en la actualidad 875.700 ocupados. Al analizar los cambios en la composición de este colectivo, destacan los siguientes elementos:

Aumenta la proporción de mujeres entre los ocupados de la CAPV, aunque todavía la mayoría de los ocupados son varones. De hecho, cuando se compara la situación de las diferentes regiones, Euskadi se encuentra en el grupo de regiones en las cuales la mujer tiene una mayor presencia, aunque todavía no hay ninguna región con presencia mayoritaria de mujeres entre sus ocupados.

Euskadi se encuentra entre las regiones con menor presencia de menores de 25 años entre sus ocupados – el 3,37%, aunque, su presencia relativa ha aumentado ligeramente en los últimos 12 meses. Si bien en todas las regiones la presencia de jóvenes entre los ocupados es muy baja, las regiones de la costa mediterránea prácticamente duplican la incidencia observada en la CAPV. Por el contrario, Euskadi se encuentra, junto a Castilla y León, a la cabeza de la incidencia de mayores de 45 años entre sus ocupados – 47 de cada 100, proporción que además ha aumentado ligeramente en los últimos doce meses.

Aumenta el peso del sector industrial en el empleo de la CAPV en estos últimos 12 meses , en más de un punto porcentual, rozando el 22% del total de ocupados. Sería deseable que el peso de la industria en el total del empleo siguiera su recuperación hacia los niveles previos a la crisis (24%). Euskadi es, junto a La Rioja y Navarra, las regiones en las que la Industria tiene un mayor peso en el total del empleo. Euskadi y en menor medida La Rioja están recuperando empleo relativo en el sector industrial, mientras que en Navarra, aunque es claramente la región más industrializada en cuanto a empleo en el país, se observa un retroceso en estos últimos 12 meses.

Aumento notable de la temporalidad, tanto en la CAPV como en el resto de España. En Euskadi, la tasa de temporalidad entre los asalariados ha crecido en estos últimos 12 meses del 22,4% al 24,3%, y se va acercando a la tasa del 28,6% que presentaba antes de la crisis. Este repunte de la temporalidad no es sino un reflejo de cómo España en general y Euskadi en particular ajustan el empleo ante los cambios en la actividad económica, que no es sino contratando y despidiendo empleo temporal (margen extensivo). En estos momentos en los que la actividad económica en el País Vasco está creciendo a tasas interanuales del 2,4%, el empleo está creciendo al 1,3%, pero la práctica totalidad de este nuevo empleo tiene un carácter temporal. Si además apuntamos el dato que puede obtenerse del Ministerio de Empleo de que en 2014, en el total Nacional (desafortunadamente no disponemos de esta información sólo para la CAPV), el 84% de todos los contratos temporales firmados han tenido una duración inferior a los 3 meses, podemos hacernos una idea bastante precisa de la altísima inestabilidad y falta de perspectivas a medio/largo plazo del empleo creado.

Disminuye ligeramente la contratación a tiempo parcial en los últimos 12 meses, situándose la tasa de parcialidad en el 16,4%. De hecho, si bien hace unos meses la tasa de parcialidad de Euskadi se encontraba entre las más altas del Estado, en estos momentos, existen regiones, como Navarra, la Comunidad Valenciana o Andalucía, con tasas superiores.

Parados

Euskadi tiene en la actualidad 139.700 parados, 38.000 menos que hace doce meses. Con respecto a su composición y a los cambios que se observan, destacan los siguientes elementos:

La incidencia de varones es superior a la de mujeres y además, ha crecido en estos últimos doce meses, superando el 53% del total de parados.

Practicamente, uno de cada tres parados en Euskadi es mayor de 45 años, y esta proporción ha aumentado ligeramente en el último año. Este aumento ha sido, sin embargo, inferior a la observada en el resto del Estado. También ha crecido la incidencia de jóvenes menores de 25 años entre los parados. En este trimestre, uno de cada 6 parados aproximadamente tiene menos de 25 años.

Por primera vez en varios trimestres, disminuye la incidencia del desempleo de larga duración entre nuestros parados. Si bien 64 de cada 100 parados lleva más de un año buscando empleo, lo cierto es que hace doce meses esta proporción alcanzaba a 68 de cada 100 parados, y es la primera vez que se observa un descenso tan notable en términos interanuales. Al comparar la incidencia del paro de larga duración en las diversas regiones españolas, se observa que Euskadi ha dejado de estar a la cabeza en la incidencia del Desempleo de Larga Duración. En otras regiones, como Navarra, Islas Baleares, Aragón o Cataluña también se ha producido un descenso importante en la incidencia de este colectivo entre los parados. Sería interesante entender los motivos de este descenso, en particular, si es el resultado de medidas específicas para la recolocación de este colectivo de parados tan vulnerable en aquellas regiones en las que se observa dicho descenso.

Transiciones Laborales en el País Vasco

Al comparar los flujos de entrada y de salida al empleo en este trimestre, se observa una leve creación neta de empleo, dado que el número de empleos creados en este trimestre superan ligeramente a los que se han destruido. Este saldo es mayor que el observado hace exactamente doce meses, aunque las magnitudes netas son todavía muy pequeñas. Esta menor magnitud también se aplica al comparar los flujos de entrada y salida al empleo con los observados en el total nacional. Lo importante en estos momentos para la CAPV es que comencemos a vislumbrar una serie de trimestres en los que el componente de creación de empleo supere con claridad al de destrucción, aunque las magnitudes sean en general menores a las observadas en otras regiones.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios ocurridos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en el País Vasco así como en el resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el segundo trimestre del año pasado.

Elementos destacados

En estos últimos 12 meses, en el País Vasco disminuye el número de ocupados (unos 6.000), así como el número de parados (unos 4.000), mientras aumenta el de inactivos (unos 7.000), como bien puede apreciarse en este gráfico. Este cambio es exclusivo del País Vasco, Asturias, Murcia y Navarra. En el resto de regiones, el número de ocupados sube y se produce un claro trasvase de parados hacia ocupados. En el caso del País Vasco, el descenso observado en el número de parados desafortunadamente se produce por un trasvase de parados hacia inactivos. Este aumento en la inactividad puede venir provocado por varios factores que no podemos identificar. Entre las posibles causas, se encontrarían un aumento en la cantidad de personas que acceden a la jubilación, un aumento en los jóvenes que deciden volver a la formación, pero también un aumento en el número de personas que estando en edad de trabajar eran antes activas (ocupadas o paradas) pero un año después han pasado a la inactividad, por múltiples posibles razones.

Las tasas de desempleo disminuyen ligeramente en Euskadi en el último año, pasando del 16,13% al 15,98%. Al comparar estas tasas con las del total nacional, así como su evolución se aprecia en primer lugar, la enorme diferencia en magnitud. De hecho, en este mapa, se constata que las tasas de paro en Euskadi son las segundas más bajas del Estado, por detrás de Navarra. También es cierto que el descenso observado en Euskadi es menor al ocurrido en la mayoría de las regiones, pero hasta cierto punto esto es lógico dado que la mayoría de las regiones parten de una situación en la que la destrucción de empleo ha sido mucho mayor y en consecuencia sus tasas de desempleo son mucho más elevadas.

Ocupados

Euskadi cuenta con 864.600 trabajadores. Al analizar su composición, así como los cambios en la misma ocurridos durante los últimos 12 meses, destacamos los siguientes aspectos:

La proporción de mujeres entre los ocupados sigue creciendo, pero todavía está por debajo de la paridad (el 47,6% del total de ocupados son mujeres). Este cambio es de signo contrario al observado en el resto del Estado, donde la incidencia de las mujeres en el empleo ha sufrido un ligero descenso – hasta el 45,4% en estos últimos 12 meses.

El envejecimiento de la población ocupada en Euskadi es superior a la observada en el resto del Estado. Los jóvenes, que ya representaban una presencia menor al 5% entre la población ocupada, siguen perdiendo presencia, mientras que los mayores de 45 años representan ya el 45% del total de ocupados, proporción que ha aumentado en más de 2 puntos porcentuales en el último año.

Aumenta notablemente la presencia de trabajadores con estudios superiores entre los ocupados en Euskadi. En 12 meses, su peso relativo ha aumentado en 4 puntos porcentuales, pasando de ser el 51% al 55% del total de ocupados. Como ya advertíamos en el trimestre anterior y como podemos apreciar en este mapa, Euskadi sigue siendo la comunidad en la que la proporción de personas con estudios superiores en el colectivo de ocupados es sin duda la más alta del Estado.

Aumenta ligeramente el peso relativo del sector servicios y del sector industrial, en detrimento de Construcción y Agricultura. Al observar en este mapa la evolución de la incidencia de la industria en el empleo total de cada región, se aprecia que en casi todas las regiones parece observarse un repunte del sector industrial en estos últimos 12 meses. En cualquier caso, la presencia de este sector en Euskadi, así como en Navarra y La Rioja, es sensiblemente superior al del resto de regiones.

Repunta la temporalidad en Euskadi, al igual que en el resto del Estado y pasa de afectar de 21 a 23 de cada 100 ocupados. Si bien las cifras de temporalidad son algo más bajas que la media, la distancia es cada vez menor.

Continúa el aumento de incidencia de la jornada parcial, contrariamente a lo observado en el resto del Estado, donde el aumento en la actividad económica parece traer aparejado un descenso en la contratación a jornada parcial a favor de la jornada completa. Como refleja este mapa, Euskadi se encuentra, junto a Navarra y la Comunidad Valenciana, entre las regiones con tasas mayores de parcialidad en el empleo. Además, es la comunidad, junto a Navarra, en la que el aumento observado en los últimos 12 meses en las tasas de parcialidad es mayor.

Parados

Euskadi cuenta en este segundo trimestre de 2015 con 164.400 parados. Destacamos los siguientes elementos en cuanto a su composición, así como al cambio de la misma:

La incidencia de varones en el colectivo de parados es notablemente superior a la del resto de regiones del Estado. De cada 100 personas paradas, 54 son varones, frente a 50 en el total nacional. En los últimos 12 meses esta incidencia ha disminuido ligeramente.

Crece la incidencia de parados menores de 25 años, así como la de mayores de 44, en detrimento de los de edad media. Este cambio ser observa también en el total Nacional. Esto parece indicar una mayor dificultad de jóvenes y mayores para acceder a un empleo relativamente a trabajadores en edades medias.

Sigue creciendo la incidencia de los parados de larga duración entre el colectivo de parados en el último año – del 67% al 70%. Si bien la incidencia del paro de larga duración en el total del Estado es también muy alta – el 65%, parece mantenerse estable en los últimos 12 meses, mientras que en Euskadi sigue creciendo. Aunque la tasa de desempleo de Euskadi es mucho menor a la del resto del Estado, lo que este alarmante dato apunta es que la gran mayoría de trabajadores que pierden su trabajo se perpetúan en el desempleo. Este problema no es exclusivo de Euskadi, ya que la incidencia del desempleo de larga duración en el resto de España es también altísima, pero al menos su tendencia al alza parece haber remitido. Si bien con estos datos no es posible identificar las causas de este hecho, sería interesante tratar de entender si los determinantes de que este alarmante fenómeno provienen fundamentalmente del lado de la demanda (menor capacidad del mercado de absorber estos trabajadores) o de la oferta (mayor salario de reserva de los parados de larga duración).

Transiciones Laborales en el País Vasco

Euskadi es la única comunidad autónoma que ha destruido empleo neto en este trimestre, lo cual es consistente con el descenso observado en el total de ocupados. Además, al comparar los flujos netos de empleo de este trimestre con lo ocurrido hace exactamente 12 meses, asistimos a un cambio sustancial en el signo de estos flujos, ya que en el segundo trimestre de 2014 Euskadi experimentó creación neta de empleo.

Si bien los flujos, tanto de entrada como de salida al empleo en Euskadi son tradicionalmente menores a los de la mayoría de regiones españolas, lo cierto es que la destrucción neta de empleo ocurrida en este trimestre es un mal dato, sin paliativos, y contrasta enormemente con la importante magnitud de empleo neto creado en la mayoría de las comunidades autónomas. Esto, junto a los cambios en la ocupación apuntados anteriormente, señala que la ocupación no acaba de arrancar de una manera sólida en esta incipiente salida de la crisis. Si bien la época veraniega no suele representar para Euskadi una creación de empleo tan intensa como en otras regiones, debemos de preocuparnos por el hecho de que 8 años después del inicio de la crisis todavía la creación neta de empleo no acabe de despegar.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA , particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en el País Vasco así como en el resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el primer trimestre del año pasado. Esta última comparativa tiene una especial relevancia porque contrasta una situación todavía claramente recesiva como es el primer trimestre de 2014 con otra, la del primer trimestre de 2015, en la que el ciclo económico parece dar paso hacia un periodo más expansivo. Se puede por tanto vislumbrar hasta qué punto la incipiente recuperación económica del 2014 ha tenido un efecto en la situación laboral de las personas residentes en el País Vasco.

Elementos destacados

En estos últimos 12 meses, en el País Vasco se ha producido un trasvase de parados e inactivos hacia la ocupación. En particular, la ocupación en el País Vasco ha crecido en unas 18.000 personas, el número de parados ha disminuido en unos 8.000 trabajadores y el número de inactivos ha descendido en alrededor de 7.000 personas. Este trasvase ha provocado un descenso en la tasa de paro de esta región en alrededor de 1 punto porcentual – del 17,36% al 16,43%. Estos datos reflejan que la economía del País Vasco ofrece síntomas, aunque todavía leves, de una incipiente recuperación económica.

Las tasas de paro de la Comunidad Autónoma Vasca se encuentran entre las más bajas del Estado. De hecho, sólo Navarra arroja tasas de paro inferiores.

El número de ocupados en el País Vasco asciende a 870.300. De los cambios en su composición, caben destacar los siguientes hechos:

Continuado ascenso en la presencia de mujeres, aunque todavía representan una minoría, cada vez se acercan más a la paridad.

Ocupados

El País Vasco es una de las regiones con mayor presencia de mayores de 45 años entre los ocupados. Esto se debe, por una parte a que el fenómeno del envejecimiento es más acuciante que en otras regiones y por otra, a que la pérdida de empleos en general y en particular para este colectivo ha sido menor en el País Vasco que en otras regiones, lo cual se observa al comparar el mayor aumento de la ocupación relativa de este colectivo con respecto al total del Estado a lo largo de toda la crisis.

Sigue creciendo la proporción de trabajadores con estudios universitarios entre los ocupados incluso en el último año. El País Vasco es, de hecho, el territorio en el que esta proporción es máxima – 55% de todos los ocupados frente al 42% como media del total del Estado. Por el contrario, sigue descendiendo la proporción de ocupados con estudios primarios, que en este trimestre suponen un exiguo 3%.

Se estabiliza el peso de la Industria en el total de los ocupados en Euskadi en el último año – alcanza el 20,6% del total del empleo. Sin embargo, queda todavía mucho empleo por recuperar en este sector para llegar a la presencia que la industria tenía en el total del empleo vasco, que alcanzaba el 24,2%. Euskadi es la tercera comunidad en cuanto a importancia del sector industrial en el empleo total, por detrás de Navarra y Asturias. Sin embargo, en el último año, Navarra y Asturias han perdido empleo relativo en la Industria mientras que Euskadi se ha mantenido.

La Construcción sigue perdiendo peso relativo en el empleo total de la Comunidad – desciende en los últimos 12 meses del 6,1% al 5,4%. Este cambio es de signo contrario al que ha experimentado el resto del Estado, donde la incidencia relativa de la Construcción ha aumentado.

Crece ligeramente la incidencia de la temporalidad entre los asalariados – del 21,0% al 21,8%. Este cambio es similar al observado en el total del Estado y refleja que ante la incipiente recuperación y el dominio de la contratación sobre el despido, la temporalidad, que es la norma en las nuevas contrataciones retoma una tendencia alcista.

Crece notablemente la incidencia de la jornada parcial en estos últimos 12 meses – del 16% al 20%. El País Vasco es la región en la que este incremento es mayor y en la que la incidencia de la jornada parcial es la más alta, junto a la Comunidad Valenciana, de todo el Estado.

Parados

Crece la incidencia de varones en el colectivo de parados durante el último año, pasando del 53% al 54% del total de parados. Esta proporción de varones es claramente superior a la de otras regiones, en algunas de las cuales todavía la mujer es mayoritaria en el colectivo de parados. Sin embargo, a lo largo de la crisis, el cambio en la composición de parados por género ha sido espectacular, no sólo en el País Vasco, sino en todo el Estado, por la mayor pérdida de empleo relativa que han sufrido los varones frente a las mujeres.

Sigue creciendo el peso de los parados mayores de 45 años frente a los más jóvenes en el País Vasco en el último año. Esta proporción se ha estabilizado en el resto del Estado. El hecho de que la incidencia de los parados mayores de 45 años siga creciendo no es sino un reflejo de la dificultad de encontrar un empleo al que se enfrenta este colectivo.

Sigue aumentando ligeramente la incidencia de los parados de larga duración entre el colectivo de parados en el último año – del 66% al 67%. Este cambio es también contrario al observado en el total del Estado, donde la incidencia del paro de larga duración se ha estabilizado en el 64% . De hecho, el País Vasco es la comunidad donde el paro de larga duración tiene una de las incidencias más altas, situándose sólo por detrás de Canarias y Madrid y muy alejada de otras comunidades, como Baleares, donde la proporción de parados de larga duración es la más baja – el 50%.

Transiciones Laborales en el País Vasco

En la misma línea del resto del Estado, en este trimestre, en el País Vasco se ha producido destrucción neta de empleo . La magnitud de la destrucción neta es, sin embargo, mínima y muy inferior a la acontecida hace exactamente un año, donde la destrucción de empleo fue muy superior mientras que la creación de empleo fue también inferior. Estamos por tanto, si bien todavía en signo negativo en cuanto a creación neta de empleo, en una situación claramente más favorable que hace exactamente un año. Es interesante observar que aunque de modo tenue, la creación de empleo parece crecer en el último año.

Al comparar esta situación con la del resto del Estado, se observa, al igual que en otros trimestres, que la volatilidad del empleo en Euskadi es menor a la de la media de las regiones españolas. Se produce menor destrucción y menor creación de empleo. Este hecho creo que es bueno en sí mismo, lo que es necesario es que para una salida sólida de la crisis, la creación vaya imponiéndose cada vez más claramente a la destrucción de empleo, y posiblemente todavía más importante, que la calidad del empleo, tanto en cuanto a la actividad que genera como al tipo de empleo que se contrata, vaya aumentando. Hay un enorme camino por recorrer en este aspecto.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios ocurridos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en Andalucía así como en el resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el primer trimestre del año pasado.

Elementos a destacar

El primer elemento a destacar de este informe es que Andalucía sigue siendo la región española con mayor tasa de desempleo, exactamente igual que hace un año. Pero esto no es nuevo, antes del comienzo de la crisis ocupaba el segundo puesto después de Extremadura. Sin embargo, hace un año la situación era ligeramente peor (con una tasa de paro 4 puntos por encima de la actual) como se puede ver en este gráfico .

Este año en Andalucía hay unas 130.000 personas más ocupadas que hace un año y unos 170.000 desempleados menos, aunque la población inactiva también aumentó en 47.000. Además, como es habitual en esta región, las tasas de creación y destrucción de empleo son muy altas (indicador de la gran rotación laboral que sufre por el intenso uso de la contratación temporal en esta región), dejando un saldo negativo de 17.500 personas empleadas menos respecto al trimestre anterior.

Tasa de paro

Como resaltábamos en la sección anterior, Andalucía sigue siendo la región con mayores niveles de desempleo. Esta situación se hace más acuciante si nos centramos en determinados colectivos: los jóvenes se enfrentan a unas tasas de desempleo del 60% (la más alta de España con una diferencia de 6 puntos hasta la siguiente, Castilla-La Mancha). Para este colectivo el problema ha ido en aumento desde hace un año, cuando la tasa de paro se situaba en el 57%. Sin embargo, para otros grupos de edad la tasa de desempleo ha disminuido entre 4 y 5 puntos respecto al año anterior, situándose en el 28% para los de mediana edad y en el 22% para los mayores de 55 años. Mientras que para los dos primeros grupos Andalucía va en cabeza a nivel nacional, este último colectivo se enfrenta a mayores tasas de desempleo en regiones como Canarias, Extremadura o Murcia. Además, las mujeres siguen haciendo frente a tasas de desempleo muy superiores a las de los hombres. Éstas tienen una tasa de paro del 33% frente a la del 27% de los hombres, ambas notablemente inferiores a las del año pasado. Atendiendo al nivel educativo encontramos que también para los tres niveles en que se ha dividido esta variable, las tasas han descendido frente a las que encontrábamos el año anterior, siendo la de secundaria la mayor tasa nacional (35,7%) y la universitaria la segunda mayor (20,5%) seguida muy de cerca por Extremadura (20,7). Por el contrario, la tasa de paro entre los que cuentan con educación primaria no es tan alta como en otras regiones de España, lo cual no quiere decir que este nivel educativo no cuente con importantes problemas de desempleo en Andalucía. Muy al contrario, lo que ocurre es que al ser muchos los andaluces con este nivel educativo que participan en el mercado de trabajo, su nivel de paro en términos relativos es algo menor al que se observa en regiones con mayor nivel educativo medio.

Ocupados

En Andalucía encontramos 2,8 millones de ocupados, la tercera región después de Cataluña y Madrid. Al analizar la distribución de este colectivo encontramos los siguientes datos:

Este año, Andalucía se estanca en el camino hacia la paridad, con un 43% de mujeres ocupadas, igual que el año anterior . Además, los trabajadores andaluces siguen envejeciéndose, pero aún así su distribución por edad está en la media del resto de España.

Refiriéndonos a la formación de los ocupados, en esta región encontramos unos niveles comparativamente bajos. Como se decía antes para los parados, Andalucía se encuentra entre las tres comunidades con mayor proporción de ocupados con formación primaria. El porcentaje de ocupados con estudios superiores se encuentra por debajo de la media, siendo la situación muy parecida a la del año anterior.

Después de Murcia, Andalucía es la región con mayor peso del sector agrícola (9,92%), aumentando desde el año anterior y superando niveles pre-crisis. En su lugar, el sector servicios se ha visto perjudicado, cayendo del 78,3% al 76,6%) pero sigue siendo superior al del conjunto nacional (76,2%). La industria y la construcción mantienen sus bajos niveles, siendo tercero por la cola la industria (con un 8,23%) y sexto por la cola la construcción (5,24%).

Después de Extremadura (con un 27%) y Asturias (con un 20,3%), Andalucía se sitúa como tercera región con mayor proporción de empleo público, un 19,8%. Esta situación es completamente diferente a la que había antes de la crisis pero bastante similar la de hace un año. Esto ocurre porque el empleo privado se destruye con más facilidad en épocas de recesión que el público y porque el sector público ha actuado en esta región como sector refugio y como contrapeso de la intensa destrucción de empleo del sector privado, si bien, mediante la creación de puestos de trabajo de carácter temporal en la mayoría de los casos.

Andalucía, igual que el año anterior, es la comunidad en la que más abunda el contrato temporal, con una notable diferencia de las siguientes. El 35,6% de los ocupados tienen este tipo de contrato. Antes de la crisis esta proporción era todavía mayor, el 45%. Esto está muy relacionado con las altas tasas de creación y destrucción de empleo que mencionamos al comienzo y en las que entraremos con más profundidad más adelante. A pesar de la intensa destrucción de empleo temporal acaecida durante los años de crisis, desde el año 2014 se está creciendo de nuevo y casi en exclusiva en base a la creación de empleo temporal. Por eso, de nuevo, y al igual que en Islas Canarias o Castilla la Mancha, se está disparando la tasa de temporalidad en Andalucía:

La parcialidad se ha reducido ligeramente en el último año a un 17,5%, pero todavía sigue siendo la segunda región con mayor proporción tras la Comunidad Valenciana, con unos niveles del 18,9%, . En general la diferencia con los niveles pre-crisis es notable pero la encontramos en todas las regiones.

Parados

El número de parados en Andalucía asciende a 1,2 millones, la cuarta parte de los parados del total nacional. Sin embargo, como dijimos en la introducción, esta cifra supone 170.000 parados menos que el año anterior. Atendiendo a su composición, los desempleados andaluces se distribuyen de la siguiente manera:

Hay prácticamente el mismo número de mujeres que de hombres desempleados, pero la proporción de mujeres va en aumento. Además, disminuyendo ligeramente respecto al año anterior, uno de cada tres parados en esta región tiene más de 44 años y el porcentaje de aquellos menores de 25 ha subido en más de un punto. Comparativamente hablando, Andalucía tiene una distribución por edad de sus parados bastante próxima a la media del total nacional.

Al igual que pasaba con los ocupados, Andalucía se encuentra entre las regiones con niveles de formación más bajos entre los parados (el 17,5% tienen solamente estudios primarios). Sin embargo, este porcentaje ha caído en 1,3 puntos en el último año a favor de los otros niveles de formación.

Uno de los problemas más graves que hay en España es el problema del desempleo de larga duración. A nivel nacional un 60,5% de los desempleados lleva más de un año buscando un trabajo. En Andalucía esta cifra es algo menor, un 58,6% y, como en casi todas las demás regiones, este problema se ha reducido algo en el último año. A la vez, encontramos un aumento significativo (del 13,5% el año pasado al 17,3% este año) del colectivo de parados de corta duración (menos de 3 meses), lo que son buenas noticias ya que este colectivo tiene más fácil la vuelta al empleo que los parados de larga duración.

Transiciones Laborales

Como anticipábamos al comienzo, en este trimestre el número de empleos creados en Andalucía no alcanzan a los empleos destruidos, dejando un saldo negativo de 17.500 puestos de trabajo.

La tasa de creación de empleo en Andalucía es la segunda más alta de España : 9,67% pero lleva de la mano una tasa de destrucción también muy alta, del 10,47%. Esto es síntoma de las altas tasas de rotación que sufre Andalucía por el ya citado uso intenso de la contratación temporal que se hace en esta región, lo que da lugar a una inestabilidad laboral muy notable entre su población activa. Si comparamos con la situación que había un año atrás vemos que estas tasas han empeorado ligeramente, ya que la tasa de contratación ha disminuido ligeramente mientras que la de destrucción de empleo ha crecido en 0.3 puntos porcentuales. Sin embargo, ocurre justo lo contrario en el conjunto del Estado, donde parece que se crea algo más de empleo que hace doce meses a la vez que la tasa de destrucción de empleo se reduce ligeramente. Este hecho diferencial no puede más que estar muy relacionado con los fuertes niveles de desempleo y las altas tasas de temporalidad que veíamos a lo largo de este análisis que sufre Andalucía.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios ocurridos en la distribución laboral de los mayores de 16 años en Andalucía, poniendo especial énfasis en los cambios en la composición de ocupados y de parados andaluces durante el año 2015. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en Andalucía en el año 2015 así como las ocurridas en el conjunto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el cuarto trimestre del año pasado.

Elementos destacados

El desempleo se ha reducido en el año 2015 en casi 200.000 personas en Andalucía. Aunque es esta todavía la región española con mayor proporción de parados,  exactamente igual que hace un año y como ocurría ya antes del comienzo de la crisis, Andalucía ha visto reducido considerablemente este año el porcentaje de su fuerza laboral en situación de desempleo gracias tanto a un aumento de casi 70.000 en el número de inactivos así como, sobre todo, debido a un incremento de 134.600 ocupados. De hecho, Andalucía es, junto con Canarias, la comunidad autónoma en la que más crece el empleo en el año 2015. No obstante, el porcentaje de ocupados sobre el total de población con más de 16 años todavía es de los más reducidos entre el conjunto de regiones españolas: apenas 41 de cada 100 andaluces con más de 16 años trabajan cuando este ratio es superior al 47% en el conjunto de España.

El aumento del empleo en Andalucía durante 2015 es superior al que tuvo lugar en el año 2014 lo que indica que el ciclo económico se está acelerando en esta región, tal y como está ocurriendo en el conjunto del Estado. Sin embargo, todavía hay casi 420.000 empleados menos en Andalucía que los que había a finales del año 2007. La creación de empleo este año en Andalucía ha estado muy concentrada en los trabajadores con más de 44 años, así como en el sector servicios y en empleos con contrato indefinido. Por primera vez en muchos años, el empleo indefinido ha crecido más en Andalucía que el empleo temporal, lo cual es una magnífica noticia, siendo este crecimiento muy superior al experimentado en el conjunto del Estado. Este crecimiento se ha dado sobre todo entre mayores de 44 años con estudios secundarios o superiores y tanto en el sector público como en el sector privado de la economía.

A pesar de estas buenas cifras, Andalucía sigue siendo la región española con superior tasa de desempleo, tanto ahora como hace un año. Pero esto no es nuevo, antes del comienzo de la crisis ocupaba el segundo puesto después de Extremadura. Si fijamos la atención en las tasas de paro para ciertos colectivos, vemos que el patrón no es muy diferente: sólo encontramos por encima la tasa de paro femenina en Extremadura, y la de los mayores de 55 en Canarias. Sin embargo, la tasa de desempleo en Andalucía es el que más ha caído en términos absolutos en el último año (4,4 puntos). Lamentablemente no podemos decir lo mismo en términos relativos, donde ocuparía un octavo puesto. Por último, el paro de larga duración se ha visto reducido en términos absolutos de manera considerable en el año 2015 (más de 125.000 desempleados de larga duración menos que hace un año). No obstante, todavía sigue afectando casi a dos de cada tres desempleados andaluces.

Ocupados

En Andalucía hay actualmente 2,8 millones de ocupados, la tercera región en términos de empleo después de Cataluña y Madrid. Al analizar la distribución de este colectivo encontramos los siguientes datos:

Aunque parece que se avanza en la paridad entre hombres y mujeres en términos de ocupación, a Andalucía le queda todavía camino por recorrer en este ámbito ya que del total de empleados en esta región solo un 43,5% son mujeres, frente al 45.5% en el conjunto de España.

Aunque el colectivo de empleados se está envejeciendo año tras año, Andalucía se encuentra entre las regiones menos longevas de España. Es la sexta región con mayor proporción de trabajadores por debajo de los 25 años (4,6% sobre el total de empleados) y la cuarta con menor proporción de ocupados mayores de 45 años, con un 41,5%.

Refiriéndonos a la formación de los ocupados, en esta región encontramos unos niveles comparativamente bajos. Andalucía se encuentra entre las tres comunidades con mayor proporción de ocupados con formación primaria. El porcentaje de ocupados con estudios superiores se encuentra por debajo de la media. Además, estos niveles parecen mantenerse o incluso empeorar en el último año. 

Aumenta el peso del sector agrícola en Andalucía en los últimos 12 meses. Aproximándose a cifras de Extremadura y Murcia, este sector abarca ya cerca del 10% de la economía de la región, habiendo aumentado más de un punto en el último año. Por lo demás, la distribución de los ocupados por sectores no ha variado notablemente desde el 2014 salvo por el inesperado descenso del empleo industrial en la región, lo que denota cierto agotamiento del modelo de crecimiento basado en la actividad exterior que ha marcado la evolución de la industria en Andalucía en los últimos años.

Andalucía es la comunidad en la que más abunda el contrato temporal. El 35,5% de los ocupados tienen este tipo de contrato. Antes de la crisis esta proporción era todavía mayor, el 42% sin embargo este año 2015 ha visto como el empleo indefinido ha crecido de manera importante lo cual es una interesante novedad que denota como quizás las empresas, sobre todo las del sector servicios, están empezando a entender que la estabilidad laboral y la experiencia acumulada de trabajadores de edades avanzadas pueden ser una estrategia interesante de cara a conseguir aumentos de productividad que deriven en mayores tasas de beneficio a medio y largo plazo. También las administraciones públicas han avanzado en este año de manera considerable en la estabilización de su fuerza laboral. Así, cuatro de cada 10 nuevos empleados indefinidos están en el sector público. El nivel educativo medio y superior es el que más avanza en este tipo de empleo así como la franja de edad de entre 45 y 65 años.

Finalmente, la parcialidad en el empleo de esta región está por encima de la media del país y apenas ha variado en el último año. Hay 6 puntos de diferencia respecto a los niveles pre-crisis, pero esta tendencia la encontramos en todo el país.

Parados

El número de parados en Andalucía asciende a 1,2 millones de personas, la cuarta parte de los parados del total nacional. Sin embargo, como citábamos anteriormente, esta cifra ha caído de manera intensa en el último año. Atendiendo a su composición, los desempleados andaluces se distribuyen de la siguiente manera:

Tal y como ocurre en el conjunto del Estado, hay prácticamente el mismo número de mujeres que de hombres desempleados.

Uno de cada tres parados en esta región tiene más de 44 años, aumentando ligeramente esta proporción en el último año. El porcentaje de aquellos menores de 25 ha caído medio punto. Comparativamente hablando, Andalucía tiene una distribución bastante próxima a la media de España.

Al igual que pasaba con los ocupados, Andalucía se encuentra entre las regiones con niveles de formación más bajos entre los parados (el 18% tienen solamente estudios primarios). Sin embargo, este porcentaje ha caído en 2,5 puntos en el último año. Por el contrario, el porcentaje de desempleados con estudios universitarios ha subido en más de un punto porcentual este año lo que denota que la demanda de empleo cualificado en Andalucía todavía no acaba de arrancar.

La distribución por duración de los desempleados es prácticamente igual que la que había hace un año en esta región. Aunque el total de parados que llevan más de un año buscando empleo ha caído en casi 127.000 el último año, el porcentaje de parados de larga druación sobre el total de parados sigue estando en niveles similares a los de finales de 2014: todavía 63 de cada 100 parados llevan más de un año buscando empleo.

Transiciones laborales en la Comunidad de Andalucía

En este trimestre el número de empleos creados en Andalucía superan en 58.100 a los que se han destruido, encabezando Andalucía el ranking de regiones en cuanto a  creación neta de empleo en el país. No obstante, la tasa de creación de empleo es del 11,85%, 1,5 puntos por debajo de la que había hace un año pero más de 4 puntos por encima de la del total nacional. La novedad este año, por primera vez en mucho tiempo, es que esta creación de empleo ha sido sobre todo en términos de contratación indefinida ya que 6 de cada 10 nuevos empleados en Andalucía en los últimos 12 meses lo ha sido a través de un contrato de este tipo mientras que en el conjunto del Estado este ratio ha estado en solo 3 de cada 10 nuevos empleos.

Por otro lado, la tasa de destrucción de empleo se encuentra en el 9,74% habiendo disminuido un punto desde el año anterior, aunque es todavía 3 puntos mayor a  la del conjunto del Estado. Esto indica que en Andalucía hay una gran inestabilidad laboral debido a las altas tasas de rotación que observamos. Este hecho está muy relacionado con las altas tasas de temporalidad que veíamos a lo largo de este análisis y que todavía marcan la evolución coyuntural y estructural del mercado de trabajo en Andalucía.

Este análisis no está disponible.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios ocurridos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en Andalucía así como en el resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el segundo trimestre del año pasado.

Elementos destacados

Aumento muy importante del número de ocupados, junto con una disminución del número de parados e inactivos, éste en menor proporción, como bien puede apreciarse en este gráfico. Este cambio también está presente en el conjunto del país pero en Andalucía muestra una mayor intensidad este trimestre. Entre las posibles causas de esta coyuntura más favorable en Andalucía estaría la mayor dependencia del sector turístico así como la incidencia de las políticas públicas de fomento de empleo llevadas a cabo por las autoridades autonómicas.

Las tasas de desempleo disminuyen considerablemente en Andalucía en el último año, pasando del 34,74% al 30,98%. La evolución de esta tasa a nivel nacional es también positiva pero la disminución en Andalucía es más intensa. Sin embargo, tal y como se observa en este mapa, se constata que las tasas de paro en Andalucía son las más altas del Estado, junto con las de Canarias y Extremadura. Otras regiones también presentan descensos destacados en la tasa de paro (Castilla León, Aragón y Comunidad Valenciana) pero es Andalucía la que, gracias al aumento del número de empleados presenta los mejores registros en los últimos 12 meses.

Ocupados

Andalucía cuenta con 2.808.475 trabajadores actualmente, el mismo nivel prácticamente que el existente en el mismo trimestre del año 2011 pero todavía casi medio millón menos que los existentes en el año 2007. Al analizar su composición, así como los cambios en la misma ocurridos durante los últimos 12 meses, destacamos los siguientes aspectos:

La proporción de mujeres entre los ocupados sigue estando por debajo de la paridad porcentuales (representan todavía el 43,7% del total de ocupados).

El envejecimiento de la población ocupada en Andalucía es superior al observado en el resto del Estado si bien el porcentaje de mayores de 45 años en esta región es todavía inferior al observado en el conjunto de España. Los jóvenes, menores de 25 años, aumentan ligeramente su incidencia entre el colectivo de ocupados – del 4,6% al 4,7% del total en estos últimos 12 meses. Los mayores de 45 años representan ya el 40% del total de ocupados, proporción que ha aumentado en unos 2 puntos porcentuales en el último año.

Aumenta notablemente la presencia de trabajadores con estudios superiores entre los ocupados andaluces. En 12 meses, su peso relativo ha aumentado en más de 6 puntos porcentuales, pasando de ser el 29% a casi el 36% del total de ocupados. Como ya advertíamos en el trimestre anterior y como podemos apreciar en este mapa, Andalucía es de las regiones españolas con menor proporción de personas con estudios superiores en el colectivo de ocupados, si bien en los últimos meses el avance en esta región ha sido considerable, adelantando en este ratio a regiones como Extremadura, Castilla la Mancha y Murcia.

Disminuye ligeramente el peso relativo del sector primario, mientras sigue aumentando el número de empleados en el sector servicios. Por el contrario, el sector industrial sigue estancado en el 8.5% del total de ocupados en la región. Al observar en este mapa la evolución de la incidencia de la industria en el empleo total de cada región, se aprecia que en casi todas las regiones parece observarse un repunte del sector industrial en estos últimos 12 meses. Sin embargo, Andalucía sigue siendo de las regiones españolas con menor incidencia de este sector productivo.

El sector público sigue creciendo en Andalucía suponiendo ya más del 20% del total de empleados en la región, frente al 16.5% del total nacional. En los 8 años que van desde el inicio de la crisis, el sector público andaluz ha crecido en algo más de cuatro puntos porcentuales, el doble de lo acaecido en el conjunto del Estado.

Repunta la temporalidad en Andalucía, al igual que en el resto del Estado. Este tipo de contratación no estable afecta ya a 35.5 de cada 100 ocupados andaluces. Andalucía sigue siendo una de las regiones españolas con mayor tasa de temporalidad, manteniendo la tradicional distancia con la media del Estado existente durante las últimas décadas: en torno a 10 puntos porcentuales.

La incidencia de la jornada parcial se reduce ligeramente, tal y como ocurre en el conjunto de España. El aumento de la temporalidad, por tanto, parece traer aparejado un descenso en la contratación a jornada parcial a favor de la jornada completa. Como refleja este mapa, Andalucía se encuentra, junto a País Vasco, Navarra y la Comunidad Valenciana, entre las regiones con tasas mayores de parcialidad en el empleo.

Parados

Andalucía cuenta en este segundo trimestre de 2015 con 1.260.463 parados, casi 140.000 parados menos que los existentes en el mismo trimestre de 2014. Destacamos los siguientes elementos en cuanto a su composición, así como al cambio de la misma:

El nivel educativo bajo sigue mostrando una mayor incidencia en el colectivo de parados andaluces, en comparación con lo que ocurre en el resto de regiones del Estado. De cada 100 personas paradas, 19.5 solo cuentan con educación primaria, frente al 14.9% del conjunto nacional. La incidencia del paro entre los universitarios ha subido en más de un punto porcentual en los últimos 12 meses.

Crece la incidencia de parados mayores de 44 años, así como la de menores de 25, en detrimento de los de edad media. Este cambio se observa también en el total nacional. Esto parece indicar una mayor dificultad de jóvenes y mayores para acceder a un empleo relativamente a trabajadores en edades medias.

Sigue creciendo, aunque ya mínimamente, la incidencia de los parados de larga duración entre el colectivo de parados en el último año – del 65.5% al 65.7%. Esta práctica estabilización del paro de larga duración tanto en Andalucía como en el conjunto del Estado no oculta el drama de que casi 2 de cada 3 desempleados actuales lleva en tal situación al menos un año. Si bien con estos datos no es posible identificar las causas de este hecho, sería interesante tratar de entender si los determinantes de este alarmante fenómeno provienen fundamentalmente del lado de la demanda (menor capacidad del mercado de absorber estos trabajadores) o de la oferta (mayor salario de reserva de los parados de larga duración). También será muy importante a partir de ahora vigilar estrechamente el número de parados que llevan más de dos años en un estado continuo de desempleo. Son casi 600.000 los andaluces en esta situación y más de 2.3 millones en el conjunto del Estado, casi la mitad del total de desempleados en este momento y casi dos de cada tres entre los desempleados mayores de 50 años. Sin una mayor implicación en la activación y el reciclaje profesional de estos desempleados será muy difícil lograr su reincorporación al mercado de trabajo en el futuro.

Transiciones laborales en Andalucía

La principal novedad de este trimestre es el cambio en las tasas de creación y destrucción de empleo en Andalucía con un notable aumento de la primera y una gran disminución de la segunda, lo cual es consistente con el gran avance observado en el total de ocupados (106.500 nuevos empleados en este trimestre frente a los 16.400 creados el mismo trimestre del año 2014). La tasa de creación de empleo en Andalucía continua siendo superior a la observada en el conjunto del Estado (12.2% frente a 8%) pero la tasa de destrucción también sigue siendo claramente superior (8.3% frente a 5.5%). Esto hace que la estabilidad de los puestos de trabajo creados sea menor y por consiguiente la tasa de paro superior a la del conjunto de regiones españolas. La enorme intensidad en el uso de la contratación temporal está sin duda detrás de estas cifras por lo que se puede concluir que mientras Andalucía no encuentre los medios para avanzar en formas de contratación más estables no se conseguirá reducir de manera sustancial la tasa de desempleo de equilibrio a la que tiende dicho mercado, tasa que a causa de estos altos niveles de rotación laboral seguirá por ahora siendo siempre más alta que la observada en el conjunto del Estado.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA , particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre. Se presentan, asimismo las transiciones laborales ocurridas en el primer trimestre de 2015. Este análisis se presenta, por primera vez en este observatorio, para la comunidad autónoma de Andalucía así como en términos comparativos con el conjunto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como en el primer trimestre del año pasado. La comparativa de la comunidad autónoma andaluza con el conjunto del Estado es interesante para descubrir las principales características que hacen que sea ésta la comunidad autónoma española con peores registros laborales no solamente durante los últimos años de crisis económica sino también, incluso, en periodos de fuerte crecimiento económico como los observados en los primeros años del presente siglo.

Elementos destacados

En estos últimos 12 meses, Andalucía ha experimentado un leve trasvase de población desempleada a empleada. En particular, el número de ocupados en Andalucía ha subido en 71.000 personas en los últimos doce meses mientras que el total de parados ha descendido en 44.200. No obstante, la diferencia con el conjunto del Estado es todavía muy considerable: en torno al 20% del total de población mayor de 16 años está desempleada en Andalucía cuando en el conjunto de España este porcentaje no llega al 15%. Si consideramos la población activa, la tasa de paro en Andalucía ha descendido en más de un punto porcentual en el último año pero todavía alcanza al 34.9% de los activos andaluces. Esta reducción se ha experimentado únicamente entre la población masculina ya que las mujeres han visto como su tasa de para escala hasta el 36.9% en el primer trimestre de 2015. La reducción del desempleo ha sido también especialmente significativa en el colectivo de jóvenes (57% frente a 62.6% hace un año). Por el contrario, la tasa de paro de los parados con educación primaria continua subiendo tal y como ocurre en el conjunto del Estado.

Como es tradicional desde hace décadas, Andalucía muestra la tasa de paro más alta del Estado. Solo Canarias y Extremadura tienen tasas superiores al 30% en 2015. Por el contrario, hay comunidades como Navarra y País Vasco con tasas ya inferiores al 15-16%. Esta altísima heterogeneidad y divergencia tiene sus razones en múltiples causas no solo relacionadas con las características específicas del mercado de trabajo andaluz. En lo que sigue, no obstante, se describen estas últimas con el objetivo de entender por qué las tasas de paro andaluzas más que duplican las existentes en las regiones del norte de España antes citadas.

Ocupados

El número de ocupados en Andalucía es actualmente 2.683.734, un 2.7% más que hace un año. De los cambios en su composición, caben destacar los siguientes hechos:

Continua subiendo la presencia de mujeres en el mercado de trabajo andaluz, aunque todavía representan un porcentaje menor al mostrado por el conjunto del Estado (47.4% frente a 51.4%).

Andalucía muestra un aumento en la población ocupada con más de 44 años inferior al que se observa en otras regiones españolas. Esto se debe, por una parte a que la población andaluza muestra una estructura demográfica algo más joven y a que en esta región, el aumento en el empleo juvenil ha sido más importante en los últimos 12 meses. Sin embargo, cuando comparamos con el inicio de la crisis, es el colectivo de mayores de 44 años el único que gana peso en el total de población empleada en Andalucía: 39.4 de cada 100 empleados andaluces están en este intervalo de edad, mientras que en 2007 lo eran solo 29.9 de cada 100.

Frente a lo que ocurre en el conjunto de España, donde solo aumenta la proporción de trabajadores con estudios universitarios entre los ocupados, en Andalucía también lo hace, si bien a tasas inferiores, los trabajadores con estudios primarios o inferiores. Esta proporción, no obstante, es de las más bajas del Estado (36.5%), siendo solo superada por las mostradas en Baleares, Canarias y Extremadura. Por el contrario, todavía más del 10% de la población ocupada en Andalucía cuenta solo con estudios primarios o inferiores.

El peso de la Industria continua estancado en niveles inferiores al 10% mientras que la agricultura muestra una importancia relativa muy superior a la del conjunto de España (8.1% frente a 4.1%). Sin embargo, es el sector servicios el que representa casi el 80% del empleo en Andalucía. Comparando con la distribución sectorial existente a inicios de 2007 se observa como todos los sectores productivos han perdido una parte importante de su peso en la economía andaluza a excepción del sector servicios que ya muestra casi el mismo nivel de empleo (apenas 20.000 empleados menos) que los que había en esa fecha. Por el contrario, el sector primario cuenta con un 25.9% menos de empleados que hace ocho años, la industria con un 31.4% menos y la construcción con un 69.6% menos que al inicio de la crisis. Esta estructura sectorial hace que Andalucía sea la tercera comunidad autónoma con menor peso industrial, por detrás de Baleares y Canarias, lo cual sin duda tiene consecuencias sobre la estabilidad y el valor añadido de los puestos de trabajo que se crean en esta tierra.

La incidencia de la temporalidad entre los asalariados andaluces crece en casi un punto porcentual – del 34,1% al 34,9%. Este cambio es similar al observado en el total del Estado aunque mayor en intensidad lo que refleja la más acusada dependencia andaluza de este tipo de contratos, que vuelven a ser la norma en las nuevas contrataciones en cuanto se retoma una tendencia alcista. En efecto, Andalucía es (junto con Murcia y Extremadura) la región española con tasas de temporalidad superiores del Estado: casi 35 de cada 100 asalariados andaluces trabajan con un contrato temporal frente a una incidencia inferior al 24% en el conjunto de España.

Crece ligeramente la incidencia de la jornada parcial en estos últimos 12 meses – del 17.6% al 18.1% lo que también incide en una mayor precariedad laboral del empleado medio andaluz.

Por último, es muy significativo el aumento del empleo público en los últimos 12 meses en la comunidad autónoma de Andalucía, suponiendo ya más del 20.5% del total de empleados de la región frente a menos del 17% en el conjunto de España. De hecho Andalucía muestra el mayor aumento en el porcentaje de empleo público en los últimos 12 meses de todas las comunidades autónomas de España lo que, sin duda, tiene que ver con la implementación de varios programas de empleo temporal por parte de la Junta de Andalucía, destinados a jóvenes y a parados de larga duración mayores de 30 años y que han supuesto la contratación de más de 44.000 trabajadores por parte del sector público andaluz, especialmente las corporaciones locales, en los últimos 12 meses.

Parados

La distribución por sexos del total de parados andaluces es totalmente paritaria lo cual se debe básicamente al aumento experimentado durante el último año por el colectivo femenino, el cual ha pasado de representar el 47.6% a casi el 50% del total de parados en el último año. Lo mismo ocurre con el colectivo de parados de más de 44 años que ya supone en Andalucía un 34.3% frente al 32.1% de hace un año. El hecho de que la incidencia de los parados mayores de 45 años siga creciendo no es si no un reflejo de la dificultad de encontrar un empleo al que se enfrenta este colectivo.

Una buena noticia en Andalucía es que por primera vez se reduce la incidencia de los parados de larga duración entre el colectivo de parados – del 66% al 64% en el último año. Por el contrario en el conjunto del Estado esta tasa parece estabilizada en niveles ligeramente superiores a los ahora mostrados por la comunidad andaluza.

Transiciones Laborales en Andalucía

Como ha ocurrido en el conjunto del Estado, Andalucía ha experimentado un leve destrucción neta de empleo en este trimestre. La magnitud de la destrucción neta es, sin embargo, mínima y muy inferior a la acontecida hace exactamente un año. La principal novedad este trimestre es que la reducción en la destrucción de empleo observada se debe básicamente a la caída en la creación de empleo más que a un aumento en la destrucción del mismo. En efecto, la creación de empleo en Andalucía ha caído del 12% observado a inicios de 2014 al 10% observado en la actualidad. Por el contrario, la destrucción de empleo es prácticamente la misma: 10.1% hace un año frente a 10.2% hoy. Esta es quizás la razón fundamental del menor ritmo de crecimiento del empleo, en términos interanuales que muestra Andalucía (2.7% frente a más del 3% en el resto de España).La mayor dependencia de la contratación temporal en Andalucía hace que la volatilidad del empleo en Andalucía sea mayor a la media del conjunto de las regiones españolas. Se produce mayor destrucción y, a la vez, mayor creación de empleo en Andalucía que en el resto del Estado. En efecto, mientras que en el conjunto de España la tasa de destrucción de empleo es ya inferior al 7%, en Andalucía todavía está por encima del 10%, esto es, más de dos puntos porcentuales superior a las tasas mostradas a inicios del año 2007. La creación de empleo también es mas alta en Andalucía pero no compensa la mayor destrucción descrita antes lo que eleva la tasa de paro de equilibrio y la volatilidad del empleo en Andalucía. Mientras no se asuma por parte de los responsables públicos y privados intervinientes en el mercado de trabajo andaluz que el empleo temporal causa más problemas que soluciones no se podrá empezar a atisbar el cambio en el modelo productivo que Andalucía necesita para su convergencia con el resto del Estado.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre en la Comunidad de Madrid con respecto al resto de España. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en la Comunidad de Madrid con respecto al resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre del año pasado.

Elementos destacados

Durante este último año, en la Comunidad de Madrid no se han producido cambios sustanciales en la distribución de la población de más de 16 años. En concreto, el número de ocupados en Madrid ha crecido en 0,4 puntos porcentuales, 30.400 personas. Este aumento en la proporción de los ocupados es bastante inferior al registrado en el total de España, de 1,5 puntos porcentuales, o en otras regiones. El número de parados se ha reducido en 29.800, menos de 1 punto porcentual, siendo Madrid una de las comunidades donde menos se ha reducido el número de parados en este trimestre. El número de inactivos ha crecido en 24.400 personas con respecto al mismo trimestre de 2015.

La ligera disminución en el número de parados se ha traducido también en una modesta reducción de la tasa de paro de un 1 punto porcentual: desde un 17,8% en el primer trimestre de 2015 a un 16,8% en el primer trimestre de 2016.

Ocupados

El número de ocupados en la Comunidad de Madrid se sitúa en 2.817.00 en el primer trimestre de 2016. Se destacan los siguientes hechos relacionados con la ocupación:

Se reduce muy ligeramente la proporción de las mujeres en el total de ocupados en 0,5 puntos porcentuales.

Tampoco se observan cambios importantes en cuanto a la distribución de los ocupados por edad en Madrid durante estos últimos 12 meses. El cambio más importante se observa en el grupo de edad de mayores de 44 años: su proporción aumenta ligeramente en 0,8 puntos porcentuales, equivalente a 34.700 personas más. Esto indica una tendencia de envejecimiento de la población ocupada, superior a la de otras regiones de España.

En el primer trimestre de 2016, la Comunidad de Madrid junto con el País Vasco son las comunidades que tienen más de un 50% de sus ocupados con estudios universitarios, superando la media de España que es de un 42,3% en el primer trimestre de 2016. Sin embargo, ambas comunidades registran un pequeño descenso de 0,4 y 0,9 puntos porcentuales respectivamente en esta proporción. Solo un 4,4% de los ocupados de Madrid tienen estudios de primaria, mientras que la media de España es de un 6,7%. Si se compara el primer trimestre de 2016 con el mismo trimestre del año pasado, no se observan cambios importantes en la distribución de los empleados por nivel educativo.

Al igual que en los trimestres anteriores, el sector de Servicios sigue teniendo el peso más importante en el total de ocupados de la Comunidad de Madrid, un 86,7%. Solamente Canarias supera a la Comunidad de Madrid en cuanto al peso del sector Servicios en el total de ocupados, con un 87,9%. Además durante este último año, la proporción de ocupados en la Comunidad de Madrid en Servicios ha aumentado en 2 puntos porcentuales (82.900 personas más). La Construcción representa alrededor del 5% y la Industria el 8,4%, estos dos sectores registrando un ligero descenso durante este último año de 0,8 y 1,3 puntos porcentuales respectivamente.

La incidencia de la temporalidad crece notablemente entre los asalariados de la Comunidad de Madrid, en 2,2 puntos porcentuales. Aún así, hay que destacar que Madrid sigue siendo un trimestre más la comunidad con la tasa de temporalidad más baja de España: un 17,5% de los contratos de los asalariados son contratos temporales.

Disminuye muy levemente la incidencia de la jornada parcial en estos últimos 12 meses – de un 14,8% a un 14,2%, al igual que en la gran mayoría de las regiones de España.

Parados

En la Comunidad de Madrid, en el primer trimestre de 2016 había 569.300 parados.

Aumenta la proporción de las mujeres en el total de parados en 4,5 puntos porcentuales durante estos últimos 12 meses: de un 47% a un 51,5%. Este mismo fenómeno se observa también en muchas otras regiones de España así como en la media de todas las regiones (el aumento en la proporción de mujeres paradas en el total de España es de 1,8 puntos porcentuales). Se debe a que los varones son más sensibles a la actividad económica, y en consecuencia, en estos momentos en que la actividad económica está aumentando, encuentran empleo con mayor facilidad que las mujeres.

El peso de los mayores de 45 años en el total de parados ha crecido ligeramente en casi 3 puntos porcentuales durante este último año, al igual que en casi todas las otras comunidades de España. El peso de los jóvenes menores de 25 años en el total de parados se ha reducido en 1,7 puntos porcentuales, al igual que el peso del colectivo de edades de 25 a 44 años que se ha reducido en 1,3 puntos porcentuales.

Ha aumentado la proporción de los desempleados con estudios universitarios y con estudios de primaria en el primer trimestre de 2016 con respecto al primer trimestre de 2015 en alrededor de 2 puntos porcentuales, mientras que ha disminuido de forma notable la proporción de los desempleados con educación secundaria en casi 4 puntos porcentuales.

La incidencia de los parados de larga duración en la Comunidad de Madrid ha registrado una reducción sustancial de 7,6 puntos porcentuales durante estos últimos 12 meses. De hecho, en casi todas las regiones de España, la proporción de los parados que llevan más de 1 año en paro ha disminuido con respecto al primer trimestre de 2015. En el total de España, la reducción ha sido de 3,6 puntos porcentuales.

Hay que destacar que a pesar del descenso en la incidencia de los parados de larga duración, las cifras siguen siendo bastante preocupantes, porque indican que en Madrid, la gran mayoría de los trabajadores que han perdido su empleo (alrededor de un 60%) continúan con esta situación durante periodos mayores a un año. Si bien con estos datos no es posible identificar las causas de este hecho, sería interesante tratar de entender si los determinantes de este alarmante fenómeno provienen fundamentalmente del lado de la demanda (menor capacidad del mercado de absorber estos trabajadores) o de la oferta (mayor salario de reserva de los parados de larga duración).

Transiciones laborales en la Comunidad de Madrid

En Madrid, en el primer trimestre de 2016 se ha registrado una ligera creación neta de empleo, mientras que hace exactamente un año se había registrado una destrucción neta de empleo. Esta situación contrasta con la observada en el total nacional, donde se observa una ligera destrucción neta de empleo. Esto puede ser la señal de una situación claramente más favorable que hace exactamente un año en Madrid. Otro dato positivo para Madrid es que la creación de empleo ha crecido levemente en el último año de un 4,4% a un 5,1%, mientras que la destrucción de empleo ha disminuido de un 4,6% a un 4,8%.

Si se compara con el resto de España, se observa que en Madrid, la volatilidad del empleo es menor a la de la media de España. Se produce menor creación y menor destrucción de empleo. Sin embargo, para que se pueda hablar de recuperación del mercado laboral, es necesario que la creación de empleo supere la destrucción cada vez más y de forma notable y, al mismo tiempo, que la calidad de los puestos de trabajo creados aumente cada vez más.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre en la Comunidad de Madrid con respecto al resto de España. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en la Comunidad de Madrid con respecto al resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como con los del último trimestre del año pasado.

Elementos destacados

Durante estos últimos 12 meses, en la Comunidad de Madrid la proporción de los ocupados ha aumentado ligeramente en el total de la población adulta desde un 53,1% hasta un 54,1% (este aumento es muy parecido al registrado en el trimestre anterior). En cifras absolutas, este aumento asciende a 56.700 personas.

En cuanto al número de parados, en estos últimos 12 meses se registra una reducción en cifras absolutas de 49.500. Por otro lado, el número de inactivos aumenta en 9.500 personas, al igual que en total nacional y que en otras regiones como Andalucía, Cataluña o el País Vasco.

Esta disminución en el número de parados se ha traducido en una reducción de la tasa de paro. En 2015, la tasa de paro ha disminuido desde un 18,5% hasta un 16,5%. Hay que destacar que esta reducción en la tasa de paro de 1,5 puntos porcentual es inferior a la registrada a nivel nacional y en muchas otras comunidades autónomas, donde ronda alrededor de 3 puntos porcentuales o más.

Ocupados

El número de ocupados en la Comunidad de Madrid se sitúa en 2.845.800 en el cuarto trimestre de 2015. Destacamos los siguientes hechos relacionados con los cambios en composición de la ocupación:

La proporción de las mujeres y de los hombres en el total de ocupados es prácticamente igual a la registrada hace un año, siendo los hombres, con un 51,4%, los que tienes una mayor proporción en el empleo. La diferencia entre la proporción de las mujeres y la de los hombres se reduce este trimestre a solamente 3 puntos porcentuales. Esta diferencia es la segunda más baja después de Asturias, donde la diferencia es de 1 punto porcentual, casi alcanzándose de esta forma la paridad de género en cuanto al empleo.

El número de ocupados mayores de 44 años ha aumentado en 71.227. De hecho, es el único colectivo cuya incidencia en el empleo ha aumentado en estos doce meses (1,6 puntos porcentuales). En cambio, el colectivo con edades comprendidas entre 25 y 45 años reduce su importancia relativa en 1,7 puntos porcentuales con respecto al mismo trimestre de 2014.

Al igual que en los trimestres anteriores, la Comunidad de Madrid junto con el País Vasco siguen siendo las dos comunidades en las que más de la mitad de sus ocupados tienen estudios universitarios. El peso de los empleados con estudios universitarios en la región de Madrid es de un 52,2%, superando la media de España en casi 10 puntos porcentuales. Sin embargo, esta proporción ha disminuido en 2,6 puntos porcentuales en los últimos doce meses. Este hecho posiblemente está relacionado con el aumento de la incidencia de los mayores de 44 años entre los ocupados, pues en media el nivel educativo de este colectivo es menor.

Con respecto al sector de actividad, sigue aumentando el peso relativo del sector Servicios (1 pp), desciende ligeramente en Industria (0,7 pp) y se mantienen en Construcción y en Agricultura.

Al igual que en la gran mayoría de las regiones de España, la incidencia de la temporalidad ha crecido entre los asalariados de la Comunidad de Madrid en 2,2 puntos porcentuales. De hecho, si atendemos a los cambios en la composición del tipo de contrato de estos doce últimos meses, el número de asalariados con contrato temporal ha crecido en casi 65.200 personas, mientras que el número de asalariados con contrato indefinido solamente ha aumentado en 1.100 personas. En consecuencia, el fenómeno que observamos es que los nuevos empleos son fundamentalmente de naturaleza temporal. Aun así, es cierto que Madrid sigue siendo la comunidad con la tasa de temporalidad más baja de España: un 18% de los contratos de los asalariados son contratos temporales en el cuarto trimestre de 2015, mientras que la media de las regiones españolas es de un 25,7%.

La incidencia de la jornada parcial se mantiene prácticamente igual a la registrada hace 12 meses, siendo de un 13,8%. En el total nacional y en el resto de las regiones se observa una evolución parecida de la proporción de la jornada parcial en el total de ocupados.

Parados

La Comunidad de Madrid cuenta en este cuarto trimestre de 2015 con 562.800 parados.  Destacaremos aquí  los aspectos más importantes de los cambios en  composición durante los últimos 12 meses.

En primer lugar, en los últimos 12 meses, aumenta la proporción de las mujeres en el total de parados en 2 puntos porcentuales. Esto se debe a que los varones se han visto más favorecidos por el aumento del empleo en este año que las mujeres.

El peso de los mayores de 45 años en el total de parados ha crecido en 2 puntos porcentuales en Madrid durante este último año, al igual que en la gran mayoría de las regiones de España. La proporción de los menores de 25 años en el número de parados se reduce ligeramente en el último año (de un 16,7% a un 15,7%), al igual que la proporción del colectivo de 25-44 años que también se reduce en casi 1 punto porcentual (de un 50,7% a un 49,8%). Sin embargo, el número total de parados desciende para todos los grupos de edad por la creación de empleo de estos 12 meses.

En el cuarto trimestre de 2015, la incidencia de los parados de larga duración en Madrid ha registrado un descenso de 1,8 puntos porcentuales, situándose en un 61,4%. Este descenso es parecido al registrado en el total nacional (la media de todas las regiones españoles), pero es muy inferior al que se observa en este trimestre en comunidades como Islas Baleares o Cantabria, donde la reducción de la proporción de los parados de larga duración es de alrededor de 8 puntos porcentuales en los últimos 12 meses. En cifras absolutas, en el último año el número de desempleados de larga duración en la Comunidad de Madrid ha descendido en 48.200 personas.

Transiciones laborales en la Comunidad de Madrid

En Madrid, en el cuarto trimestre de 2015 se ha registrado una ligera creación neta de empleo, de 0,2 puntos porcentuales. Esta situación es parecida a la observada en el total nacional donde este trimestre también se observa una leve creación neta de empleo.

Un dato positivo es que la creación de empleo ha aumentado de un 5,8% en el cuarto trimestre de 2014 a un 6,3% en el cuarto trimestre de 2015, mientras que la tasa de destrucción de empleo se ha mantenido casi igual (un 6% en el cuarto trimestre de 2014 y un 6,1% en el cuarto trimestre de 2015).

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de Fedea, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre en la Comunidad de Madrid con respecto al resto de España. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en la Comunidad de Madrid con respecto al resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como con los del segundo trimestre del año pasado.

Elementos destacados

Durante estos últimos 12 meses, en la Comunidad de Madrid ha aumentado muy ligeramente la proporción de los ocupados en el total de la población activa, desde un 52,5% hasta un 53,5%. En cifras absolutas, este aumento es de 60.200 personas.

En cuanto al número de parados, se registra una reducción importante en cifras absolutas de 115.200 personas. El número de inactivos también disminuye en 10.700 personas, siendo Madrid la segunda comunidad donde más ha disminuido el número de inactivos después de la Comunidad Valenciana.

Este disminución en el número de parados se ha traducido en una ligera reducción de la tasa de paro, desde un 17,5% en el tercer trimestre de 2014 hasta un 16,3% en el tercer trimestre de 2015, al igual que en todas las regiones españolas. Esta reducción en la tasa de paro de poco más de 1 punto porcentual es inferior a la registrada a nivel nacional y en muchas otras comunidades autónomas.

La reducción en el número de parados e inactivos podría indicar también un flujo de salida de los individuos que se encuentran en estas situaciones hacia otras regiones de España u otros países. De hecho, si miramos la evolución de la población residente por grupos de edad, se observa un descenso importante en los últimos 5 años en los grupos de 25 a 29 años y de 30 a 34 años tanto si se analiza la población total como si se analiza solamente la población española. Así en el grupo de 25 a 29 años, la población total se redujo desde 2011 hasta 2015 en aproximadamente 100.000 personas y la población española en casi 33.000 personas. En el grupo de 30 a 34 años, la disminución es aún más importante: si se considera la población total la reducción es de 122.400 personas y si se considera solamente la población española es de 57.000 personas. Por el contrario, en los siguientes grupos de edad, la evolución de la población es bastante estable o creciente.

Ocupados

El número de ocupados en la Comunidad de Madrid se sitúa en 2.806.400 en el tercer trimestre de 2015. Destacamos los siguientes hechos relacionados con la evolución de la ocupación:

La proporción de las mujeres y de los hombres en el total de ocupados se mantiene igual a la registrada hace un año, siendo los hombres, con un 52,5%, los que tienes una mayor proporción en el empleo. La diferencia entre la proporción de las mujeres y la de los hombres es de 5 puntos porcentuales. Esta diferencia es la segunda más baja después de Asturias, donde la diferencia es de solamente 3 puntos porcentuales, casi alcanzándose de esta forma la paridad de género en cuanto al empleo.

Los mayores de 45 años tienen un peso de un 41% en el total de ocupados, 1 punto porcentual más que hace un año. El colectivo con edades comprendidas entre 25 y 45 años reduce su importancia relativa en 1,3 puntos porcentuales con respecto al mismo trimestre de 2014, mientras que el colectivo de jóvenes menores de 25 años aumenta su proporción en medio punto porcentual, alcanzando un 4,5% en el total de ocupados en el tercer trimestre de 2015. Estas cifras son muy parecidas a las registradas a nivel nacional y en la mayoría de las regiones de España.

En este trimestre, la Comunidad de Madrid junto con el País Vasco siguen siendo las dos comunidades que tienen más de un 50% de sus ocupados con estudios universitarios. El peso de los empleados con estudios universitarios en la región de Madrid es de un 51,3%, superando la media de España en casi 10 puntos porcentuales. Esta proporción ha disminuido ligeramente con respecto al mismo trimestre del año pasado. En cambio, han aumentado levemente tanto la proporción de ocupados con estudios de primaria como la de ocupados con estudios de secundaria.

Este trimestre se observan muy pocos cambios en la distribución de ocupados por sector de actividad en la Comunidad de Madrid, con respecto al tercer trimestre de 2014. El sector de Servicios sigue empleando alrededor de un 85% del total de ocupados de Madrid, mientras que el resto de 15% se distribuyen entre Industria (un 8,9%), Construcción (un 5,8%) y Agricultura (un 0,20%). En el total nacional tampoco se observan cambios importantes en la distribución de los ocupados por sector con respecto al mismo trimestre de 2014.

Al igual que en la gran mayoría de las regiones de España, la incidencia de la temporalidad ha crecido entre los asalariados de la Comunidad de Madrid en 1,4 puntos porcentuales. Sin embargo, este tercer trimestre de 2015, Madrid sigue siendo la comunidad con la tasa de temporalidad más baja de España: un 18,3,5% de los contratos de los asalariados son contratos temporales en el tercer trimestre de 2015, mientras que la media de las regiones españolas es de un 26,2%.

La incidencia de la jornada parcial se mantiene casi igual a la registrada hace 12 meses, mostrando un muy leve aumento –un 13,3% , mientras que hace un año era de un 13%. En el total nacional se observa una evolución parecida de la proporción de la jornada parcial en el total de ocupados: un muy leve aumento de un 15% en el tercer trimestre de 2014 a un 15,2% en el tercer trimestre de 2015.

Parados

La Comunidad de Madrid cuenta en este tercer trimestre de 2015 con 545.300 parados. Destacan los siguientes aspectos en cuanto a su composición y evolución durante los últimos 12 meses.

Este trimestre, disminuye la proporción de las mujeres en el total de parados en 2 puntos porcentuales y aumenta en cambio la de los hombres en el mismo valor, de esta forma, alcanzándose casi la paridad (un 49,7% de mujeres paradas y un 50,3% de hombres parados).

El peso de los mayores de 45 años en el total de parados ha crecido en 2 puntos porcentuales en Madrid durante este último año, al igual que en la gran mayoría de las regiones de España. También aumenta la proporción de los menores de 25 años en el número de parados de un 17,2% en el tercer trimestre de 2014 a un 18,4% en el tercer trimestre de 2015, mientras que la proporción del colectivo de 25-44 años se reduce en más de 2 puntos porcentuales. Estos valores muestran una mayor dificultad de los mayores particularmente para acceder a un empleo, relativamente a los trabajadores de edades medias.

Ha aumentado la proporción de los desempleados con estudios de primaria si se compara este trimestre de 2015 con el mismo trimestre del año pasado de un 7,8% a un 11%. Asimismo, ha crecido también en estos últimos 12 meses la proporción de parados con educación superior en 1,4 puntos porcentuales. En cambio, el colectivo de parados con estudios de secundaria registra una disminución importante en cuanto a su peso en el total de parados de 4,5 puntos porcentuales.

En el tercer trimestre de 2015, la incidencia de los parados de larga duración en Madrid ha registrado un descenso notable de 2,5 puntos porcentuales, situándose en un 64,8%, igual al valor registrado en el total nacional. Destaca también el hecho de que este trimestre la proporción de los nuevos parados (parados que llevan menos de 3 meses en paro) en el total de parados aumenta en más de 4 puntos porcentuales, cifra que es superior a la registrada en el total de España de poco más de 1 punto porcentual.

El descenso en la proporción de los parados de larga duración podría atribuirse también a un posible fenómeno de salida de los parados hacía otros países o regiones de España, tal y como se ha mencionada al principio de este informe. Además, hay que destacar que a pesar de este descenso, las cifras siguen siendo bastante preocupantes, porque indican que en Madrid, la gran mayoría de los trabajadores que han perdido su empleo continúan con esta situación durante periodos mayores a un año. Si bien con estos datos no es posible identificar las causas de este hecho, sería interesante tratar de entender si los determinantes de este alarmante fenómeno provienen fundamentalmente del lado de la demanda (menor capacidad del mercado de absorber estos trabajadores) o de la oferta (mayor salario de reserva de los parados de larga duración).

Transiciones laborales en la Comunidad de Madrid

En Madrid, en el tercer trimestre de 2015 se ha registrado una ligera destrucción neta de empleo, muy parecida a la producida hace exactamente un año. Esta situación es distinta a la observada en el total nacional y en muchas regiones españoles, donde este trimestre se registra una creación neta de empleo.

La creación de empleo se ha reducido de un 6,10% en el tercer trimestre de 2014 a un 5,84% en el tercer trimestre de 2015. Un dato positivo es que la tasa de destrucción de empleo también ha disminuido aunque levemente en este periodo de 12 meses de un 6,25% a un 6%.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA, particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados en este trimestre en la Comunidad de Madrid con respecto al resto de España. Se presentan asimismo las transiciones laborales ocurridas en la Comunidad de Madrid con respecto al resto del Estado. Estos cambios se comparan con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como con los del segundo trimestre del año pasado.

Elementos destacados

Durante estos últimos 12 meses, en la Comunidad de Madrid ha aumentado la proporción de los ocupados en el total de la población activa, desde un 51,4% hasta un 53,6%. Este aumento en la proporción de los ocupados es superior al registrado en el total de España, de poco más de un punto porcentual. En cifras absolutas, este aumento es de 119.800 personas, siendo Madrid, después de Andalucía, la segunda comunidad donde más ha aumentado el número de ocupados en términos absolutos.

El incremento de la ocupación viene acompañado por una reducción en el número de parados de 21.800 personas y en el número de inactivos de 76.600 personas.

Este trasvase de parados e inactivos hacía ocupados se ha traducido en una ligera disminución de la tasa de paro, desde un 19% en el segundo trimestre de 2014 hasta un 17,7% en el segundo trimestre de 2015, al igual que en casi todas las regiones españolas.

Ocupados

El número de ocupados en la Comunidad de Madrid se sitúa en 2.808.300 en el segundo trimestre de 2015. Destacamos los siguientes hechos relacionados con la evolución de la ocupación:

La proporción de las mujeres y de los hombres en el total de ocupados se mantiene casi igual a la registrada hace un año, siendo los hombres, con un 52,3%, los que tienes una mayor proporción en el empleo.

El envejecimiento de la población ocupada en Madrid es superior al observado en el total de España. Los mayores de 45 años tienen un peso de un 40,7%, cifra que ha aumentado en 1,3 puntos porcentuales durante este último año y el colectivo con edades comprendidas entre 25 y 44 años disminuyó su proporción en 1,8 puntos porcentuales. Los jóvenes tienen un peso de alrededor de un 5% entre la población ocupada, aumentando su proporción solamente en 0,5 puntos porcentuales durante estos últimos 12 meses.

En este trimestre, La Comunidad de Madrid junto con el País Vasco son las dos comunidades que tienen más de un 50% de sus ocupados con estudios universitarios, superando la media de España que es de un 41,7% . Esta proporción ha disminuido ligeramente con respecto al mismo trimestre del año pasado. También ha disminuido la proporción de ocupados con estudios de primaria, aumentando, en cambio, el peso de los ocupados con estudios de secundaria.

Disminuye el peso del sector de Servicios en la ocupación en la Comunidad de Madrid, aumentando el del sector industrial y del sector de la Construcción, ambos en aproximadamente un punto porcentual. El repunte del sector industrial se puede observar en este trimestre en casi todas las regiones.

La incidencia de la temporalidad ha crecido, pero muy ligeramente entre los asalariados de la Comunidad de Madrid. Hay que destacar que Madrid sigue siendo la comunidad con la tasa de temporalidad más baja de España: un 16,5% de los contratos de los asalariados son contratos temporales en el segundo trimestre de 2015, mientras que la media de las regiones es de un 25%.

Disminuye la incidencia de la jornada parcial en estos últimos 12 meses – de un 14,5% a un 13,4%, a favor de la contratación a jornada completa. Esta disminución supera a la observada en el resto del Estado.

Parados

La Comunidad de Madrid cuenta en este segundo trimestre de 2015 con 602.500 parados. Destacan los siguientes aspectos en cuanto a su composición y evolución durante los últimos 12 meses.

En la Comunidad de Madrid tanto la proporción de las mujeres, como la de los hombres en el total de parados se han mantenido casi iguales a las cifras registradas hace un año, alcanzándose casi la paridad (un 50,3% de mujeres paradas y un 49,7% de hombres parados).

El peso de los mayores de 45 años en el total de parados ha crecido ligeramente en Madrid durante este último año, al igual que en la gran mayoría de las regiones de España. La proporción de los menores de 25 años en el número de parados se mantiene igual a la de hace un año, mientras que la proporción del colectivo de 25-44 años disminuye ligeramente. Estos valores muestran una mayor dificultad de los mayores particularmente para acceder a un empleo, relativamente a los trabajadores de edades medias.

Ha disminuido la proporción de los desempleados con estudios de secundaria de un 61% en el segundo trimestre de 2014 a un 57,6% en el segundo trimestre de 2015, mientras que ha aumentado la proporción de los desempleados con educación superior y educación primaria.

En el segundo trimestre de 2015, la incidencia de los parados de larga duración en Madrid ha registrado un aumento notable de casi 5 puntos porcentuales, siendo Madrid una de las regiones donde el paro de larga duración tiene una de las incidencias más altas. Estas cifras son bastante preocupantes, porque indican que, a pesar de la reducción en la tasa de desempleo y del hecho de que la tasa de desempleo en Madrid está por debajo de la de otras regiones, la gran mayoría de los trabajadores que han perdido su empleo continúan con esta situación durante periodos mayores a un año. Si bien con estos datos no es posible identificar las causas de este hecho, sería interesante tratar de entender si los determinantes de este alarmante fenómeno provienen fundamentalmente del lado de la demanda (menor capacidad del mercado de absorber estos trabajadores) o de la oferta (mayor salario de reserva de los parados de larga duración).

Transiciones Laborales en la Comunidad de Madrid

En Madrid, en el segundo trimestre de 2015 se ha registrado una creación neta de empleo (http://laboral.fedea.net/regional.html?selCom=13&selSit=4&selGru=-1&selSub=0&selTri=1&selPer=1 ), muy parecida a la producida hace exactamente un año. Otro dato positivo para Madrid es que la creación de empleo ha crecido levemente en estos últimos 12 meses de un 5,8% a un 6%. Sin embargo, la destrucción de empleo también ha aumentado ligeramente de un 4,2% a un 4,6%.

Si se compara con el resto de España, se observa que en Madrid, los flujos, tanto de entrada como de salida al empleo, suelen ser menores en magnitud. No obstante, en este trimestre la creación de empleo ha superado la destrucción, lo que podría indicar una incipiente salida de la crisis, al menos en esta región.

En las líneas que siguen, y haciendo uso del Observatorio Laboral de FEDEA , particularmente en su dimensión regional, se presentan los cambios producidos en la distribución laboral de los mayores de 16 años, en las tasas de paro, así como en la composición de ocupados y de parados y sus transiciones laborales en este trimestre en la Comunidad de Madrid con respecto al resto del Estado. Estos cambios se comparan además con los acontecidos en el mismo trimestre de 2007, año previo a la entrada en la crisis, así como con los del primer trimestre del año pasado. Esta última comparativa tiene una especial relevancia porque contrasta una situación todavía claramente recesiva como es el primer trimestre de 2014 con otra, la del primer trimestre de 2015, en la que el ciclo económico parece dar paso hacia un periodo más expansivo. Se puede por tanto vislumbrar hasta qué punto la incipiente recuperación económica del 2014 ha tenido un efecto en la situación laboral de las personas residentes en la Comunidad de Madrid.

Elementos destacados

Durante este último año, en la Comunidad de Madrid se ha producido un transvase notable de inactivos y parados hacía la ocupación. En concreto, el número de ocupados en Madrid ha crecido en un 5,7%, lo cual corresponde a un incremento de 150.500 personas, siendo Madrid la comunidad donde el aumento relativo en la ocupación ha sido mayor. Por el contrario, el número de parados se ha reducido en 92.300 (un 12,3%) y el número de inactivos en 46.700 (un 2,4%). Es interesante hacer notar que Madrid es la región donde el transvase de parados hacia ocupados ha sido el mayor de los observados en las diferentes regiones en este año 2015, seguida por Baleares.

Este transvase se ha traducido en una reducción de la tasa de paro de un 20,4% en el primer trimestre de 2014 a un 17,8% en el primer trimestre de 2015.

Ocupados

El número de ocupados en la Comunidad de Madrid se sitúa en 2.786.600 en el primer trimestre de 2015. Se destacan los siguientes hechos relacionados con la ocupación:

Aumenta la proporción de las mujeres en el total de ocupados en mayor medida que en el total de España.

No se observan cambios importantes en cuanto a la distribución de los ocupados por edad en Madrid durante estos últimos 12 meses. Sin embargo, si se compara la situación actual con la observada en el mismo trimestre de 2007, justo antes de la crisis, sí se observa un envejecimiento notable de la población ocupada que se traduce en un aumento de los ocupados en el grupo de edad de mayores de 44 de 10 puntos porcentuales, acompañado por una reducción en la proporción de ocupados menores de 44 años de alrededor de 10 puntos porcentuales.

La Comunidad de Madrid, junto con el País Vasco y Navarra, son las tres comunidades que tienen más de un 50% de sus ocupados con estudios universitarios, superando la media del Estado que era de un 42,1% en el primer trimestre de 2015. Solo un 4% de los ocupados de Madrid tienen como máximo estudios primarios, mientras que la media en el Estado es de un 7%.

El sector de Servicios tiene el peso más importante en el total de ocupados de la Comunidad de Madrid, un 84,7%. Solamente Canarias supera a la Comunidad de Madrid en cuanto al peso del sector Servicios en el total de ocupados, con un 87,5%. La Construcción representa alrededor del 5% y la Industria alrededor del 10%. Ambos sectores han registrado un ligero aumento durante este último año. Si se compara con el mismo trimestre del año 2007, antes de la crisis, se observa una pérdida notable de puestos de trabajo en Industria (78.700 personas – un 22,7% menos) y en Construcción (172.300 – un 53% menos), mientras que en Servicios el descenso en el número de ocupados ha sido relativamente pequeño dado el tamaño del sector (de 31.700 personas – un 1,3% menos).

La incidencia de la temporalidad crece ligeramente entre los asalariados de la Comunidad de Madrid al igual que en la mayoría de las regiones españolas. Hay que destacar que Madrid es la comunidad con la tasa de temporalidad más baja de España: un 15,3% de los contratos de los asalariados son contratos temporales, mientras que la media del total del Estado asciende ya al 24%.

Crece la incidencia de la jornada parcial en estos últimos 12 meses – de un 13,9% a un 14,8%. Este aumento es superior al registrado en la media del Estado.

Parados

Disminuye la proporción de las mujeres en el total de parados durante estos últimos 12 meses de un 52,1% a un 47%. De hecho, durante los ocho años desde el comienzo de la crisis, la reducción en la proporción de las mujeres en el total de parados y el aumento sustancial de los hombres han sido espectaculares, al igual que se observa en el resto del Estado.

El peso de los mayores de 45 años en el total de parados ha crecido ligeramente en Madrid durante este último año, al igual que en casi todas las otras regiones del Estado.

Ha disminuido la proporción de los desempleados con estudios universitarios de un 32,8% en el primer trimestre de 2014 a un 28% en el primer trimestre de 2015, mientras que ha aumentado la proporción de los desempleados con educación secundaria y primaria. Esta disminución es la más alta entre todas las comunidades en las que se ha registrado un descenso en la proporción de desempleados con educación superior. Este hecho sugiere, como ya se ha venido reiteradamente apuntando en este Observatorio, que la educación protege frente a la pérdida de empleo y facilita el acceso al mismo.

La incidencia de los parados de larga duración en la Comunidad de Madrid ha registrado un aumento notable de 5 puntos porcentuales durante los últimos 12 meses. De hecho, después de Canarias, Madrid es la segunda región donde el paro de larga duración tiene una de las incidencias más altas.

Transiciones Laborales en Madrid

En Madrid, en el primer trimestre de 2015 se ha registrado una ligera destrucción neta de empleo, muy inferior a la producida hace exactamente un año. Esto puede ser la señal de una situación claramente más favorable que hace exactamente un año. Otro dato positivo para Madrid es que la creación de empleo ha crecido levemente en el último año de un 3,6% a un 4,4%, mientras que la destrucción de empleo ha disminuido en mayor medida, de un 6,2% a un 4,6%.

Si se compara con la media del Estado, se observa que en Madrid, la volatilidad del empleo es menor a la observada en otras regiones. Se produce menor creación y menor destrucción de empleo, lo que posiblemente está relacionado con la menor estacionalidad de los puestos de trabajo que se crean y se destruyen. Sin embargo, para que se pueda hablar de una sólida recuperación del mercado laboral, debemos observar, en primer lugar, que la creación de empleo supera amplia y consistentemente a la destrucción del mismo, y en segundo lugar, que los empleos que se generan van aumentando en calidad.